CUADERNOS ZOÑÁN DE APUNTES Y NOTAS DE LINGÜÍSTICA. Nº UNO.

MAYO, 25

PRESENTACIÓN

Utilizando el vehículo de este diario pero independiente de su contenido aparecerán periódicamente unas fichas lingüísticas bajo el título, sin duda demasiado ambicioso, con la ventaja, sin embargo, de cubrir todos los temas tratados, de “correspondencias vascoeuroasiáticas y universales”.

No van dirigidas, en general, a los eventuales lectores del diario. Alguna etimología o algún argumento sobre relaciones lingüísticas puede ser de amplio interés, pero la mayor parte de los temas que serán tratados en principio apuntan a los interesados en lingüística histórica.

Las fichas llevarán un número correlativo acompañado del día, mes y año de entrada en el diario que se recogerá en las posteriores. Las eventuales modificaciones implicarán la sustitución de la ficha correspondiente u otra nueva con la remisión oportuna. También en las mismas se publicarán índices para una fácil localización de los temas.

El objetivo de las mismas, como se desprende del título, es el estudio del vocabulario vasco en relación con otras lenguas o familias de lenguas así como, en general, correspondencias léxicas entre lenguas o familias lingüísticas, en principio muy alejadas y que apuntan a un vocabulario común que puede ser muy antiguo, surgido en las muy diferentes y larguísimas etapas de la dispersión de la humanidad desde la salida de África.

Las correspondencias y estudios tipológicos no estarán ausentes como tampoco diversos aspectos etnolingüísticos.

En general se procederá por la simple exposición de los hechos y las hipótesis explicativas de autores y diccionarios etimológicos (si las hay y me son conocidas) y las razones por las que parecen insuficientes. Hipótesis alternativas, en general, solamente en un segundo momento, cuando la cantidad y calidad del material recogido, lo permita.

Son estas notas fruto de largos años de estudio de muy diversas lenguas de las más diversas familias lingüísticas, estudio que abarca, como mínimo, la gramática, la historia de la lengua y un vocabulario básico no inferior a dos mil palabras.

Es consciente el que esto escribe de su carácter de autodidacta, de “amateur éclairé” y, en consecuencia, carente de formación académica en la disciplina. Al lado de conocimientos extensos, que permiten asociaciones inesperadas, la existencia de inevitables lagunas y la ausencia de la tecnología, bibliotecas y equipos de los que goza un investigador en su departamento o instituto.

El contenido de estas notas puede, incluso, haber sido ya debatido, en mayor o menor parte, por los estudiosos en sus centros. Por todas estas razones no habrá formulaciones categóricas, solamente exposición de hechos que juzgo de interés, en su caso, la insatisfacción sentida ante las explicaciones habidas e indicación modesta de hipótesis alternativas.

No necesito decir que recibir pareceres y opiniones que enriquezcan lo por mí aportado, confirmatorios o discrepantes, será bienvenido.

Lo que no puedo negar es el enorme placer sentido en estos largos años dedicados al estudio de la variedad lingüística humana, que verdad la del griego: “Paideia toîs mén eútujesi kosmos, toîs dè dustejesi katafugé”.

Fichas lingüísticas números uno (segail), dos (ainoa), tres (alu), cuatro (urtxintx), cinco (kaio) y seis (orein). Las seis integran este primer cuaderno que completan unas notas lingüísticas divulgativas, meramente informativas, sobre pidgins y sobre la formación de palabras en indonesio por procedimientos de abreviación de sintagmas y otra sobre aspectos lingüísticos y culturales melanesios y polinesios.

FICHA LINGÜÍSTICA Nº UNO

Vasco Segail.a (BN, R): “cabra de un año”.

Otros términos vascos: segail (AN, G), sekail (C) (alto, espigado, esbelto, airoso, delgado). Segailtasun.a (esbeltez, gallardía (S)). Segaildu (C), sekaildu (L): hacerse esbelto. J. Corominas/J.A. Pascual, Dcech, Tomo RI/X, página 187-190, voz Segallo/-a “animal cabrío en el segundo año de su vida”. Al estudiar dicha voz y sus variantes ibéricas, dice “voz pirenaica común al aragonés con el catalán y el vasco, de origen incierto, quizá prerromano”. Pero si, como parece, está emparentada con el vasco “segail, sekail” (descarnado, esbelto, airoso) en el sentido de animal flaco, habría que suponer que es palabra de origen romance, alterada fonéticamente en vasco y propagada luego por pastores de lengua vasca, pues dicho adjetivo parece ser préstamo del bearnés “secalh”, catalán “secall” (persona seca y delgada)… el origen prerromano de segail.a (cabra de un año) y el parentesco con el adjetivo “segail”… me parecen ambos posibles… A modo de disyuntiva pues salta a la vista que sekail/segail no es otra cosa que el bearnés “secalh” (personne maigre, sèche, osseuse et mince, branche morte, bois mort…) catalán secall… derivados evidentes de “siccus”. Añade que ello es compatible con la idea de Rohlfs de derivar de ahí “segalla, cabra pequeña” pues los vascos han desempeñado un gran papel en el pastoreo pirenaico… nuestro vocablo “segallo”, cualquiera que sea su etimología remota, es pues un término pastoral vasco o vasconizado que el pastoreo ha propagado hasta Cataluña y Andalucía”. Considera que el sardo “sakkaya/-ayu”, forma moderna “saccaia” (pecora o agnello di un anno, capra di un anno) es probablemente un antiguo catalanismo y es verosímil que resulte del romanismo vasco “sekail” aunque una etimología prerromana no puede descartarse.

Otros datos posibilitan plantear una hipótesis diferente sobre el origen de la palabra vasca segail.a (cabra de un año).

El Oseta es la lengua de la república de Osetia del norte de la federación rusa. Sus dos variantes principales, iron y digor, pertenecen a la rama nororiental de las lenguas iranias. El oseta, no obstante las múltiples influencias lingüísticas a través de los siglos, continúa directamente la lengua alana, una parte de cuyos hablantes invadieron en el siglo V n.e. Francia y la Península Ibérica, en unión de suevos y vándalos. No son pocos los topónimos que hacen referencia a la presencia alana en Francia y no faltan en España (alanis, alano, alange…). Precisamente en el escudo de armas de la ciudad de Alano figuran dos perros de esta raza, que acompañaban a los guerreros alanos (noticia de L. Arys-Djanaïéva). El nombre propio “alain” también abunda en Francia.

Pues bien en oseta-iron, cabra es “saegh” (ae, una a breve tirando a è y gh, una r “grasseyée”). Y en oseta-digor, “saeghae”. Desconozco si esta raíz se encuentra en otras lenguas iranias (no en farsi, v.g. donde cabra es “boz”).

En Bernard Le Calloc’h “Des asiatiques en Hongrie” y en L. Arys Djanaïéva “Parlons ossete” figura un corto léxico alano-húngaro, de un monje misionero húngaro, enviado a traer al redil de Roma a los alanos húngaros establecidos en Hungría desde hacía más de dos siglos (estamos ahora en 1442). Estos alanos eran los jász del monte Pilis (jász.ok, en húngaro) y eran paisanos-soldados, al servicio del rey.

En este léxico, la mayor parte de los vocablos son muy semejantes a sus correspondientes del oseta moderno y en especial al más arcaico digor. La forma para cabra es saka, muy semejante a los términos oseta actuales y también al segail.a vasco.

Podría pues afirmarse, como hipótesis, que una palabra igual o semejante para cabra fue traída, cuando las invasiones bárbaras, por los alanos. Como en vasco el término para cabra es a(h)untz, bajo la influencia del adjetivo segail, sekail, tan parecido a las formas alano/osetas (y por la fácil extensión de su significado a un ser, en concreto un animal, delgado y de poca carne por su pequeñez) en contacto con la palabra bárbara se aceptó para cabra joven, en el caso, de un año, la palabra alana, modificada fonéticamente por el vasco segail. Así tenemos el par a(h)untz.a (cabra adulta), segail.a (cabra de un año).

Y aquí podríamos finalizar, por lo de ahora, esta ficha. Sin embargo quiero aportar los datos de otras dos lenguas, muy lejanas en el espacio y en el tiempo histórico de lo consignado. Se trata de dos lenguas africanas. Una, el pular, lengua de los pastores peul, pastores de bóvidos, procedentes, según la mayoría de los especialistas, del valle del Nilo, en época muy antigua, prehistórica, a través de un Sáhara húmedo. Los grabados rupestres de Tassili y de Hoggar se atribuyen a ellos o a sus antepasados. Hoy constituyen una diáspora en el espacio geográfico sudano-saheliano.

En el pular de Guinea (pular de Fouta Djalon, único del que tengo datos, entre las seis áreas dialectales pular) carnero es “sākā.ri” (ri es el grado 2º del sufijo de clase ndi) y macho cabrío (bouc) es sīkūli.ri. La semejanza de los signos lingüísticos pular (del significante y del significado) con los lexemas considerados anteriormente, salta a la vista. El pular forma parte del West Atlantic Group.

Veamos ahora el soninké, perteneciente al grupo de lenguas mandé, y que se habla en un rectángulo sobre Malí, Mauritania, Senegal y Gambia.

El vocabulario soninké que interesa a esta ficha es: sugu “caprino”. SuGu-yaxare (a(h)untz, cabra). Yaxare significa mujer y sirve para distinguir el género del animal. Sugu.llemme (cabrito, chevreau), sugu.nu (têter, sucer). Podemos contemplar sintéticamente las semejanzas en un cuadro:

 VASCOOSETAALANOPULARSONINKÉ
CABRAa(h)untzsaegh,saeghaesakasākā (carnero) sīkūli (macho cabrío)sugu
CABRA UN AÑOsegail   sugu

Explicaciones caben varias, por la vía de los préstamos que pueden ser antiquísimos, teniendo en cuenta el papel fundamental de los rebaños de ovicápridos en la historia de la civilización.

EXPLICACIÓN DE ABREVIATURAS:

  • AN, BN (Alto, Bajo Navarro)
  • B, G, (Bizcaíno, Guipuzcoano)
  • R, L (Roncalés, Labortano)
  • S (Suletino)

En relación con lo anterior, menciono el nombre en burúŝaski de la cabra: tsigir. Pero es puramente especulativa, la causa de la mención, como diría J. Caro Baroja es el “sonsonete”, pues sobre la fonética histórica del burúŝaski, lo poco que se conoce, lo desconozco. Y tener ese nombre en cuenta, sin más, podría llevarnos a la falsa y archiconocida comparación del inglés “bad” y farsi “bad”, ambas “malo”. Otro caso análogo es el alemán ziege/tsīge/cabra, resultado de las leyes de mutación consonántica (lautverschiebung) del germánico y del A. A. A. Pie*/deiĝheaz (M. E. Huld “Basic Albanian Etymologies”, 1984, pág. 59). Comentario a albanés DHI “she goat”. Relación con (glosa de Hesiquio) griego dialectal didsa (aiks, goat) y con alemán ziege.

A. Dolgopolski “The Nostratic Macrofamily”, 1998. Nº 43 *Diqa(goat)pie * Digh/*Dik griego dialectal didsa, albanés dhi, A. A. A. ziga. 

Para una revisión de los nombres euroasiáticos de la cabra, la ficha que será dedicada al vasco a(h)untz, cabra. También queda para otra ocasión la relación entre el “sugu” soninké y el latín “sūgū” (chupar, sucer), verbo que solo se encuentra en el indoeuropeo occidental.

FICHA LINGÜÍSTICA Nº DOS

SOBRE EL NOMBRE PROPIO AINOA Y SU SIGNIFICADO.

1.     Nombre propio vasco, con origen en el país vascofrancés (Iparralde).

2.     Nombre de un pueblo del Labour.

3.     Epiclesis mariana de un santuario en dicho pueblo.

Comencemos con Ernout-Meillet, DELL, páginas 748-749. “Ūnus-a-um (de oinos…). Un, un seul, unique… S’oppose à alter, à duo, en général à tout nombre pluriel; a servi à designer l’unité, sens dans lequel il a supplanté la racine X sem… et, par contre, dans le sens de seul a été éliminé par sōlus ou renforcé par lui: ūnus sōlus… L’utilisation secondaire de ūnus pour désigner l’unité, le nombre un, explique que les adverbes et les adjectifs ordinaux et distributifs soient empruntés à d’autres racines… L’ancien nom de l’unité, qui subsiste dans des mots tels que simplex, singuli, a disparu à l’état isolé. Pour obtenir une expression plus forte, on l’a remplacé par le mot significant unique, de même qu’en celtique, en germanique et en baltique… Lat. ūnicus est fait comme v. sax. ēnag (seul)…”

Por lo que hace referencia al griego antiguo, P. Chantraine, DELG: voz eīs (página 326): ”nom de nombre, un, etc… Sens: un, parfois unique… On a peu a peu et en grec tardif l’emploi de eīs comme indéfini…”. Voz óinh (página 784): “L’as au jeu de dé… Radical expressif, signifiant unique, distinct pour le sens de * sem de eīs, un…”.

BÁLTICO LETÓN

Número cardinal viens, viena: uno (1). Vienīgi (únicamente, solamente), vienīgais (solo). Viens, viena también se emplea con el significado de solo-a y de alguien.

LITUANO

Víenas, vienà (numerativo cardinal uno, 1). Víen (únicamente), tìk (solamente).

URÁLICO. LENGUAS FÉNICAS.

A) Estoniano: üks (un, uno, una). Üksi (a solas). Üksik (solitario). Üksindus (soledad). Y ainus (sólo, único). Ainus kord, poeg (única vez, único hijo). Ainuke (único). Ainuabielu (monogamia). Ainsus (singular). Ainult (solamente). Ainulaadne (único, excepcional, singular).

B)  Finés: yksi (un, uno, una). Yksiainoa (uno solo). Yksinomainen (exclusivo, único, solo). Yksiainoa tapaus (un único caso). Ainoa (único, solo). Ainoastaan (solamente, solo). Ainokainen (ainoa lapsi) (hijo unigénito). Ainutlaatuinen (señero, singular, extraordinario, único en su género). Ainut laatuisuus (unicidad, singularidad).

DAVVISÁPME (Same del norte).

Okta (1). Dušše (solamente, únicamente). Beare (solamente). Pero áidna (único).

HÚNGARO

Egy (1, un, uno). Egy emberként (como un solo hombre). Csak egy.re kér (no te pido que una cola cosa). Egyedül (solo). Egyedüli (único, solo).

KOMI (fínico-permiano).

Öti (1). Ötik (único).

LENGUAS ESCANDINAVAS. Por ejemplo:

Islandés: einn (1). Einka- (mono/único).

Sueco: ett (1). -e)n/-e)t (artículo indefinido). Enastående (único, excepcional). Enda (solo, único). Endast (solamente).

Noruego: en (1). En/et (artículo indefinido). Eneste (solo, único).

ALEMÁN

Ein, eine. Einzel. Einzig… Antiguo alto alemán (A. A. A.): ein (uno, alguno). Einag/einac/ainac/einec/einig (único). Eino (solo).

Gótico: ains, aina (femenino): 1 (cardinal) usado en plural significa solo.

TURKO

Bir (1). Biricik (único).

ESLAVO

Por ejemplo:

–         Ruso: odín (1). Ediniǐ (único).

–         Croata: jedan (1). Jedini (único). Jedino (únicamente).

VASCO

Bat (1) y (uno, una). Bakar (único). Bakarrik (solamente).

K. Mitxelena “Fonética histórica vasca”, 1990, página 105: “el diptongo ei ha dado i, sin excepción, en inicial absoluta…”.

Conclusión de los ejemplos consignados.

Vemos como en latín y griego surge una palabra más fuerte y expresiva (por las causas resumidas) con el significado de único. En báltico, escandinavo, húngaro, komi, turco, eslavo y vasco, vistos en sincronía, una sola raíz con diferentes sufijos derivativos o raíces próximas, con modificaciones diversas, reflejan la distinción un-una-uno/único. En estoniano y finés, las raíces urálicas reflejan predominantemente la unidad mientras que en Ainoa o en los compuestos con Ainoa se destaca fuertemente el valor “único, singular, señero”. En same o lapón del norte hay una raíz para la unidad, dos para la idea de soledad y otra, áidna (para único). 

Si ahora consideramos las variantes germánicas para “único”, me atrevo a hipotizar un préstamo del término “aino” en finés y estoniano de una lengua germánica. Y en el caso del nombre propio Ainoa, una epiclesis o epíteto mariano, de origen germánico, que se mantuvo, sin ser comprendida por la población vascófona. Quizá la a final sea el caso nor de *aino. Así Ainoa significaría “la única”. Probablemente el nombre del santuario nombró secundariamente a la localidad. En cualquier caso, el nombre propio presupone la epiclesis mariana. Naturalmente el nombre propio, tal como nos ha llegado, ha sido fonéticamente adaptado al vasco.

FICHA LINGÜÍSTICA Nº TRES

VASCO: alu (vulva) alu.keria (coito, cópula. Faena, putada). Calificativo despectivo: auto alu hau berriz gelditu da (esta mierda de coche se ha parado de nuevo). Sasi.kume alua! (maldito bastardo). Alua! (aproximadamente francés: con!).

Palabra, si no me equivoco, aislada en el léxico vasco. Para una pronunciación de alu con L retroflexa, ver K. Michelena “Fonética Histórica Vasca”, 1990, pág. 550.

Lo primero es examinar si es palabra patrimonial vasca (con independencia de que pueda ser un préstamo de una lengua euroasiática) o un préstamo del latín o del romance. 

En el primer caso, teniendo en cuenta el paso de L antigua a R entre vocales, habría que postular una L fuerte que no sufrió el proceso de lenición de la L tenue. En el segundo caso, si fuese un préstamo antiguo del latín, valdría la misma explicación que no sería necesaria en el supuesto de un préstamo reciente o del romance. En cualquier caso, como alternativa a la L fuerte, podría pensarse en una L tenue mantenida por un especial uso expresivo o interjectivo del vocablo. Una duda que surge, previa del examen del étimo latino que podría ser la fuente del préstamo, es si la A de alu es original o alterna con K inicial desaparecida. *Kalu la vincularía directamente a la base o bases que veremos después, sin pasar por el latín. La vocal inicial original nos remite a latín aluus-i (vientre o más bien cavidad intestinal del ser humano o de los animales, también útero: “aluus, venter feminae”. Ver Ernout-Meillet, DELL, pág. 25). Antiguo nombre técnico. No hay derivados romances. “Emparentado sin duda con el griego aulós”.

Griego antiguo aulós. Pierre Chantraine, DELG, pág. 140: “Tubo hueco y alargado. Empleo con diversos significados técnicos. Clásico”. Neogriego aulós (flauta).

En relación con latín aluus y griego aůlós: latín, caulis, (Ernout-Meillet, DELL, pág. 107). “En baja época caulus: tallo de las plantas, después por metonimia, la misma planta. Y todo objeto parecido a un tallo, especialmente la verga, como griego kaulós. Antiguo. Usual. Un préstamo del griego es poco probable”.

Sobre el griego kaulós (P. Chantraine, DELG, pág. 506) “tallo por oposición a stélejos que se dice de los troncos de árbol. Pene. Término técnico. Antigua palabra que se encuentra en latín y en báltico. “No se saca nada del hecho de que aulós rime con kaulós”. Pero en el comentario a aůlós, concluye: “se han observado los dos pares paralelos aulós/kaulós y lituano aūlas y káulas. ¿Se trata de un azar o de un procedimiento de formación?” Aunque la alternancia vasca de K/cero en posición inicial se deba a caída de la oclusiva y, por lo tanto, no tiene que ver con el par griego y un eventual recurso utilizable en la formación del léxico, reclama la atención sobre la variabilidad en esa posición y que según las diversas lenguas afecta a diferentes fonemas.

Procede ahora examinar una base o segmento fónico que como palabra independiente se halla presente en lenguas de las familias más diversas y que podemos llamar base universal, al encontrarse aquí y allá, un poco por todo el planeta. Y digo base por lo siguiente: si llamamos radical a una raíz que puede existir independiente como palabra, raíz, a la que necesita necesariamente afijos de flexión y tema, a una raíz con sufijos derivativos, a menudo en sincronía no estamos seguros de cómo transcurrieron las cosas diacrónicamente. Una palabra actual puede haber sido afectada por procesos de derivación y de composición o fusión con otras palabras o partículas o de supresión o añadido de segmentos fónicos. Cuando partimos del nivel cero de las lenguas históricas, seguimos luego por el nivel 2 de reconstrucción de una protolengua (v.g., el germánico, pasando por niveles intermedios, 1 o más, entre la lengua histórica y la protolengua), continuamos con el nivel 3 indoeuropeo (que a su vez se subdivide) y finalizamos con algunos en el nivel 4 del nostrático, las raíces presentadas, sobre todo a partir del nivel 3 y ya no digamos, si nos situamos en el nivel 4 del nostrático, son símbolos de correspondencias y no segmentos fónicos reales. Los investigadores del vocabulario nostrático, con un ojo en las lenguas históricas y otro en las reconstrucciones de los diccionarios del tercer nivel, correspondientes a las diversas familias, indoeuropea, urálica, dravídica… muestran listas de “Nostratic words” que luego encuentran en las lenguas actuales. Encuentro inevitable pues el círculo vicioso es patente. Por no mencionar las grandes diferencias entre los resultados de dichas investigaciones. ¿Cómo podemos estar seguros de la existencia de una palabra nostrática con una determinada realidad fónica? La respuesta es que no podemos estarlo. Ni siquiera de la existencia de esa palabra en tanto que nostrática por la ausencia de pruebas convincentes que acrediten la existencia de la lengua nostrática con sus descendientes indoeuropeo, urálico, dravídico… Los críticos con la hipótesis nostrática han argumentado abrumadoramente en contra, poniendo sobre todo de relieve el papel sobresaliente del préstamo lingüístico y de sus asombrosos efectos en la difusión de vocablos. Sin perjuicio de dedicar futuras fichas a la cuestión nostrática, me apresuro a escribir que negar la realidad histórica del nostrático no implica negar la validez de las correspondencias recogidas entre las diversas lenguas. Al contrario. Estas en conjunto son innegables, y no sólo debidas al préstamo o, en su caso, al azar. Resulta que esas correspondencias se encuentran abundantemente en lenguas que nunca han sido consideradas nostráticas por los nostratistas. De hecho, se podría afirmar que todas las lenguas, incluido el vasco o el vitota (lengua hablada en Colombia) son nostráticas, lo que aniquila la hipótesis. Traigo aquí unas luminosas palabras de Ch. Ehret, autor de un diccionario etimológico de raíces nilosaharianas. En “Nostratic: examining a linguistic macrofamily”, 1999, pág. 109 y siguientes, escribe: “Hipotizamos la existencia de un lenguaje protohumano original. La historia usual del vocabulario en las lenguas reales consiste principalmente de remorfologizar raíces existentes, reconfiguración del alcance semántico de las palabras existentes en el lenguaje, abandono de palabras por el uso y adopción de palabras de cuando en cuando de otros lenguajes. Comenzamos con un lenguaje humano original, con un léxico inicial de quizá diez mil/veinte mil palabras, como es característico de lenguajes hablados en épocas más recientes. Este lenguaje proveería la mayoría de los materiales para ser reorganizados y morfológicamente modificados de varios modos en el resto de la historia de la humanidad. Proveería las palabras retenidas en un particular lenguaje. Sería también la última fuente de palabras prestadas de un lenguaje a otro en tiempos más tardíos. Ocasionalmente nuevas palabras podrían ser creadas completamente de nuevo, y en el tiempo largo de la historia del lenguaje el cuerpo de palabras así creado podría llegar a ser relativamente numeroso. Pero incluso incluyendo acuñaciones onomatopéyicas, este elemento no sería probablemente dominante en la contribución que viniera del “stock” original de palabras”. Suscribo íntegramente lo anterior, únicamente pondría mayor acento en la creación de nuevas palabras, aparte las onomatopéyicas, al encontrarse los pueblos en el curso de su vida histórica con nuevos referentes, palabras en las que el vínculo inicial con el “stock” de partida, en virtud de complejos fenómenos de la historia del lenguaje, resulta invisible. Pues bien, en ese trabajo, Christopher Ehret presenta una lista, convincente lista de más de doscientas raíces nostráticas y sus correspondencias en nilosahariano y congo-níger (bantú). Del resultado se deduce “la inclusión del nilo-sahariano y níger-congo en el nostrático” con el mismo fundamento que otras familias que siempre se han considerado que pertenecen a él. Lo que revelan estas correspondencias es “la posibilidad de realmente estar tratando con un vocabulario humano muy antiguo”. No llamemos nostrático a lo que realmente es universal o pan humano.

Y añade Ehret que las correspondencias constatadas son demasiadas y demasiado específicas para tratarse de azar (demasiado valorado por algunos antinostratistas que arrojan al río la cesta con el contenido).

Entresacamos de Koldo Mitxelena “Lenguas y protolenguas”, 1990, las siguientes afirmaciones. En relación con los problemas planteados con la reconstrucción de las protolenguas: “Confusión entre lo ontológico y lo metodológico… Ciertas características del indoeuropeo se siguen de los métodos empleados en su restitución… Notaciones algebraicas de la protolengua y no las formas reales…” “Ciertas características de los resultados a que llegamos están prefiguradas y contenidas en los métodos que usamos para alcanzarlos… Los métodos que se utilizan para su restitución, están concebidos desde su raíz para conseguir una protolengua uniforme… Una protolengua es incompleta por constitución… ¿Hasta qué punto es verosímil que hayan existido estados de lengua de los cuales pudieran deducirse nuestras formas reconstruidas mediante la aplicación de unas reglas de transformación?… Si… nos interesa estudiar las propiedades generales de las protolenguas reconstruidas… más cómodo y eficaz es estudiar los métodos de que nos hemos valido… Ingenuo pensar que estos no han tenido intervención en las propiedades de un objeto que han modelado a su propia imagen y semejanza… La posibilidad de descuidar a partir de cierta distancia la distinción entre formas heredadas y préstamos”. Pág. 54 “si queremos adivinar cómo eran en cuanto a sus características generales las lenguas prehistóricas cuyo conocimiento directo nos está vedado, no tenemos que mirar a ninguna reconstrucción, por ingeniosa y relativamente completa que sea. Lo que debemos contemplar es algo que está mucho más cerca de nosotros, las lenguas que se hablan… Las que una larga serie de testimonios históricos ofrece a nuestro estudio. Podemos asegurar, sin mayor temor de errar, que las lenguas prehistóricas no podían ser muy distintas de éstas”.

Antes de proceder al examen de la base indicada al comienzo de esta ficha, “en las lenguas que se hablan” y, en general, en las lenguas históricas, surge una cuestión previa: con relación a una lengua concreta, muerta no conocida en su desarrollo a través del tiempo, ¿cómo podemos saber que la igualdad de dos formas de sendas lenguas no es fruto del azar y, sobre todo, de una evolución desconocida de una forma en origen muy diferente? Un ejemplo muy conocido es la palabra bad en inglés y en persa. En ambas significa “malo” pero, aparte el parentesco IE de ambas lenguas, la palabra farsi es fruto de una diacronía que transformó una raíz muy diferente en una palabra idéntica a la inglesa. Esto ocurre con frecuencia. Por ello la respuesta es que en un número de casos no lo sabemos. Pero el desconocimiento afecta a una raíz concreta, no a la totalidad de la muestra. La verdad del conjunto es estadística. Y cuanto más amplia es la muestra, más asegurada está la existencia de la base, no afectada por lo que pueda suceder en los casos concretos.

Veamos entonces esa base que calificamos de universal. La muestra, como es evidente, al tratarse de un trabajo individual y sin medios tecnológicos, se halla limitada por el horizonte de conocimientos de quien esto escribe. Pero abarca lenguas muy diversas y creo que es significativa y susceptible de aumentar grandemente si se examinase un mayor número de lenguas, y más a fondo las estudiadas. Se trata, pienso de una base muy antigua en el lenguaje humano, antigüedad asegurada, no ya por su extensión, sino por su semantismo fundamental para los humanos. 

Su semántica comprende desde la denominación de seres y parientes femeninos hasta la de genitales y en general “partes pudendae” o “aidoa” de ambos sexos, especialmente femeninos (incluído el útero).

DRAVÍDICO

Kurux: alī (woman). Gond: ālī (wife). Ku: ālu (woman). Telugu: -ālu (sufijo femenino). Āli (wife). Tamil: -al (sufijo femenino), il(l)āl (house wife). (También kurux: al (man) y tamil: āl (persona).

HURRITA (relación con lenguas caucásicas ?!)

Ēl = ardi (parientes femeninos). Alla = i (dama, reina). Eli (hermana). Šali (hija).

ČEČENO-INGUČE (caucásico del nordeste).

Nuskel, nuskal (prometida). Qal sag (mujer)

RUTUL (caucásico del nordeste)

Xhîle (mujer)

GEORGIANO

Tsoli (wife). Kali (mujer). Tsiali (womb). Asuli (fille).

COPTO

Alo, aloy, plural alaye, arooye (doncella).

POLINESIO

  • Maorí

Pali (sexo de la mujer). Ure (pene)

  • Hawaiano

Kali (vagina)

  • Tuvalu

Ule (pene)

BURÚŠASKI (lengua aislada del norte de Pakistán)

Ṣuli (prepucio)

SUMERIO

Gal4 (-la) (pudicia, vello púbico, genitales femeninos). 

Sal (mujer, esposa).

DJOLLA (importante lengua de Casamancia, Gambia y Guinea Bissau).

Ale, ahle, alin (mujer), al (esposa), aly.om (un hermano a su hermana y viceversa) frente a aty.om (un hermano al hermano o una hermana a la hermana).

URÁLICO

  • Finés: käli (cuñada, hermana política), elin (órgano anatómico).

                        Kalkku (testículo).

ESTONIO

Käli (cuñado/a)

ALTAICO

  • Turco: gelin (novia, nuera)
  • Vigur: Kelin (id).
  • Kirgiz: alîš (canal), ayal (mujer).

                        Kalîň (prix dela fiancée).

                        Kelin (joven nuera, prometida, muchacha).

  • Oseta (iranio): sîl (femelle).
  • Kaqčikel (maya): ?ali? (nuera).
  • Nahua.tl: auil.li “juego, placer sexual” (li es formante nominal)

LATÍN. GRIEGO.

Además de aluus y aůlós, examinados al comienzo de esta ficha:

Latín

Glōs, glōris (cuñada) (ver Ernout/Meillet, DELL, pág 277).

Griego

Galóos (esposa del marido) P. Chantraine, DELG, pág 208: “término de parentesco que distingue, según sistema indoeuropeo, la familia del marido y de la mujer”.

Ambos citan eslavo zŭlŭva, hoy ruso, zolóvka y cróata zaova (cuñada)

También latín oulua (las glosas solo conocen uulua), (vulva, matriz). Ernout/Meillet, DELL, pág 751: “ōs mātricis, mulieris natura”. Término técnico y popular. Tiene otros significados. No etimología clara. También latín glāns y griego bálanos y sus correspondencias en armenio y viejo eslavo, hoy ruso žëlud’ (glande, bellota) y neogriego válanos (bálano).

Nostrático de la macro familia nostrática se considera, en general, que forman parte las familias afroasiática, oravídica, kartvélica (caucasiano meridional), urálica, altaica, indoeuropea, gilyak, chukchi-kamchatkan y eskimo-aleutiana. Su “homeland” se sitúa, según los autores en Anatolia central u oriental o en el “fértil creciente”, “justo al sur del Cáucaso” (A. Bomhard). Según este autor (véase “Reconstructing protonostratic”, 2008, volumen I, pág. 241: “The unified nostratic parent language” puede ser fechado entre 15.000 y 12.000 a.n.e. Alrededor del 12.000 a.n.e. comenzó su expansión y, alrededor del 10.000 a.n.e. varios grupos dialectales distintos.

Quiero expresar que, si bien aquí no es objeto de examen la hipótesis nostrática en toda su complejidad, solo en lo necesario a los efectos de la base considerada, la cronología fijada es insoportablemente corta y un argumento importante, la necesidad de una cronología mucho más larga, contra la misma. Lo veremos en fichas futuras.

Pues bien, parte de las bases mostradas anteriormente son agrupadas por los nostratistas bajo diferentes raíces nostráticas. Por citar dos investigadores: Aharon Dolgopolsky, “The nostratic macrofamily and linguistic paleontology”, 1998, pág. 85-86, entrada nº 109. “*Kälu/ü. A woman of the other exogamous moiety (female relative in-law, bride)”, con reflejos en hamito-semítico, kartvélico, indoeuropeo, urálico, altaico y dravídico. “The meaning bride groom, male relative in-law are demonstrably secondary and are due either to broadening of meaning (by eliminating the semantic element of female sex) or to back formation”. Allan R. Bomhard en “Nostratic examining a linguistic macrofamily”, 1999, pág. 65, dice que “ésta es una fuerte etimología”. El mismo Bomhard, en su obra monumental antes citada, volumen II, pág. 372: nº 352 “*Khal, female in law (reflejos en protoasiático, dravídico y urálico. Y pág. 445: nº 421, “*k’el, female in-law, husbands sister” (reflejos en indoeuropeo y altaico).

Pág. 529, “* q’aly/q’ðly. Sexual organs, genitals, private parts male or female”. Reflejos en afroasiático, kartvélico, urálico, chukche e indoeuropeo (*k’el-th/kḷ-th (vulva, womb)).

Como puede fácilmente compararse, la base que hemos recogido en las lenguas de las más diversas familias lingüísticas y que nombramos kali/ali por su más general ocurrencia sin pretensión de reconstrucción científica alguna, simplemente para identificarla provisionalmente en un inventario de bases universales de “un lenguaje humano muy antiguo” (Ehret), coincide aproximadamente con los términos nostráticos reconstruidos. Pero, repito, aquí no interesa si kali/ali (palabra independiente o segmento de otra, con su espectro de variaciones en las diversas lenguas) es el resultado histórico de la evolución de una o más raíces emparentadas o no (lo primero es lo más probable) y si éstas pueden ser reconstruidas en los diversos niveles de las protolenguas. Lo que nos interesa es la búsqueda de “universales” que revelen niveles muy antiguos en la evolución del lenguaje humano, en una larguísima historia de relación lingüística de decenas de miles de años (salida de África) de todas las lenguas humanas, en consideración de la cual la separación de las lenguas aborígenes de América, por el cruce del estrecho de Behring, hace veinte o veinticinco mil años, se puede considerar reciente.

Por otro lado, al desbordar ampliamente la base dicha el ámbito del nostrático (recuérdense las reflexiones de Ehret), se deduce o que todas las lenguas son nostráticas (lo que acaba con la hipótesis nostrática) o se contraargumenta que el nostrático comparte términos con otras familias o macrofamilias lingüísticas por lo que habría que remontarse al nivel de otra protolengua más antigua. Sin olvidar las palabras de K. Mitxelena, me parece difícil probar un núcleo privativo del nostrático, una raíz nostrática que no sea reconocible con claridad en las más diversas lenguas.

Finalmente volvemos a nuestro alu vasco. El vasco, lengua no nostrática, presenta como veremos en próximas fichas, términos comparables a los nostráticos y que no se deben a la mediación indoeuropea. En este caso concreto pienso que es probable un préstamo del latín aluus, con un significado técnico, y que posteriormente adquirió un valor interjectivo, ya en ambiente vasco. El no rotacismo de la L quizá se explique por la historia particular de una palabra de significado técnico, sin derivados romances.

FICHA Nº CUATRO

VASCO

Ur.txintx.a (ardilla) (/určinč/). En realidad UR es la raíz objeto de comparación, pues /činč/ es una parte del nombre compuesto, a modo de un epíteto o atributo, y A es el caso nor, mal llamado artículo.

Suletino: üršanč (ardilla), an/činča/mari (sanguijuela), G/činč/.a (columpio, balancín), B/činč/ (alerta, atento, vigilante).

Vasco común: txintx egin (sonar las narices), BN: ur.čiz (/s/) (estornudo, también vasco común ur.txintxa, estornudo). Estos significados de estornudo de /činč/ seguramente se deben a una confusión con una base onomatopéyica /čis/.

An. Kata.p.urtxinx (ardilla). Katu (gato).

ESPAÑOL

Ard.illa. Corominas, dcech, TM a-ca, pág. 319-320: “ard.illa, diminutivo del antiguo harda, palabra común al castellano, bereber, hispanoárabe y el vasco, de origen no latino” señala que en la documentación peninsular aparecen formas con aspiración y sin ella y que las formas valencianas confirman el carácter aspirado de la H inicial de harda. La comparación con el vasco, gipz. katarde, se limita a este vocablo que él mismo reconoce que no está demasiado bien documentado. Por lo que se refiere a las formas vascas encabezadas por urtxintx, manifiesta que “tampoco está clara su etimología. Es una madeja enmarañada”. En relación al bereber, consigna el lexema ?a¿árda/?agárda, ratón campestre, ratón. Y considera razonable agregar el castellano garduña. Recoge “hardones” como las crías que pare la harda.

(Antes de seguir adelante, quiero recordar una observación de R. Dor quien en su obra sobre el kirgiz recuerda una distinción de W. Quine “partes del animal” y “momentos del animal”, y escribe que el nombre no recoge con frecuencia una característica física de X sino “derrière de lièvre dérangé dans son activité favorite” o “devant de lièvre broutant paisiblement”, es decir, una imagen de un estado o actividad característica).

Veamos en primer lugar los datos del griego y del latín.

GRIEGO ANTIGUO

Skíourus (ardilla), que puede hacerse sombra con su cola, compuesto posesivo de skiá y ȯurá. Que pasó al latín (sciūrus) (Pierre Chantraine, DELG, pág. 1017). Ernout/Meiller, DELL, pág. 603: del latín popular *scūriolus, disimilación del diminutivo *sciūriolus, el francés écureuil.

Nombre científico: sciurus vulgaris. Los nombres romances de la ardilla (salvo el español) tienen ese mismo étimo latino: catalán, esquirol; italiano, scoiottolo; gallego, esquí(l)o; portugués, esquilo.

Neo grego, skīourus. Inglés (a través del francés), squirrel.

LATÍN

Vīverra

Ernout/Meillet, pág. 742 del DELL. Nombre de mustélidos (furet, belette/hurón, denociña). Cita también *vīverrica (belette) y *vīverrula (écureil) que sería el sentido antiguo. “Pero los nombres de los animales salvajes están mal fijados”. “Palabra expresiva que recuerda nombres de la ardilla en lenguas indoeuropeas”. “Formas redobladas de tipos varios cuya raíz es *wer. La raíz podría ser la que figura en griego a(╒)eíro (elevo) y aǐωrā (balançoire, balancín o columpio) (vasco txintx!).

GRIEGO ANTIGUO

Aeíro. P. Čantraine, DELG, pág. 22, “ático aïro. Elevar, tener suspendido… Es necesario vincular con áïro un cierto número de términos notables por el redoblamiento expresivo ╒ai y el vocalismo radical omega. Hay que partir de *╒ai-╒or-éω, empleado sobre todo en pasiva, estar elevado, suspendido… al activo, balancear. Aiwra (balancín, hamaca o acción de balancearse) en lo que concierne la etimología IE, la A inicial de ‘a╒er es una prótesis o un ǝ2. Ninguna etimología establecida”.

LENGUAS URÁLICAS

Finés: or.ava.

Estonio: or.av (ava, av tiene seguramente la misma relación con OR que en vasco /činč/ con UR).

Komi (lengua urálica de la Federación Rusa): ur.

Mordvino mokša (lengua urálica de la Fd. Rusa): ur.

Pero udmurto (lengua parecida al komi, pero con un vocabulario que puede ser muy diferente): kon’î.

Davvisápme (Same del norte, Laponia): oar’re.

LENGUAS ESLAVAS Y BÁLTICAS.

Salvo el ruso y el búlgaro, las correspondientes denominaciones de la ardilla son descendientes de la forma redoblada de raíz IE, que se recoge en el comentario del latín vīverra.

Checo: veverka.

Eslovaco: veveritsa. 

Esloveno: véveritsa.

Cróata: vjeveritsa (vérati, trepar).

Polaco: wieviór.ka (ka es sufijo formación nominal).

Letón: vávere.

Lituano: voveráite.

Excepciones:

Búlgaro: kateritsa (katèrya, escalar, trepar). Debe ser un turquismo: v.g., kîrgîz: kötör (elevar, trepar). Lo mismo albanés, ketri.

Ruso: bélka (ardilla). Béličiį (adj. propio de ardilla). Vertetétsa (kružitsa) kako vélka v kolesé (dar vueltas como la ardilla en una rueda).

LENGUAS GERMÁNICAS (también provenientes del IE)

Anglosajón (compuesto): Ac. weorna. 

Noruego: ekorn.

Danés: egern.

El alemán eichhorn (holandés eekhoorn) se debe a una etimología popular (Ernout).

*Germánico: aįkwerna/īkwerna.

OTRAS DENOMINACIONES

El húngaro mokus: ¿relación con moka (broma, bufonería) o con mohó (ávido, glotón)?

Qechua, de San Martín (qechua 2): waywaš (ardilla), anotada sin pretensión alguna comparativa, simplemente por la curiosidad de una forma que parece redoblada.

Nostrático: A. Dolgopolski, “The nostratic…”, 1998, pág. 49. – Nº 5/?/h ur▼(-ba) [▼, símbolo por vocal no identificada], squirrel or similar animal”. Reflejos afroasiáticos, urálicos, indoeuropeos, dravídicos. Bomhard en “Nostratic…”, 1999, en el comentario a esa raíz la considera “no convincente”, y de hecho no la recoge en su “Reconstructing…”, 2008.

A la vista de todo lo anterior, queda sin decidir si la raíz urálica y la indoeuropea están relacionadas y, si lo están, el tipo de relación. En cuanto al vasco UR me parece que no tiene nada que ver con el hard de ardilla. Parece probable en cambio una relación, con el urálico or/ur, probablemente un préstamo. Incluso el paralelismo del “epíteto” /činč/, ava, av, tenga /činč/ el significado expuesto o el onomatopéyico de imitación de varios ruidos (que escribe Traskl). En cambio para el ard con aspiración que se halla en la base de ardilla y de garduña (Corominas) me atrevo a proponer un acercamiento a un término afroasiático de tierra (v.g., afroasiático *?(e)r, árabe card, tierra). (Corominas: harda común al hispanoárabe y al bereber).

Starostin, en “Nostratic…”, 99, pág. 146, en el comentario a la base de Dolgopolski recoge un *örke túrquico “ground squirrel”, genérico para roedores terrestres (en turco, ardilla es sîncap).

En fichas muy posteriores, cuando el material recogido lo permita, expondremos una hipótesis sobre las condiciones geográficas e históricas de la posibilidad de préstamos en vasco del urálico (y del báltico).

FICHA Nº CINCO

VASCO

Kaio (gaviota argéntea).

Otras clases de gaviotas: kaio beltz, kaio hega.zuri, kaio illun, kaio moko-ori, kaio moko.zorrotz.

¿Vocablo patrimonial vasco o préstamo latino/romance?

Corominas, Dcech, Tm. 6/MA, pág. 130: después de mencionar el latín gāvia como palabra no clásica, quizá creación onomatopéyica del lenguaje de la decadencia, señala que vasco kaio procede del latín gavia o de un romance gavi(n)o, más que de gaius.

Ernout-Meillet, DELL, pág. 265: El latín gāius (francés geai, arrendajo) y el latín gāia (urraca, francés pie) denominaciones nuevas y muy tardías que reemplazan las antiguas de grāculus y pīca. Expresa la duda de si el cognomen gāius es el nombre del arrendajo utilizado como tal o viceversa.

Pág. 268, gāvia, ae. gaviota: palabra expresiva, no clásica.

G. Giacometti, “La lingua falisca”, 1963, pág. 179: “Kaios es exactamente el paralelo del latín gāius y del etrusco Kae”.

M. Lejeune, “L’anthroponimie osque”, 1976, pág. 131: “Nombres (prénoms) que latín y osco han heredado en común de un viejo stock itálico: *gāvyo, osco gavis, latín gaius”.

Descendencia romance

Catalán: gavina (gaviota), gaig (de gāius), arrendajo.

Italiano: gabbiano (gaviota), del latín gavǐa(m).

Gallego: gaivota (gaviota), gaivoteira (roca o lugar de la costa donde anidan las gaviotas), gaivotón (gaviota más grande).

Portugués: gaivota (gaviota), gaio (del latín gāius), arrendajo.

El tardo latín larus, relacionado o préstamo del griego láros: Pierre Chantraine, DELG, pág. 621: “pájaro voraz, probablemente gaviota”. Recoge la opinión que estima que pertenece a una familia léxica que significa “crier” (gritar), y que pertenece a una lengua de substrato. A. J. Windekens, DECL 6, pág. 139: láros lēros: “Vains bavardages” (parloteos vanos). Las dos palabras, láros y lēros, se vinculan en griego mismo a una raíz onomatopéyica *lā, lǝ1, de suerte que láros sería el “schreier” (el que grita). Piensa que en las dos palabras hubo una disimilación L – L → L – R, por lo que las dos formas se pueden unir a laléo (bavarder, parler) y lálos (bavard). “Hay así una explicación en griego mismo (por lo que es superfluo recurrir a comparaciones fuera del griego”.

Nombre científico: larus argentatus.

Neo griego: glaros (gaviota). Palabra antigua pero no clásica. Quizá cruce de láros con otra palabra como glarωnω (lo que explicaría la gamma inicial).

Examinemos a continuación el nombre de la gaviota en algunas lenguas de Eurasia:

  1. Vimos los descendientes romances del latín.
  2. El francés mouette es diminutivo del antiguo francés maoue, mauve, del germánico. Anglosajón, māev; alemán, möwe; holandés, meeuw; noruego, måke; danés, måge. El término germánico pasó al polaco, mewa.
  3. En varias lenguas urálicas hay un lexema muy semejante al vasco kaio: 

Estonio: kaja.kas (gaviota). También kaja (eco), kajama (resonar). (En kaja.kas, kas es un diminutivo).

Livo (lengua urálica de Letonia): kaja.gôz (gôz equivale en livo al estonio kas).

Komi (lengua urálica de Rusia): kaj (pájaro, volátil).

En báltico, tenemos el letón: kaija (gaviota).

En Davvisápme (Same del norte): mearra.lóddi (gaviota), es simplemente “pájaro del mar” (cfr. rumano… Di mare. Inglés: sea.gull. Vasco: kalatxori (gaviota), o sea, pájaro de la cala o caladero.

Podemos añadir el čukče (lengua paleoasiática del grupo luoravelan y hablada en la región autónoma de su nombre en el extremo oriente siberiano: j?ajak).

En quechua 1 de Ancash, gaviota es qiw.lla. Tal vez mongol, tsax.lǝg (lǝg es un antiguo sufijo).

  • Lenguas eslavas:

Ruso y búlgaro, čaįka.

Eslovaco, čajka. 

Como dice A. Tovar en su “Cuaderno de antiguo eslavo”, 1949, pág. 17: “Todas las africadas eslavas proceden siempre de guturales ie. Č, de KJ o de K ante vocal de la serie anterior ». Parece evidente una relación con el grupo anterior (ver también mordvino-šokša (lengua urálica): /čavkaks/ (un ave próxima a la corneja)).

Cróata: gaviota, srebrnasti galeb (argéntea X, no identifico el significado de galeb, relacionado seguramente con golub (paloma)).

  • Otras lenguas:

Finés: lokki.

Húngaro: sirály /širá.i/

Checo: racek.

Lituano: žuvedras.

Rumano: pecǎr.uș di mare.

Albanés: pulëdardhë.

Los términos lituano y rumano son transparentes, relacionados con la actividad de pescar. El lokki finés quizá esté relacionado con loddi (pájaro) en davvisápme. Pájaro es lintu en finés, lind en estonio. O con loika- (saltar, brincar), loikkia (dar saltos, brincos), movimientos típicos de las gaviotas.

El húngaro sirály, tal vez con una raíz sir (que implica quejido, lamento). Pájaro en húngaro es madár. El fonema /š/ húngaro continúa el correspondiente urálico. En checo ray.ka significa “ave del paraíso”, y en eslovaco, ray.ka es “garza real”. El albanés pulëdardhë, nombre compuesto, refleja la semejancia física con las gallináceas.

Apunto la hipótesis de que en turco, en el que gaviota es martî, el término kaja /kaya/ (roca, peñasco) que aparece también en uzbeco y en vigur, tenga con el urálico kaja, kai, la misma relación que gaivoteira con gaivota. Menciono también el hidrónomo rusomeridional kajala. En cambio el finés kallio (roca, peñasco) y el estonio kalju (roca, peña) se consideran un préstamo del germánico (cfr. gótico hallus (roca) de: heall (roca). Bonhard, obra citada, 2008, nº 401: *k’al (stone, rock)).

Me parece probable un préstamo del estonio o del livo en el letón kaija. En cuanto al vasco kaio no creo en un préstamo latino o romance procedente de gavia o gavi(n)o (kavea → había). En caso de ser un préstamo latino, gaius aparenta ser mejor candidato (con cambio semántico implicado), pero también es perfectamente posible un préstamo del urálico. En cualquier caso queda pendiente de explicar la relación, si no es fruto del azar de los términos latinos e itálicos en general con la raíz urálica y otras con ella relacionadas que vimos anteriormente. Finalmente, a la vista de los datos itálicos, no me parece que latín gavia sea creación onomatopéyica.

FICHA Nº SEIS

VASCO

Orein (ciervo). Orein andi (alce, “ciervo grande”). Elur.orein (reno, “ciervo de la nieve”). Adar (cuerno).

Este vocablo, evidentemente, no plantea cuestión alguna de préstamo, latino o romance. El problema es otro, su eventual relación con alguna de las designaciones euroasiáticas del ciervo. También hay que tener en cuenta para fijar la etimología de nombres de animales salvajes u objetos de caza, que es frecuente la prohibición de pronunciarlos, golpeados por un tabú, lo que supone su sustitución por nombres noa, con procedimientos de sinécdoque o metonímicos. Como escribe R. A. Miller “Languages and history”, 1996, pág. 17: “With animals names the world over, tabu-avoidance has frequently been responsible over the millennia for great amounts of lexical displacement, borrowing and reborrowing”.

En primer lugar, unas breves notas de fonética histórica vasca. K. Mitxelena “F. H. V.”, 1990, pág. 253: (en vasco) “La inicial es la posición de máxima inseguridad para la reconstrucción comparativa”. Pág. 252: “A pesar de que el vasco, al menos reciente, no es lengua prefijante, la inicial de cada forma nominal llegó casi a ser considerada como algo modificable, si era consonántica, y como un hueco susceptible de ser llenado por distintos pseudo prefijos, si era vocálica. Otra observación suya es la extraordinaria frecuencia en vasco de inicial vocálica precedida o no de H.

Sin detenernos ahora en las consideraciones de Martinet (oclusivas sordas lenes realizadas sin aspiración en posición inicial se sonorizaron. Y las oclusivas fuertes sordas realizadas con aspiración, P T K, pasando por espirantes sordas, llegaron regularmente a H y a cero, calificadas por Mitxelena (pág. 244, F. H. V) de verdad estructural). Constatamos la alternancia en vasco en posición inicial de K y cero (pág. 244). Michel Morvan “Les origines linguistiques du basque”, pág. 234 y ss. (y en relación con el urálico y el altaico), después de afirmar que “la cuestión de la aspirada inicial en vasco es extremadamente compleja” y “que es muy difícil saber si una H inicial es o no etimológica, formula que una H inicial remonta a K-, G-, Ġ- (dulce). El protovasco tendría K o Ġ inicial que puede desembocar en G o en H (en vasco antiguo y moderno) y que puede concluir su evolución en ø.

Tengamos en cuenta antes de examinar el nombre del ciervo en Eurasia que su nombre se cruza con frecuencia con el del reno, pues una denominación aplicable a un animal de determinada zona ecológica, por difusión y préstamo pasa a aplicarse a otro semejante de ecología diferente. También se nos aparecerá el nombre del alce.

En primer lugar tenemos el latín cervus-ī (Ernout-Meillet, DELL, pág. 117. Sobre cervus, cerva (fm.): es nombre noa, designa al ciervo por su cornamenta, “cornudo”. El nombre IE era *elen (“frappé de interdit”). Cornū/ūs (cuerno). “Quizá antigua metátesis de *krw-n o de una contaminación de *kr-n y de *kr-u. Emparentado con el griego kéras”. (pág. 20) Alcē-ēs (es)/alx-cis, pl. alcēs (alce, élan): origen germánico. (Pág. 677) Tarandrus-ī (reno). Del griego “palabra escita”).

Del latín cervus proceden los descendientes romances: francés, cerf. Español, ciervo. Gallego y portugués, cervo. Italiano /červo/. Catalán /sérbul/. Rumano, /čerb/.

Los nombres del reno, en último término, de una antigua palabra finosame. Y los del alce, del latín, salvo el francés élan, del alto alemán, a su vez del lituano elnis. El francés biche (cierva) del latín popular “bistia” por bestia.

Sobre el francés antiguo rangier, latinizado en rangifr, de donde castellano rangífero, ver J. Corominas, DCECH, Tm. Mere, pág. 875, en la entrada reno: “parece que de la antigua forma correspondiente hreindêjri se tomó el término francés”, pero viejo prusiano ragingis, de ragis (cuerno), que puede haber llegado al francés a través del alemán (alto alemán).

GRIEGO CLÁSICO

P. Čantraine, DELG, pág. 1093, tárandos/tarandros/tárandrus. Préstamo. Recoge el parecido con la designación del reno en lenguas finougrias. Pág. 333: “Ȅlafωs. Atestado en micénico. Debe reposar sobre *elṇ.bho.s”. Keraós (pág. 517): “Portador de cuernos”. Dicho de un ciervo “se trata de una vieja palabra *kera.╒ós (cfr.cervuus)”. Alkh (pág. 62), préstamo germánico en griego y en latín. “Partiendo del viejo noruego elgr se piensa en un germánico común *alzi, A su lado, una forma con acento inicial *álx explica los términos del griego y del latín”.

Neogriego: elafi (na). Alki. Tárandhos.

Las lenguas eslavas recogen la raíz IE del ciervo:

Viejo eslavo: jelenĭ.

Ruso: olén (ciervo, venado)

Búlgaro: elen (ciervo)

Checo: jelen.

Eslovaco: jeleň (ciervo).

Cróata: jelen (ciervo).

Polaco: jéleń (ciervo).

El nombre del reno varía desde el búlgaro, el cróata y el ruso (ciervo nórdico), al polaco (ren, renifer [ya comentado con anterioridad]), pasando por sob del checo y eslovaco. La variación es mayor en la designación de la cierva, pero no afecta a la finalidad de la presente ficha. El nombre del alce, los en checo, eslovaco y cróata y los en polaco, está relacionado con la raíz de alce.

BÁLTICO

El lituano élnias (ciervo) y el letón alnis (alce).

Lituano: briedis (alce) y letón bríedis (ciervo). (Cfr. Topónimo brundisium cuyo puerto (Estrabón) se parece a la cornamenta de un ciervo. Glosa de Hesiquio Brendon/elafon. Albanés brini, cuerno).

LENGUAS GERMÁNICAS

Anglosajón: heorot (deer).

A. A. A.: hiruz, hirez, hirz (ciervo); hiru.z (cornudo, sobre *keru.d).

Danés: hjort (deer, orein).

Holandés: hert.

Alemán: hirsch.

(Todos nombres noa como el cervuus latino).

El nombre del alce y el del reno no presentar particularidades (origen germánico y vieja palabra urálica (v.g. alemán, elch y rentier, respectivamente)).

URÁLICO

Finés: poro (reno).

Komi: Kör (reno), iöra (alce), iör (recinto, enclos, clôture).

Quizá livo (préstamo del balto): kōra (piel de animal, fourrure). 

Davvisápme (lapón o Same del norte): boazu, plural bohccot (reno(s)). Pelei (reno de tiro).

El húngaro para la designación del ciervo emplea un término de origen iranio: szarv (cuerno), szarvas (cornudo, ciervo). Compárese estonio: sarv. Y finés: sarvi (cuerno).

Para el reno, emplea un nombre compuesto, uraloiránico: rén.szarvas.

El nombre del alce en finés es hirvi (hirv en estonio para designar el ciervo), palabra de origen báltico (pero véase la observación que recoge Ángela Marcantonio “The uralic language family”, 2002, pág. 190, acerca de que un número significativo de los considerados préstamos bálticos en urálico proceden de viejos dialectos satem indoeuropeos). En estonio: pôder es alce, y pôhja pôder (alce del norte), reno.

Čunče (lengua hablada en la región autónoma de Chukotia en el extremo oriente ruso): reno es ḳora-ņî (ņî es sufijo de absolutivo que se pierde a menudo en la declinación). Plural: ḳora.t (T permite formar plurales sin contenido semántico).

OTRAS LENGUAS

Mongol: reno es bugǝ (solamente hay renos en Mongolia en un extremo cerca de la Taiga siberiana). Relacionadas con el mongol están las denominaciones del ciervo en Kazako: buĝî, y del alce en kîrgîz: bagîš, ambas lenguas túrquicas. La denominación mongola del yack es sar. Lðg (lðg es un sufijo que incorpora el contenido del radical.

En Sakha /saxa/, lengua túrquica, influida por el mongol y el evenko y hablada en la inmensa República Siberiana de Yakutia, de la Federación Rusa, alce: taįakh. Reno: taba.

En Oseta, lengua irania del Cáucaso: sag (ciervo). Y en georgiano: iremi (ciervo).

En turco, ciervo es geyik, y en farsi, gávazn.

Un término muy interesante y que recuerda la vieja y fuera de uso raíz urálica de reno (como también el orein vasco) es albanés dreri (gego drêni) (ciervo), del griego dialectal dranis (élafωs), según la glosa de Hesiquio (ver M. Huld “Basic albanian etimologies”, 1984, pág. 159).

Si ahora acudimos a los investigadores del nostrático (en la ficha tres alu se distinguió entre la verosimilitud de las correspondencias y la propia hipótesis nostrática), nos encontramos con, en primer lugar, A. Dolgopolski, “The nostratic macrofamily…”, 1998. Nº 5 (pág. 21): * ¿oru (antelope (male) deer) (se simplifica la complejidad dolgopolskyana de signos diacríticos). Además de los reflejos afroasiáticos y dravídicos, se recoge:

Cušítico dahalo: ¿ārōle (alce). Altaico: mongol clásico: orungu, buriato orongo (a kind of small dark antelope with long flat horns). Tungús *oron (reindeer). Ewenki: oron. Nanay: orō (domestic reindeer). Manchú: oron.buxu (id). El segundo miembro o epíteto parece ser el mismo que los términos mongol-kazako-kîrgîz antes vistos.

R. L. Trask, “Nostratic…”, 1999, pág. 171: señala con relación a 5?oru “Basque orein (deer) looks a splendid match, better than some of the comparanda cited”.

Dolgopolski. Nº 36, pág. 41: *gurha (antelope, male antelope) entre los reflejos de esta raíz: coreano medio: korani (deer). Mongol clásico: xgūran (antelope, roebuck).

Nº 37: *¿eli (deer). Entre sus reflejos, el nombre indoeuropeo del ciervo, que vimos antes, y raíces altaicas semejantes como “old turkic elik” (roebuck).

Nº 38: *boča, (young) deer. Uralic: *poča (reindeer). Norwegian lapp (davvisápme boazu, bokccot). Tungusic *butyan (a kind of) deer”. S. A. Starostin (pág. 145 de “Nostratic…”) precisa que las formas tunguses citadas por Dolgopolski en nº 38 son un préstamo del mongol bugu (hoy bugǝ), que vimos antes.

A. Bomhard (“Reconstructing…”, 2008, pág. 611. Nº 580) ?il/?el (deer), iex ?el, y altaico xēlv (khv) (deer).

Como conclusión de este recorrido por las lenguas del norte de Eurasia vemos que la palabra vasca para ciervo orein se deja comparar con facilidad con términos urálicos, altaicos (tungús, mongol) chukche, hasta el coreano. Estos términos pertenecen a un substrato cultural muy antiguo de Eurasia oriental y seguramente han sido objeto de difusión y préstamo a larguísimas distancias, variando el animal referente según la geografía que alcanzaban. Hoy el vasco orein, en el extremo oeste de Eurasia, frente al extremo oriental coreano y chukche, cierra un arco histórico y geográfico inmenso.

NOTA INFORMATIVA Nº UNO

Leo un libro dedicado a los pidgins y creoles, editado en 1995 en Ámsterdam y Filadelfia, conjunto de colaboraciones de varios autores, breves noticias sobre lenguajes mixtos, jergas o pidgins (su estatuto no resulta claramente de aquellas, en todo caso, un pidgin no extendido) que fueron empleados por los marineros vascos que faenaban en Islandia y Norteamérica, para comunicarse con las gentes que habitaban las costas de los mares por ellos visitados. Por ejemplo, durante el período 1550-1650 en New Found Land (Terranova) y golfo de San Lorenzo se utilizó un pidgin vasco-montañés (indios montañeses). Y a finales del siglo XVI y comienzos del siglo XVII, otro vasco-micma en el S. E. del Canadá. No trae el estudio ejemplos de oraciones y por ello no resulta cuál es la lengua lexificadora y a cuál pertenece la gramática. Pero sí trae breves ejemplos de otras jergas o pidgins utilizadas por los pescadores vascos, concretamente de lo que denomina vasco-islandés utilizado en el s. XVII en las aguas de Islandia. En realidad, el ejemplo que muestra resulta un pidgin anglo-vasco en el que el vocabulario común es vasco (lengua lexificadora) y la gramática, germánica. Seguramente el inglés de los marineros británicos del mar del Norte no era desconocido a los islandeses. El texto vasco dice: eman (dar) ieza.da.zu (aux. imperativo. A mí. Tú) (dame) esne bero.a (leche caliente. Determinativo) eta (y) gurin berri.a (manteca o grasa reciente o nueva. Determinativo).

El texto del pidgin: “presenta for mi berru.a usni.a eta berri.a bura”.

Como se ve el orden adjetivo + nombre es el germánico, contrario al nombre + adjetivo vasco. Hay también adaptación fonética de algún lexema vasco.

En el libro comentado hay un ejemplo de jerga vasco-romaní. Romaní, idioma de los gitanos emigrados en el s. X del N. W. de la India y próximo al punjabí. En este caso el romaní es la lengua lexificadora y la gramática es la del euskera, lo que paraleliza nuestras jergas de canteros y otros oficios especializados y armoniza con el deseo de no ser entendidos y ocultar, en lo posible, un lenguaje secreto. El texto vasco dice: gose.ak ia (hambrientos casi) hil.e.an (en muerte) gabiltza (andamos) (estamos casi muertos de hambre). La jerga “Bakalu.ak.mautu.an gabiltza” (lo subrayado con línea continua pertenece al vocabulario romaní, lo otro, a la gramática vasca).

Poco más sé de la cuestión, que me interesa extraordinariamente y de la que procuraré mayor conocimiento.

Al socaire del estudio de las lenguas malayas en general y, sobre todo, del indonesio, surge un tema que me parece de gran interés: la formación de nuevos lexemas o palabras por el empleo de las técnicas del acrónimo y de las siglas en la composición. Así como la abreviación de vocablos, empleados después aisladamente o en unión de otros. Todas ellas pueden combinarse y de hecho se realizan en una gran variedad de supuestos.

Si uno ojea un periódico, cualquier periódico de nuestro país, se observa fácilmente que las palabras-sigla y las palabras-acrónimo (o su combinación) se muestran en ámbitos muy específicos, sobre todo en el lenguaje político, económico y administrativo-institucional y con un número de ocurrencias perfectamente tolerable para la fluidez y comprensión del lenguaje escrito: PP, PSOE, UP, PC, ONU, BCE, URSS, OTAN… Estas palabras-sigla se pronuncian o se leen en general tal como están escritas, salvo las que resultan equívocas (v.g. UP) o no muy corrientes para la generalidad (BCE).

Palabras compuestas por unión de fragmentos (iniciales o no) de otras, son menos frecuentes que las palabras-sigla. Aparecen sobre todo en el ámbito institucional (el militar, especialmente) donde están plenamente justificadas por la longitud de los sintagmas (Instituto para el Desarrollo de la Paz y la Cooperación Internacional puede escribirse y pronunciarse “Indepacóin”, por poner un ejemplo). Así encontramos IMSERSO, JEMA,… Una palabra formada en parte con una sigla (palabra escrita UVigo) se lee normalmente como el sintagma “Universidad de Vigo”.

La abreviación de las palabras es cosa del lenguaje oral (y coloquial o familiar): tele, bici,… que según la ocasión más o menos todos utilizamos otras como “porfa” en vez de por favor, de uso, me parece mayoritariamente juvenil y femenino, son francamente rechazables. Si hay una tendencia a la abreviación de bases léxicas hay que ponerla en relación con el lenguaje de los mensajes enviados por móviles. Hay una evidente retroalimentación en un sector de la población. En general todas estas nuevas palabras son mulos, es decir, estériles. No presentan derivación, salvo excepciones, y también pocos morfemas (vg. el de plural “los pces”).

Los países que han estado sujetos en Europa a las dictaduras nazi y comunista presentan un número mucho mayor de este tipo de palabras. Destacan la Alemania de Hitler y especialmente la URSS. Hay una clara relación entre un Estado dictatorial y la utilización de acrónimos y siglas que facilitan ocultar con su aspecto neutro, siniestros significados. Utilización que manifiesta también una clara voluntad de poder y de destruir por el totalitarismo la democracia natural de la lengua.

Recordemos, entre las más siniestras en alemán “SS” y “Gestapo”. En la Rusia soviética, este tipo de formaciones léxicas tuvo un enorme alcance en el ruso, en el que además los nuevos vocablos estaban sujetos, en su mayor parte, a la flexión nominal y verbal, y también a la posibilidad de derivación: entre los corrientes para un lector de lengua española: Konsomol, Sovjós, Koljós, PCUS, Gulag, NKVD, KGB, Komsostáf, Komsot, Sovimformbiuró, Politbiuró,…

Pero consideremos ahora el caso del indonesio, con el que comenzamos estas notas. Bajo el régimen autoritario de Sukarno y la larga dictadura de Suhartu se desarrolló con tremenda fuerza una corriente (que continúa en pleno vigor en la actualidad, más o menos democrática) de abreviación de bases léxicas y de composición de nuevas bases mediante el empleo de siglas, acrónimos y de bases abreviadas (también empleadas aisladas). Los especialistas hablan de “glotonería” del hablante de indonesio, por el empleo de estas técnicas que se extienden al conjunto del vocabulario (nombres comunes y propios) y a veces a las partículas y adverbios (palabras-instrumento).

Es imposible leer un periódico si no se conoce este vocabulario artificial. Continuamente surgen diccionarios de siglas y acrónimos para verse superados rápidamente.

Veamos algunos ejemplos de estas palabras “inisial”, “acronim” y “singkatan” (abreviación) que invaden en los cotidianos todos los dominios de la comunicación, de las cuales las más usadas se convierten en nuevas palabras de la lengua: sobre una oración que significa “estar de pie sobre las propias piernas” se formó un verbo-acrónimo “berdikari” (no contar más que con las propias fuerzas, no depender de nadie”. O “repelita” (plan de desarrollo de cinco años, plan quinquenal”. “Neocolim” es neocolonialismo, imperialismo. “Abris”, Fuerzas Armadas República Indonesia. “Orla” y “orba” es orden antiguo y nuevo, con referencia a los tiempos anterior y posterior al dictador Sukarto. También hay “gestapu” con un significado menos siniestro que su casi homófono nazi, pero que también se las trae (movimiento treinta de septiembre, que supuso la matanza de más de medio millón de indonesios comunistas o sospechosos de serlo). No hay institución que no tenga su palabra-acrónimo o -sigla. Pero también ocurre el fenómeno en el lenguaje corriente. “Jardín zoológico” es en indonesio “kebon binatang” (jardín de los animales), el acrónimo es “bonbin”. Estar sin una “pela” se dice con el bolsillo seco, “kantor kering” acrónimo “kanker”. Y así indefinidamente. En el caos de los nombres propios indonesios se encuentra uno con el eufónico nombre de una chica “emarliti”, acrónimo de 6.marzo.53, fecha de su nacimiento.

Todos los nombres geográficos tienen su acrónimo: “Timor timur” (timor oriental) “Timtim”. “Jawa barat” (Java occidental), Jabar. “Kalimantan selatan” (Borneo meridional) “Kalsel”.

El colmo se alcanza cuando un sintagma como “Instituto para la Planificación de la Paz y de la Población” el acrónimo correspondiente es “in.pe.tres” (por las tres palabras que empiezan por P). O cuando se escribe “OKB”, por “Orang Kaya Baru” (nuevo rico).

Como se ve, sin conocer todo este vocabulario es imposible enterarse del contenido de un diario. Desconozco las actitudes de las personas cultivadas frente a esta proliferación de bases acronómicas y en general las condiciones sociológicas en que se desarrolla. Pero creo que, más allá de unos límites, es una grave patología lingüística no solo en el caso del indonesio, sino en todas las lenguas. Una jerga artificial que las bastardiza y que, en la medida que invada el lenguaje oral, conduce a la opacidad de los significados y a velar parentescos con lenguas próximas y con las que hay mayor o menor intercomprensión. Palabras a las que se pueden aplicar los procedimientos de derivación usuales en la lengua, conservándose así la gramática pero con un léxico diferente.

Se unen de esta forma, como apunté antes, dos poderosas tendencias: el intervencionismo autoritario del poder que convierte al toro bravo de la lengua en manso buey para mejor controlar a los ciudadanos y el infantilismo de las comunicaciones y mensajes por móviles en las antípodas de un pensamiento crítico y complejo.

En los periódicos holandeses hay una gran afición por el empleo de abreviaturas, empleo que excede del normal en nuestros pagos. Pienso en una influencia indonesia, al haber sido el holandés la lengua de la potencia colonizadora. Veamos algunos ejemplos: ABN (Algemeen Beschafd Nederlands, para referirse al idioma literario). MN (Met Name, a saber). DMW (Door Middel Van, por medio de). OW (Onder wie, entre los cuales). NOM (Naar Onze Mening, según nuestro parecer). IPV (in plaats van, en el lugar de). AHW (Als het ware, por así decir)… Dan ganas de tirar el periódico y de no leer más.

NOTA INFORMATIVA Nº DOS

MELANESIA

Leo unos libros excelentes de especialistas franceses e ingleses sobre las sociedades de Melanesia y su situación lingüística con el acento puesto también en las condiciones socioeconómicas en las que apareció el pidgin hace cerca de doscientos años que permitió la comunicación entre los europeos (fundamentalmente ingleses y franceses) y los melanesios y también en el seno de los mismos, al relacionarse unos con otros como efecto de la colonización. Téngase en cuenta que en el espacio se hablaban (y aún se hablan en gran número) unas novecientas lenguas, papúes y austronésicas (estas últimas comprenden las malayopolinesias y las melanesias). En el llamado “arco melanesio” constituido por Papuasia-Nueva Guinea, Islas Salomón y Vanuatu (y también Nueva Caledonia, aunque aquí el piogin fue ahogado por el francés) surgió una lengua lexificada por el inglés en más del ochenta por ciento pero de gramática melanesia que se ha convertido en la lengua común de los melanesios de los tres estados independientes, con tres variantes entre las que hay intercomprensión, salvo algún desconocimiento inicial, fácilmente superable (más o menos como ocurre entre el malayo y el indonesio): “Tok pisin” de Nueva Guinea, “pijin” de Salomón y “bislama” de Vanuatu. Esta lengua que como dicen en Vanuatu “bislama blong yumi ol man melanisia” (la lengua de todos los melanesios) ha tenido un éxito extraordinario, convirtiéndose en la lengua materna de la mayoría de sus habitantes o por ellos aprendida, transmitida luego a sus descendientes. Es la lengua de instalación en el mundo, como para nosotros el gallego o el español. Y lengua sin la que no hay promoción social posible. Un no hablante de cualquiera de sus variantes, V.G., habitante anciano de una aldea perdida, es un “buskanaka” o un “busman” (literalmente hombre del bosque o de la maleza). Lengua de evolución dinámica y enormemente rica, es una auténtica  lengua melanesia por su gramática, aunque gran parte de su vocabulario es de origen europeo, fundamentalmente inglés, con una gran simplificación de la fonética original adaptada a las lenguas vernáculas. También hay un componente importante de vocabulario melanesio procedente de lenguas diversas.

Como decía un anciano haitiano, hablando del creol de su país, éste es la lengua en que habla la verdad, en la que se expresan los sentimientos sinceros. El francés o el inglés, necesarios para gran parte de la vida pública y oficial y las relaciones internacionales, son ajenos a esta intimidad vital de Haití u Oceanía.

Siempre me ha admirado la existencia de nombres geográficos y étnicos griegos en el Índico Oriental y en el Pacífico y más aún la apropiación por los nacionalistas del área, de los mismos. Es el caso de Indonesia (el famoso juramento de la juventud “satu bangsa, bangsa indonesia” (una nación, nación Indonesia) o de Melanesia (Islas de Negros) del mismo modo que proliferan en el área los nombres de origen español (Filipinas, Islas Salomón, Marianas, Marquesas) e ingleses y franceses, atribuidos por los navegantes que las descubrieron. Fantaseo con navegaciones de los héroes griegos (Ulises, Jasón y los Argonautas) navegando, más allá de la India y descubriendo la Polinesia (las muchas islas).

También es admirable la historia de los navegantes de lenguas polinesias que en unión de sus parientes lingüísticos malayos y melanesios, configuraron un espacio lingüístico gigantesco, en más del noventa por ciento pobladores de islas, desde las montañas de Taiwan y Filipinas hasta Nueve Zelanda y desde Madagascar hasta Hawái e Isla de Pascua.

Por cierto el nombre Maorí de la isla norte de Nueva Zelanda significa “larga nube blanca”. Según la historia tradicional la esposa de Kupe, el descubridor que iba en la piragua que encabezaba la flota que partiera de Tahití, vió y exclamó “una nube” luego precisó “blanca” y finalmente “larga” sobre la tierra que aparecía en el horizonte y ese fue su nombre.

Volvamos a dejar volar la imaginación: un océano del origen del mundo, un planeta de agua sin historia. Es algo más de mediodía. Ra, el sol, en lo alto del cielo. El aire embaraza las velas de la flotilla. Un pueblo de bronce, fatigado pero feliz, observa la costa de una tierra virgen que van a poblar y nombrar por vez primera: “nube, blanca, larga, ao.tea.roa”.

En la entrega de los premios “República Española en Asturias”, antes Princesa de Asturias, 1219, tuve el placer de escuchar el canto haka del equipo de rugbi de Nueva Zelanda, los “All Blacks”. Se trata de un haka que se recita y dramatiza con gritos y gestos estilizados en todas las competiciones internacionales de la selección. Hakas, hay muchos, con diferente finalidad, en este caso, para intimidar al adversario.

El jefe del coro es siempre un maorí y el resto del equipo responde como un coro. Presento el texto maorí del haka y mi traducción, a la vista de otra francesa de                                   y de la que difiere en diversos detalles.

Ka mate Ka mate

Ka ora Ka ora

Tēnei te tangata pūhuruhuru

Nānanei i tiki mal whakavhiti te rā

Ūpane ka ūpane

Whiti te ra, Hi!!!

Es tiempo de morir (dos veces)

Es tiempo de vivir (dos veces)

He aquí el hombre cuyos cabellos brotan sin cesar.

Ahora se esfuerza en hacer aparecer al sol.

Avancemos lentamente 

Aparece Ra (el sol), Hi!!!!

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