NÚMERO SIETE
(MAYO 2026)
1.POEMAS
1.La muerte que llevo dentro
I
La muerte que llevo dentro
Fiel compañera y amiga
No gusta de oscuridades,
Pide claridad, sedienta.
« Abre la ventana » dice,
« Deja que la noche entre,
Que nos visite la luna ».
Me asomo al cielo nocturno,
Contento de complacerla,
En luz bañada sonríe
Con infantil alegría,
La vieja piel amarilla
Que viste sus huesos secos,
En el resplandor parece
Albura de plata fría.
II
La muerte que llevo dentro
Se muere por los espejos.
Y quiere mirarse en ellos.
Me lleva al más transparente,
Lo miramos fijamente,
Con la mirada que exige
El secreto del espejo,
Remover aguas profundas
Que nos darán nuestro rostro.
Un padre tierno de nuevo,
En el cristal me demoro
Y de repente la veo,
Me ven unos tristes ojos
III
La muerte que llevo dentro,
Desde que nacimos juntos,
Amó los largos paseos,
La madre nos vigilaba
En nuestro andar vacilante
Por luminosos caminos.
Con ritmo desigual fuimos
Creciendo, muy débil ella,
Más fuerte yo cada día,
Sin atender a mi hermana.
En oscuras dependencias
Muchos años olvidada
Acariciaba la vida.
IV
El tiempo siguió pasando,
Y la vejez me alcanzó,
Ya sin la energía antigua,
Ahora busco a mi muerte,
La muerte que llevo dentro,
De mi cansancio nutrida,
Para que apoye mis pasos
Con su madurez lozana.
De nuevo marchamos juntos,
Sin madre que nos observe
Por un difícil camino,
Camino que no es camino
Bien que lo sabemos ambos,
Todo va a terminar.
Desconsuelo no hay mayor
Que la ausencia de palabras
Que aclaren nuestro morir,
Incluso si decimos algo,
Sin querer, lo disfrazamos
Y engañados por la forma
Nos sonríe la esperanza.
Donde nada hay, vacío,
Es como no haber nacido.
V
La muerte que llevo dentro,
Muriendo me va matando
Y parece ya muy cierto
Un horizonte impensable,
Un mundo sin mi existencia,
Un nombre para el olvido.
No es posible lamentarse,
Ante quién poder quejarse?
Queda solo estar atento,
Pisar despierto el silencio.
- Pronunció mi nombre
Pronunció mi nombre, « César! »
Flotó húmedo en los labios,
Una certeza buscando,
« César! » repitió, amable
Una joven compañera.
Quizá solamente un nombre
Mas nacido en la sonrisa
De dos mujeres muy bellas.
Supe entonces de un oasis
En el desierto que ando,
Cesó mi sed un instante,
Con el agua de sus ojos,
Borrada quedó la nada.
Al camino volví luego,
Se fue alejando el recuerdo,
La muerte se va acercando.
- Ganimedes
Un satélite gira en órbita joviana,
Fría esfera, con capa de roca helada,
Es quince, veinte veces más ancha
Que la más alta de las montañas.
Cercado por pétreos muros, dentro,
Un océano se agita, inmenso. Profundo,
Iguala a la mayor fosa marina
Y a nueve de sus gemelas,
Cada una sobre el hombro de otra.
Yo quiero conocer ese mar interior,
El color y el sabor de un mundo de agua,
La suavidad o violencia de su ciega voz
En la noche carcelaria y negra,
Sin luz de luna, sin resplandor de estrella.
Sí, viajar quiero a ese mar prisionero.
Con el pensar ya he llegado,
Y traspasando voy basaltos y piedras
Duras de su coraza de hielo,
Por confusos intestinos, enlazados
Laberintos en atropellado descenso,
Alcanzo, al fin, ventanales claros
Que quiebran a las obstinadas paredes.
Asomado a una ventana veo agua,
Agua, sin orilla, sin ribera, agua
Solo agua y un aire breve encima
Y después un breve cielo, al que ciñe,
Por entero, fatal bóveda rocosa,
Mas no reina la noche ni es oscuro
El día, aunque hay ausencia de luna
Y de sol o cualquier cuerpo celeste.
Luce una dulce luz que atardece
Con resplandores naranja al aire,
Al agua y al cielo. ¿De dónde esta luz proviene,
Luz de cuando el sol se retira,
Al despedirse el día? Pronto mis ojos
Observan que todo es fuente de luz,
Manantial que no cesa en la tierra
Y en el aire, en el cielo y en la piedra.
Brota de las flores, de las aves y los peces
Haces anaranjados suben desde la espuma,
Y abrazan a los que descienden. Tarde
Serena respiran los seres y las cosas
Algo tan hermoso no he conocido nunca.
En la balconada me inclino, suave,
Diría, con alma me acaricia el agua,
Me atrae con cálido lazo, sus brazos
Me hunden, sin temor me alejo nadando
Entre los murmullos de una transparencia
Profunda. Libre estoy de fatigas y de esfuerzos.
Las ondas modelan barcas y así mi cuerpo
Descanse, es el agua de este mundo un artesano
De formas, si una necesidad surge
Nacen voces, rutas, naves, moradas,
No sé cuánto tiempo hace que remo
Luminosa agua o qué brújula me guía,
Mas de repente noto que en mí surgen
Luces, iguales a las de afuera,
Soy fuente de tarde apacible.
Como todo en este mundo, nada me diferencia.
Sobre la espuma respiro, aliento bajo la ola,
El agua me acepta, con sus aves y sus peces,
Tampoco para el aire resulto forastero.
Ahora mis luces vibran, señalan
Una presencia, sé, extraña certeza tengo
Que hay otras luces que en otro lugar
Oscilan, de seres de luz que me esperan.
Ya mi boca se va llenando de palabras
Armoniosas, de oraciones muy bellas,
Vestidas de la prosodia anaranjada
De la lengua hablada por este mundo de agua.
- Una puerta cerrada
La noche duerme sus sueños,
En su seno, una puerta cerrada.
Una puerta nocturna, si cerrada,
Es mucho más que una puerta.
La miro a distancia, la observo,
Desprende tensión, no descansa, espera.
Yo también espero… Se abrirá simplemente
O alguien, antes, golpeará la puerta?
Todo por el momento es silencio
En esta noche muy larga.
Oigo sordos rumores oscuros,
Rumores, que van y vienen, de algo
En preparación muy lenta.
Y si yo mismo la abriera?
Es peor esperar ante la puerta
Pues si alguien inseguro espera
Oirá una llamada en ella.
Una llamada no puede ser desoída,
Diré, adelante!, volveré a repetirlo
Si no hay respuesta. Permanecer callado
Sin hacer nada, impacientará a la puerta
O a lo que hay tras la puerta.
Pueden ser voces de la madera
Lo que oculta la puerta,
Seres que pueblan la noche
O el dulce rostro de mi madre muerta
O la misma muerte que ama a la noche
Para anunciar su fatal: es la hora!
O un mensaje que no admite demorar al alba.
Puerta cerrada en la noche,
No es segura la llegada del día,
Tampoco hay vida que alguna vez
No espere ante una puerta cerrada
En la noche y no oiga ruidos extraños
O el teclear de unos dedos en la madera,
De una mano en la mano de una puerta.
- Poemas del mundo
Traducción del primer runo (poema o canto) que canta el nacimiento del héroe Väinämönen al que da luz Ilmatar, la doncella del aire, embarazada por los vientos y las olas.
(A mi padre, quien pensó a Väinämönen y escribió sobre él).
Escrito está por Borges que cuando aparece en el horizonte de una vida el país de Perséfone es bueno emprender una tarea infinita. Él escogió lo que llama « ese latín del norte », el anglosajón. Por mi parte, escogí profundizar en el estudio del finés. Y qué mejor para llevar a cabo esa tarea que, conocida la gramática, sumergirse en el océano de la traducción de una obra como El Kálevala, de cincuenta runos o poemas o cantos y de más de veintidós mil quinientos versos. Aquí va traducido el primer runo (ciento sesenta y nueve versos). Fácil es percibir la magnitud del trabajo pendiente. Y que a mis casi ochenta y cinco años, solo una benevolencia extraordinaria de poderes o fuerzas que no dependen de mí me permitirán un avance significativo, no digo culminar, en la tarea.
Lo primero que se plantea al traductor del Kálevala es qué verso emplear para rendir el contenido del original a su lengua materna. Los traductores al gallego, Tuula Áhola y Tomás González Ahola, exponen (pág. 13) precisa y sintéticamente, la métrica del Kálevala: un esquema rítmico de cuatro pies trocaicos (ocho sílabas para cada hemistiquio, en total dieciséis para cada verso).
“La aparente rigidez se flexibiliza por no coincidir en la mitad de los casos el acento prosódico con el gramatical, produciéndose así una tensión puntual que da riqueza y resta monotonía a la poesía. Los versos suelen ser aliterados, dotados de rima interna o externa y funcionan a menudo por pares con paralelismo morfológico, sintáctico y semántico ».
Y añaden que « debido a que las exigencias del verso pesan de un modo agobiante sobre la sintaxis, la morfología y el significado, la lectura se vuelve difícil ». « Ni un finlandés de la actualidad ni un finlandés del siglo XIX que no tenga una profunda formación en el tema entienden al cien por cien el Kálevala ».
Los traductores al gallego adoptan el octosílabo gallego para verter el tetrámetro trocaico finlandés “no solo por estar formado también por ocho tiempos sino porque nuestro octosílabo es uno de los tipos de metro más común en nuestra poesía tradicional. Se traza así un puente entre la tradición oral finlandesa y la nuestra propia”.
La traducción al español de Joaquín Fernández y Úrsula Ojanen emplea el verso eneasílabo. Y cuenta con un prólogo asombroso de Agustín García Calvo quien, pese a decir que no sabe leer finés, realiza un estudio exhaustivo de la métrica del Kálevala (cuyo verso original escuchó recitar por la traductora Ojanen).
Destaco aquí dos párrafos de dicho prólogo: « comprendo que a lectores nacidos en la literatura y acostumbrados a creer que poesía es un sitio donde se dicen cosas, la lectura de una retahíla como el Kálevala donde Lönnrot, literato y romántico, ha mantenido el arte tradicional de la fusión de tramos de verso con tramos de sentido y el consiguiente regular machaqueo rítmico, puede llegar a resultarle una tabarra intolerable… y más aún con la técnica de la reiteración de fórmula con variación en parejas de versos o dobles versos… solo acaso podría el lector librarse de la tabarra renunciando a la lectura habitual (con los ojos) y poniéndose a reproducir en voz alta la cantilena, exponiéndose a otro modo de encantamiento que no fuera precisamente el literario. Pero ya comprendo también que no es cosa de pedir a las criaturas de la cultura escrita que se dediquen, rompiendo con su naturaleza, en vez de leer a ver qué dice, a sentir lo que les hacen las cantilenas épicas o el silabeo de los ensalmos” pues « el sentido todo de las palabras y las frases apenas puede aspirar a entenderse si no es ligado con la cantilena que lo rige y de la cual, como palpitando por debajo de la gramática,… puede decirse que el sentido mana”.
El estupendo estudio de García Calvo me recordó el trabajo de M. M. Jocelyne Fernández sobre los sames y su cultura (1997). Al tratar del canto tradicional, el Joïk del norte, escribe: « …les joïks les plus simples, probablement les plus anciens, comportent peu de mots: mélodie et rythme son marqués verbalement par des syllabes vides. Quel est le rôle de ces syllabes vides? Malgré l’évidente distance établie par les joïkeur entre chant et style parlé, nous considérons que ces mots brefs, généralement monosyllabiques, ne sont pas fondamentalement différents des particules enonciatives (pen) de l’oral: elles attestent comme elles la spécificité du code oral. Ces syllabes sont un facteur essentiel de structuration de la période musicale, et jouent dans le chant same un rôle régulateur de l’équilibre métrique déjà attesté dans d’autres chants traditionels… la estructuration du flux musical par ces syllabes, dont toutes ne sont pas identifiables en tant qu’éléments de la langue (la, lo, lu…) est comparable à celle du flux discursif par les pen de la langue parlée: le sens est construit par le rythme et la mélodie plus que par les mots… ». Y pone el ejemplo de un joïk muy breve (čuoka.nieida, señorita mosquito) que ilustra la dinámica espacial de las onomatopeyas monosilábicas. « Se sugiere la danza del mosquito desde la primera frase musical por una sucesión de pen, seguidas del enunciado textual único que, explicitando la situación, será repetido después de una larga serie de monosílabos “que traducen el ritmo del insecto”. « De o o jo loo lo loo.to… na čvoikanieida nuʾo juo vuodjela ja jo go luu…” (y bien señorita mosquito así si progresa y si…). Las palabras subrayadas son las que pueden ser identificadas como palabras de la lengua.
Pero volviendo al Kálevala, de la traducción de Joaquín Fernández y Úrsula Ojanen dice A. G. Calvo que « tal vez lo menos afortunado de la traducción ha sido el tener que recurrir al encabalgamiento, esto es, a discoincidencias de las unidades versificatorias con las sintácticas, una técnica extraña a la práctica original, como lo es en general a la de las versificaciones de la épica tradicional en otras lenguas en sus fases primitivas de desarrollo… en las cuales la regulación de los retornos de los fines de frase y de sus comas es lo que primordialmente determina los tramos rítmicos del arte, versos, hemistiquios o dobles versos ». Y este encabalgamiento “contribuye a darle al lector la impresión de que allí se está diciendo algo cuando en verdad lo que está pasando son fórmulas de rezo, de encantamiento, cuya acción sólo puede ejercerse mediante una sumisión de la lengua, gramática y significados, al silabeo rítmico y al martilleo de los versos.
El verso eneasílabo de la producción española y sobre todo el octosílabo de la gallega, al estar dispuestos materialmente como independientes en línea vertical en vez de extenderse horizontalmente como hemistiquios de un único verso me producen una sensación de « empequeñecimiento » del
Kálevala, sensación muy acusada en la traducción gallega.
La traducción inglesa de W. F. Kirby emplea también el octosílabo que rinde mejores resultados en una lengua como el inglés para traducir el verso de una enorme condensación de una lengua aglutinante, que en una lengua analítica como el español. Sin embargo me provoca la misma sensación de que una grandeza antigua ha quedado por el camino. En mi traducción he optado por respetar las estrofas y el número de versos que las componen llevando los dos hemistiquios de cada verso del original finés a un único verso blanco, sin encabalgamiento alguno, pero, frecuentemente, con mayor trabazón interna que la que se da entre los hemistiquios de aquel. Creo que solo con un verso muy largo es posible recoger en una lengua como la española el contenido de un verso del Kálevala, escrito en una lengua, como se dijo antes, aglutinante y sintética al tiempo que permite llevar a cada palabra una carga de información, inalcanzable para una española. Se necesita en esta lengua de llegada un verso de muchas sílabas para trasladar el contenido semántico del finés, un verso amplio en el que las palabras puedan respirar.
Que una gran parte « del silabeo rítmico y del martilleo de los versos se pierde es indudable pero ello ocurre también en las tres traducciones que he tenido a la vista. Basta con leer en voz alta el texto finés y los textos inglés, español y gallego. Los efectos rítmicos son completamente diferentes. Es inevitable. Si ello es así, hay que salvar, además del contenido (que esas traducciones con frecuencia simplifican) la dimensión mítica y arcaica del original — y no es necesario decir que una traducción del Kálevala no está destinada a los finlandeses. Hay tantos Kálevalas, como mínimo, cuantas las lenguas a las que se traduce y donde el nuevo texto resulta de la tensión entre las exigencias de la lengua de partida y la de llegada, en este caso entre la expresión sintética de una lengua aglutinante y flexiva y la de una lengua que no conoce los casos ni la aglutinación. Así, al traducir los versos del Kálevala se libera de su constricción morfológica y sintáctica un contenido semántico que exige en la nueva lengua, el español en este caso, un espacio estructurado morfológica y sintácticamente con mucha mayor amplitud. No respetar esta exigencia implica, como ya se dijo, un Kálevala disminuido, que en el texto gallego, con sus octosílabos independientes, « uno de los metros más comunes de nuestra poesía tradicional » que sateliza con demasiada frecuencia al original finés, a lo que ayuda el empleo de un vocabulario gallego demasiado afectivo (naiciña, moza, nena, cachos, medrar… diminutivos en exceso).
A la traducción de este primer runo seguirá « Deo volente » en los próximos boletines, y por las razones antes explicadas, otras que constituyan una antología de los momentos culminantes o significativos del Kálevala.
Como hace la traducción inglesa se conserva el nombre de runo (poema, poesía, canto) en la traducción.
- Primer runo
1-5
Lo quiere mi mente, mis sesos lo piensan
Partir a cantar, recitar la memoria
De los himnos del origen y los cantos de la estirpe
Las palabras se amontonan, ya van cayendo en mi boca,
Ya cabalgan la lengua y chocan entre los dientes.
6-10
Hermano, compañero, camarada de la infancia!
Ven, acércate, cantemos los dos juntos
Unámonos, que sean uno los diferentes caminos!
Raro es que nos veamos, nos oímos pocas veces
Por esta mísera Pohja, pobre tierra del norte.
11-18
Estrechemos las manos, los dedos entrelacemos,
Para cantar el bien, ofrecer lo más bello,
Al oído del amigo, y lección al que la busca
En la juventud alzada y el pueblo que va crecido:
Palabras heredadas, armoniosos himnos
Del cinto de Väinämönen, de la forja de Ilmarinen,
De la espada de Kaukomiele, del arco de Joukahainen,
Del fondo de los campos del norte, de los brezales de Káleva.
19-25
Las cantó antes mi padre, tallando la cabeza del hacha
Las aprendí de mi madre, mientras hilaba en el huso,
Criatura en movimiento, delante de sus rodillas,
En la boca cuajada, pequeñez barbada de leche.
Hubo palabras para Sampo y para los hechizos de Louhi
Mas envejeció Sampo, Louhi, desvanecido
Vípunen murió cantando, Lemminkäinen en sus juegos.
26-32
Otros palabras hay, enseñanzas misteriosas,
En los caminos cogidas, cortadas en los brezales,
En los matorroles cuelgan, los vástagos las muestran,
En las hierbas se frotan y los ofrecen los surcos,
Todas las supe de niño, pastor guiando al ganado
Por las húmedas matas y los dorados cerros,
Detrás de la negra Muuriki o con la moteada Kimmo.
33-35
Del frío brotaron himnos, de la lluvia llovieron cantos.
Otros trajeron los vientos y también las olas del mar.
Palabras hilaron las aves, frases la copa del árbol.
36-39
En un ovillo enrollados, preparada la madeja,
Puse en mi trineo al ovillo, la madeja con él iba.
Al hogar los conduje, llevados hasta el granero,
Guardados en lo más alto, llenando un cuenco de cobre.
39-45
Allí al frío mis versos, largo tiempo en la nostalgia
¿los sacaré del frío, los arrebataré a la helada?
¿fuera mi cobre de la cabaña, lo pondré sobre el banco,
Bajo la cumbrera excelente, bajo el hermoso tejado?
¿liberaré a las palabras, afinaré los cantos,
Haré girar el ovillo antes deshecho el nudo?
46-51
Hermosos poemas voy a cantar, bellamente forjados,
Con pan de centeno contando y cerveza de cebada
Y si cerveza no hubiera, con agua solo cantara,
Aún con boca más seca, de la delicia alejada,
Por la alegría de esta noche, por el honor de un gran día
Y por el placer de la mañana y de un nuevo amanecer.
52-55
Así escuché mi dictado, supe componer un canto.
A solas me llega la noche, a solas amanece el día.
Solo nació Väinämöinen, surgió solo el vate eterno.
De la fina portadora, ilmatar, su madre.
56-58
Virgen, hija del aire, Luonnotar, madre del mundo.
Inviolable en el tiempo, guardó la doncellez su vida
En el vasto patio del aire, en la uniforme llanura.
59-61
Se hastió de su tiempo, le pesó su vida,
Su estar siempre sola, virgen en su existencia,
En el amplio espacio del aire, en los dilatados desiertos.
62-65
Hizo descender su andar, llegó al fin a las olas.
Al lomo libre del mar, a la alta mar abierta
Sopló entonces poderoso viento, un aire furioso del este,
Se alzó el mar vuelto espuma, la esparcieron las ondas.
66-68
El viento rodeó a la doncella, se la llevaron las olas,
Girando en sus crestas azules, coronadas por la espuma.
El viento sopló en su seno, el mar espesó su vientre.
69-71
Sobrellevó el útero pesado, la difícil plenitud del vientre,
Durante setecientos años, nueve vidas de hombre,
Y no tenía lugar el parto, seguía su proceso el feto.
72-85
Erraba nadando la virgen, madre del agua, por el este y el oeste,
Por el nordeste nadaba, por el sur, todas las riberas del aire
Con angustias de parto y fuertes trastornos de vientre,
Pero el nacer no tenía lugar, seguía su camino el feto.
76-80
Como un murmullo solloza, así habla, así se expresa:
« Ay pobre, hay de mis días, infeliz, que caminar el mío!
Adonde he venido a parar, sobre mí siempre el aire,
Llevada por el girar del viento, a la deriva en las olas
En estas infinitas aguas, estas llanuras del mar! »
81-84
Mejor sería vivir siendo virgen del aire
Que mi existencia vagando, madre del agua.
Aquí el frío me invade, el malestar me estremece
Por residir en las olas, que me voltean sin rumbo.
85-88
Oh Ukko, supremo dios, en el que todo aire se apoya!
Ven acá, es necesario, ven, al invocarte!
Libra a la joven del apuro, a la mujer de su difícil vientre!
Ven pronto, ayuda rápido, te necesito cuanto antes!
89-91
Pasó poco tiempo, unos momentos tan solo,
Apareció volando, verde azulada ave
Un lugar para anidar buscando, un país donde posar.
92-94
Voló por el este y el oeste, por el sur y el noroeste
No encontró lugar bueno, ni siquiera uno malo
Donde disponer su nido, donde poderse asentar.
95-97
Planeando, silenciosa, piensa atenta, delibera:
Haré mi cabaña en el viento, el mar será mi morada?
Mi nido se perdería en el viento, en el agua mi morada.
98-100
La madre del agua, madre del agua y virgen del aire
Alzó entonces la rodilla, sobre las olas el hombro
Ofreciendo un nido al ave, hermoso país para habitarlo.
101-103
La cerceta, ave elegante, volando, planeando,
Ve la rodilla que emerge de las azuladas lomas,
La ve como mata de heno, cual tierno y fresco abrigo.
104-106
Volando, planeando, sobre la rodilla desciende.
Allí dispone su nido, allí sus huevos dorados.
Siete puso, seis de oro, de hierro, solo uno.
107-108
A la incubación dio comienzo, en la cálida rodilla,
Primero un día, luego otro, pronto llegó el tercero.
109-111
Mas la madre del agua, madre del agua y virgen del aire
Notó un calor muy grande, que su tez ardía,
Vio un incendio en su rodilla, sus venas se disolvían.
112-114
Agitó violenta la rodilla, sacudió los miembros.
Al agua rodaron los huevos, se sumieron en las olas
En mil trozos revueltos, en mil pedazos quebrados.
115-122
No fueron los huevos al barro ni hojas al albur el agua.
Mudaron en maravillas, en cosas hermosas y varias.
Del lado inferior del huevo, la madre tierra de abajo,
Y del lado superior, el cielo que se extiende arriba
Del amarillo rojizo, brotó la luz de los días,
Y de la blancura del huevo, una luminosa luna.
Las estrellas en el cielo, de su porción colorida
Y de las zonas oscuras, las nubes, pobladoras del aire.
123-127
El tiempo corre y avanza, se van alejando los años
Y hay la luz de un nuevo día y un resplandor de luna.
La madre del agua, doncella del aire sigue nadando
En esas apacibles aguas, entre la niebla y la onda,
Enfrente, el agua indolente, detrás, la claridad del cielo.
128-131
Pasados ya nueve años, en el décimo verano,
Alzó del mar su cabeza, la figura emergió entera.
Comenzó la creación, irguiendo las formas del mundo
Sobre el claro lomo del mar, en la altamar sin fronteras.
132-134
Donde señaló su mano, allí surgieron los cabos
Donde pisó su pie, abrió grutas a los peces,
Donde hizo hervir al aire, intensos los torbellinos.
135-137
Vuelto a la tierra el costado, adornada fue con riberas,
Donde la tierra fue hollada, hubo redes de salmones
La cabeza contra el suelo, formó el mar las bahías.
138-140
Nadando se alejó de la tierra, erguida sobre las olas,
Sembró el agua de rocas y crecieron los escollos
Donde los barcos naufragan y halla el marino su muerte.
141-144
Dispuesta ya la procesión de islas, el alto roquedal esparcido,
Firmes los pilares del cielo, suelos y tierras pronunciados,
Las letras en piedra gravadas y perfiles en la peña.
Mas no nace aún Väinämönen, el vate de los poemas eternos.
145-147
Väinämönen, firme anciano, caminó el útero materno
Treinta veranos durante, igual número de inviernos
En aquellas aguas tranquilas, entre las olas con niebla.
148-150
Él, piensa, reflexiona sobre su estado, la vida
En refugio tan oscuro, en tan angosta morada
Donde la luna está ausente y no resplandece el día.
151-157
Habló con estas palabras, estas oraciones dijo:
Luna, ven, líbrame día, Osa, la salida enseña
Al hombre por estas extrañas puertas, portales no familiares
De tan pequeño nido, de tan estrecha morada!
Envía al errante a tierra, proclama que ha nacido el hombre
Para ver la luna del cielo, la brillante piel del día,
E instruirse en las osas y contemplar las estrellas!
158-162
Mas no viene la luna y no lo libera el día.
Su tiempo le resulta ajeno, se impacienta con su vida:
La puerta del castillo mueve con el dedo portaanillos
El óseo candado abre con un dedo del pie izquierdo,
En la entrada arrodillado emerge, hincadas en el umbral las uñas.
163-164
Desde allí se arrojó al mar, brazos en cruz sobre las olas,
Flota en las aguas el hombre, viril figura en las ondas.
165-167
Apoyado en los rodillas y el esfuerzo de los brazos
Se irguió para ver la luna, conocer la piel del día,
Poder aprender de las osas y admirar las estrellas.
168-169
Así nació Väinämöinen, estirpe de intrépido vate,
De madre fina portadora, ilmatar, señora del aire.
- Bibliópolis
En el magnífico tiempo otoñal que envolvía a Bibliópolis, la ciudad resplandecía con la alegría y animación de sus ciudadanos. Y no era para menos. Habían sido convocadas las fiestas de la Cultura en cuyo discurso se otorgaban sus premios a los seleccionados por los jurados ciudadanos y por el propio Protector entre los más destacados en la actividad cultural de la ciudad. Tarea, rechazada su imposibilidad, harto difícil y que movilizaba todas las energías de Bibliópolis. Ningún ciudadano permanecía al margen, todos contribuían con su esfuerzo para lograr la mayor brillantez de los festejos.
Siete días era la duración de los mismos, así establecida por la prostasía en virtud de las resonancias mágicoarcaicas que el nº siete despertaba en la mente del Protector. Y era justamente en el segundo día, para resaltar la grandeza de los posteriormente galardonados, cuando tenía lugar la ceremonia de la gran denuncia de aquellas obras que habían sido excluidas de la ciudad por intoxicar y envenenar con su insuficiencia la legendaria transparencia de Bibliópolis, las que, no obstante, habían sido premiadas con los mayores galardones en otras ciudades, la mayor parte de las veces por razones inconfesables.
Ciertamente el número de tales mediocridades era inabarcable y a Bibliópolis no llegaban las noticias de tanta aberración, nacida al socaire de la ausencia de políticas eugenésicas adecuadas. Pero las que salvando mayores o menores distancias se amontonaban ante las puertas de la ciudad, abrumaban con su ruido la paz ciudadana. Por ello, para restablecer el silencio y evitar el confusionismo cultural -la presencia de Moisés no impidió la adoración del becerro de oro- unos cuantos de esa muchedumbre vociferante eran escogidos, no solo en función de su bajo nivel intelectual o artístico, sobre todo por la proximidad geográfica de las polis de procedencia, factor que maximalizaba la posible confusión. Ese segundo día los ciudadanos acudían desde todos los rincones de la urbe a la gran plaza mayor, el zócalo de Bibliópolis. Allí, el acusador público, en presencia de los detenidos por la policía literaria, enumeraba sus delitos, agrupados bajo las rúbricas legales de « miseria literaria” y « adquisición fraudulenta de la gloria literaria » del código penal literario, castigados con las más severas penas, incluso la de muerte. El fiscal argumentaba su alegato con una brillantez y dureza que encendía a la asamblea ciudadana. El Protector recordaba fragmentos vehementes de su actuación: « y ante vosotros, ciudadanos, no se encuentra un libro, vuestro semejante. Rasquemos su magnífica piel de papel, sus cálidos cartones, el hermoso maquillaje del diseño que lo embellece. Aparecerá entonces la monstruosidad sin forma, la sucia celulosa maloliente. Exijo la liquidación de esta apariencia que emponzoña a la ciudad« . Los acusados no tenían derecho de réplica y a abogado defensor, mas que en casos extraordinarios o muy complejos, ya que el expediente había sido tramitado previamente por la policía, con audiencia del interesado y confirmación por el Protector, quien se reservaba los casos más graves, antes de pasarlos al fiscal. Finalmente era la asamblea ciudadana la que decidía las penas, de muerte generalmente, (y su modalidad) o, en su caso, la expulsión y abandono… Por razones muy especiales, en ciertos supuestos, la decisión asamblearia permitía la residencia en Bibliópolis, en una discreta detención domiciliaria, como ocurriera con el juicio contra los descendientes de Rosalía de Castro.
En esta ocasión la principal acusada ante la asamblea ciudadana transformada en tribunal penal era « Circe ou o pracer de azul”, del clan Begoña Caamaño. Se había presentado recientemente en las fronteras de Bibliópolis y solicitado autorización de residencia en la ciudad. Consultados los correspondientes registros y valorados los antecedentes en ellos consignados, fue detenida provisionalmente por la policía literaria que remitió el expediente a la fiscalía la cual, al examinarlo encontró indicios suficientes de graves delitos por lo que decidió abrir juicio penal contra ella ante la asamblea ciudadana. Los cargos establecidos por la fiscalía eran muy graves y susceptibles de ser sancionados con pena capital. Por ello y por la notoriedad de la acusada en las polis exteriores, se acordó la intervención de abogado defensor. El equipo contratado por la encausada estaba integrado por prestigiosos letrados foráneos Malores Villanueva, Ramón Nicolás, Ana Romaní y Uxía Senlle.
Los delitos que representaba el acta de acusación contra Circe placer azul, eran:
- Ataque a los mitos griegos tal como aparecen en La Odisea, con la agravante de una reinterpretación banal y ridícula de la obra de Homero.
- El delito conexo de falsificación gratuita de la historia mitológica sin apoyo alguno en las fuentes.
- Utilización instrumental de la literatura para realizar propaganda sectaria de la ideología feminista.
- Contaminación del ecosistema literario por insuficiencia del continente y del contenido.
Delitos todos previstos en los correspondientes apartados del código penal literario de Bibliópolis.
Habiendo llegado el día señalado, segundo de las fiestas, dio comienzo el juicio contra Circe placer azul de Begoña Caamaño, ante la asamblea ciudadana, con la intervención en primer lugar de los abogados defensores: para Malores Villanueva, la acusada, a quien puso en relación con el clan Annie Ernaux bajo el lema de la literatura del futuro, era una voz femenina innovadora, reivindicativa y universal, con una prosa poética, simbólica y cuidada « que nos reconcilia con los mitos clásicos desde el feminismo« . « El intercambio epistolar entre Circe y Penélope rompe con el mito griego. Mujeres que no son rivales sino compañeras… Las protagonistas no emplean la guerra, no buscan ni autoridad ni gloria como los personajes masculinos. Se valen de la palabra, de la memoria y cuestionan el orden establecido”.
La defensora, de acuerdo con las afirmaciones de la acusada de que seguía Álvaro Cunqueiro en el camino de aproximarse a las materias clásicas confirmó esa revisita de los mitos al modo de A. C. pero desde « una escrita antipatriarcal y feminista« .
Para el letrado Ramón Nicolás la encausada es una obra que todas las voces críticas reconocen como memorable. Revisa y reconstruye arquetipos mitológicos a través de un filtro feminista que subvierte la visión masculina de los mitos griegos. Finalizó señalando la importancia de una visión feminista de la realidad. Para la abogada Ana Romaní “su escritura se inscribe en una biografía atenta a los sones del mundo, desplegada en la pasión analítica y en la viva tensión con la historia”. Y para su colega Uxía Senlle, Circe de Begoña Caamaño es la voz de las mujeres silenciadas, una de las más lúcidas del pensamiento feminista de la Galicia contemporánea. Rescata figuras mitológicas para completarlas con una nueva mirada transformadora. « Repensar el mundo con ella es más necesario que nunca, nos presenta una Penélope contemporánea y muestra que otra literatura es posible« . Concluyó su intervención con un alegato sobre una lengua gallega también feminista, libre y rebelde.
Por la defensa se pidió la incorporación de un escrito de un crítico, M. Cedrón quien, en resumen, sostenía que nos hallamos en presencia de una reformulación contemporánea de La Odisea en la que se narra lo que nunca se contó sobre la relación entre Penélope y Circe. Finalmente los letrados de la acusada solicitaron la libre absolución de la misma y la concesión del permiso de residencia en la ciudad.
Concedida la palabra a la acusada manifestó: « quise formular un debate contemporáneo sobre qué modelo de sociedad queremos, vinculado a la lucha por reivindicar el papel fundamental de las mujeres« . Y concluyó haciendo suyas las palabras de un conocido autor feminista sobre la necesidad de subvertir los arquetipos tradicionales y de una visión feminista radical que lleve a la literatura a transformar la realidad y a reivindicar la presencia de las mujeres en el mundo, en la cultura y en la propia vida.
Murmullos de desaprobación surgieron en el seno de la asamblea ciudadana. Reclamado silencio por la presidencia, se alzó con lentitud el fiscal.Con clara voz y elocución tranquila comenzó su exposición diciendo que para valorar en toda su dimensión los delitos de la acusada era imprescindible un repaso del texto de La Odisea, principal marco del texto encausado. Repaso sumario pero que dejase clara la posición de hombres y mujeres en la sociedad homérica, sin que a estos efectos interesara al proceso en curso si esta sociedad en la realidad histórica correspondía a la época oscura o en qué medida guardaba recuerdos de la sociedad del bronce. Naturalmente el examen de esa posición se limitaba a la sociedad palaciega, con sus reyes, reinas, hijos y sirvientes pues tal era la sociedad reflejada en ambos textos.
Añadió que haría referencia a cómo esa sociedad influía en la concepción helénica de los relaciones entre los dioses y los diosas y que finalmente presentaría a Circe en su isla de Ea, siguiendo al texto homérico, aunque era consciente de no ser ello necesario por conocerlo sobradamente sus conciudadanos, y que así el tribunal podría valorar en todo su alcance la terrible dimensión de los delitos enjuiciados. « Necesito recordar a mis ilustres conciudadanos, » -se preguntó retóricamente el fiscal- « la importancia fundamental de la mitología homérica para la arquitectura de Bibliópolis?”. Bebió un sorbo de agua fresca y continuó: « la Grecia homérica está dividida en numerosos reinos que gobiernan sus reyes con sus consejos de príncipes y nobles. Es una Grecia envuelta en guerras y en la que florece la piratería. En esas actividades los héroes, los mejores de sus guerreros, logran gloria y fama perdurable.
“Salvo la excepción marginal de las amazonas, vencidas por Herakles y que, en tiempos de Alejandro, reconocieron la superioridad del macedonio sin combatir, son las guerreras actividades de hombres, con su culto a <<la fuerza sobre toda la tierra>> (alkh pason ep’aian) y en las que los mejores son cribados. Solo una diosa, Atenea, nacida de la cabeza de Zeus, ama la guerra y con su lanza vence a los héroes. La propia diosa se unirá a Ulises y a Telémaco en la lucha con los pretendientes, ansiosa por batallar (ésomai memavvía máxesxai)”.
“Y cuando los héroes no guerrean participan en grandes banquetes con abundancia de carnes (de vaca, toro, cabra, buey, oveja, cerdo) y torrentes de vino mezclado en crateras, que preparan los sirvientes bajo la dirección de las esposas. El afecto o el amor por estas no impide los ayuntamientos con las sirvientas, de blancos brazos (leucolenoi), que abundan en el hogar, v.g. Alcinoo, rey de los feacios, tiene cincuenta esclavas (dmωnes), que significa cautivos de guerra, esclavos, sirvientes). Relaciones que se ven contenidas por el temor del marido a la ira de su esposa, ira que también obliga a Zeus a cierta discrección. Pero fuera del hogar, en la guerra o en los viajes, la fidelidad exigida a las esposas no rige para ellos. Ulises y sus compañeros en Troya reparten el cuantioso botín y las mujeres « con justo reparto » y las naves van cargadas de esclavas y los huéspedes, como Ulises reciben en las cortes que visitan el regalo de bellas mujeres (amumωnoi) irreprochables, sobre todo para el trabajo en el oikos”.
“Los maridos para sus hijas los designan sus padres. Penélope debe tomar por esposo al que designe Icario (y ella no puede negarse a una boda que odia). Alcinoo desea que Ulises sea su yerno. También a los fieles criados como Eumeo los señores atribuyen esposa”.
“En el curso de sus largas ausencias los héroes sienten nostalgia del regreso (nostos) a un complejo integrado por el hogar sito en la tierra natal, los hijos, padres ancianos y sirvientes (y la esposa, aunque no necesariamente en primer lugar). La sombra de Agamenón en el Hades habla a Ulises de la alegría de volver al hogar y al disfrute de hijos y siervos (aspasios, acogido con alegría, bienvenido al hogar, alegre). Ulises dice, a su vez, a Néstor de la bondad de la unión de marido y mujer gobernando su casa. Y se nos informa que Alcinoo honra sobremanera a su compañera Areta que gobierna el hogar. Eso sí, ese gobierno se lleva a cabo bajo la dirección de los hombres (up’ andrasin oikon éxousin)”.
“Pues la última palabra, por no decir la palabra, corresponde a los varones. Telémaco ordena a su madre Penélope que se retire a sus dependencias y atienda la rueca y el telar y mande a sus siervas ya que el hablar compete a los hombres (muƟos d’andressi melhsei). Y al entregar el arco de su padre Ulises, disfrazado de mendigo, amonesta a su madre: « el arco es cosa de hombres y en especial, asunto mío, pues yo tengo el poder en el hogar (málista d’emoi tou gar kratos estʾ eni oikω)”.
“Y vemos en la Ilíada que si Hera discute ásperamente con Zeus, al fin debe callar ante la amenaza de ser arrojada del Olimpo”.
“Los propios epítetos atribuidos a hombres (y dioses) son transparentes sobre las cualidades y acciones masculinas. Néstor es ippodamos (domador de caballos) ippotнs (conductor de caballos o carros) poimнn laωn (pastor de pueblos). Pisístrato, hijo de Néstor ὄrxanos andrωn (jefe de hombres). Menelao, órxanos laωn (jefe de pueblos). Y Ulises es polufrωn (muy ingenioso, inventivo, prudente) díos (divino) polumнxanos (inventivo, fértil en expedientes) polumнtis (muy prudente, sabio), talasifrωnos (de ánimo corajudo) ptoliporƟos (destructor de ciudades)”.
“Zeus es calificado de nefelegereta (agrupador de nubes) y de terpikeraunos (que se complace con el rayo). Un raro epíteto que hace referencia a un aspecto físico es el caso del rubio Radamantis (ksanƟós rʿadámanƟus) también el aspecto exterior de Ulises, semejante al de un dios (sobre todo por intervención de Atenea) es mencionado con frecuencia. Y no olvidemos que Aurora (нωs) raptó a Clito por su belleza y lo llevó entre los dioses. Una particularidad común a hombres y mujeres es el sollozo. Lloran las esposas la muerte de sus esposos en tierra extraña, lloran Ulises y Telémaco y Ulises y Laertes al reencontrarse. Gime Aquiles ante el cadáver de Patroclo y también sus caballos. Solloza Ulises ante Alcinoo y ante Circe y gime en la orilla de Ogigia, mientras, teje Calipso. Los héroes, aunque cometan las mayores matanzas, tienen la lágrima fácil”.
“El papel de las mujeres es pasivo y discreto, en un segundo plano, ejerciendo su mando sobre las sirvientes y sujetas a la autoridad de su padre, esposo o hijo. Su labor fundamental es tejer, el trabajo con el huso y la rueca. Teje interminablemente Penélope. Tejen las ninfas, teje Circe, diosa entre las diosas (día Ɵeaωn), teje Calipso, teje Nausicaa en el medio de su hogar mientras Alcinoo va al consejo. Las mujeres feacias tienen tanta fama de tejedoras como la de los hombres feacios como marineros que en sus rápidas naves cruzan las aguas vinosas, orillando a Poseidón. En el palacio de Alcinoo se acumulan los peplos, obra de mujeres (erga gunaikωn)”.
“Y tejer es tan propio de la mujer griega que Alejandro comete un terrible error cultural cuando, según relata Curcio y recuerda Rachel Kousser en su magnífico “Alejandro en el fin del mundo”, vencido Darío envía como regalo a su viuda Sisigambis telas macedonias de lana finamente tejida y un grupo de expertas tejedoras para ser sus maestras. La reina madre vertió lágrimas, triste ante lo que para ella era una ofensa pues tejer en Persia era tarea propia de esclavas, por lo que el macedonio tuvo que disculparse. Ellas, esposas, madres, hijas realizan con la ayuda de las sirvientas, a las que mandan, los tareas del hogar: Alcinoo va a su lecho preparado por la esposa, a los héroes y huéspedes los bañan las esclavas que los ungen con aceite y los visten con hermosas túnicas. La propia Policasta, hija de Néstor, baña a Telémaco. Circe baña a los hombres de Ulises. Menelao manda a su esposa Helena y siervas (aloxω нde dmωesi) que preparen la comida a Ulises a quien Calipso baña y viste, las feacias muelen el trigo y las esposas, en general, aportan los panes a los convites. Después silenciosas escuchan los relatos de los viajeros llegados a su hogar y los cantos de los aedos. Los fastuosos regalos a los huéspedes son asunto de sus maridos y ellas se limitan a cumplir sus decisiones. Luego ellas, esposas, concubinas, esclavas son sus compañeras de lecho”.
“Los epítetos que determinan a los personajes femeninos se refieren normalmente al aspecto físico: Ino, hija de Cadmo, es de bellos pies o talones (kallisfuros); Nausicaa es en presencia y aspecto semejante a los inmortales (fuнn.kai eidos omoiн aƟanátesi); Helena, de bella cabellera (kallikómoio) mujeres libres (y sirvientes) son de blancos brazos (leukω̒lenoi). Otros epítetos son kallikrнmnoi o de hermosos velos y baƟuzωnoi, cuya cintura hace caer el vestido en pliegues profundos, desde la altura de las caderas, como las troyanos y orientales. Las mismas diosas son calificadas de igual modo: la aurora de dedos de rosa (rododaktilos нωs), Calipso de bucles o rizos hermosos (euplókamos), Atenea de ojos brillantes y glaucos (glaukωpisazнnн). “Euplókomos” se atribuye también a Circe. Y Aurora es también la del trono de oro (xrusóƟrono) y la del bello asiento (euƟronon нωs). De Penélope se dice que es prudente (perifrωn) y madre irreprochable (amúmona mнtera). También es digno de mencionar que el pudor femenino es compartido por las diosas pues ellas no acuden a contemplar a Afrodita y Ares en desnudez encadenados por Hefesto y que Menelao aconseja a Ulises reserva de pensamiento con su esposa, que solo una parte le cuente, « epeí ouketi pistá gunaiksin » (ya que no se puede confiar en las mujeres). Solo Circe es diosa terrible que habla con voz humana (deinн̄ Ɵea audнessa) y señora (potnia kirkн) y diosa entre las diosas (día Ɵeaωn). También polufármakos, abundante en remedios o venenos. Finalmente la llegada de Ulises y sus compañeros a la isla de Ea y el año que allí pasaron en « banquetes de carnes sin fin y vino exquisito » no parece jugar en la economía de La Odisea más que ocasión de un episodio más de un relato fabuloso y que sirve también por la información que Circe proporciona a Ulises de instrumento facilitador del « nostos » (visita al Hades y diálogo con Tiresias que advierte de las vacas del sol en la isla Trinacia e instrucciones posteriores de Circe sobre las sirenas y los monstruos Escila y Karibdi)”.
“Y por cierto las complicaciones sentimentales entre Ulises y Circe son mucho menores que las habidas entre Ulises y Calipso. Aunque Ulises conoció el lecho de Circe, no se habla de pasión entre ellos y al cabo de un año parten sin problemas el héroe y sus compañeros, sin impedimento alguno por parte de Circe. Lo contrario de Calipso, enamorada de Ulises y que le ofrece la inmortalidad si permanece con ella. Será necesario el « ωs fato » de Zeus, su decir inexorable, transmitido por Ermes para que Calipso deje libre al héroe”.
El fiscal calló, y después de aclararse la voz, bebió unos sorbos de agua. « Esta es la sociedad de La Odisea que canta Homero” -continuó- “evidentemente ajena a nuestras sociedades democráticas, regidas por el derecho, compuestas por ciudadanos, hombres y mujeres, iguales en derechos y obligaciones. Pero fue una etapa del desarrollo humano que sería anacrónico, absurdo criticar desde nuestra posición actual tan diferente. La fuerza física del héroe, tan importante entonces, que le permite a Ulises tensar el arco, hoy se ve anulada por la tecnología que la convierte en irrelevante, simplemente apretando un mando o un botón y que permite a todas las mujeres -y no solamente a Artemisa o a Atenea- incorporarse al esfuerzo de guerra y seguridad. Ulises se sentiría perdido en nuestro mundo y sería detenido a las pocas horas de su estancia por la policía. Y nosotros, hombres y mujeres vendidos como esclavos en el suyo”.
“Por eso, repito, es tarea vana y sin sentido querer reinterpretar una historia inevitable y contar de otra forma un relato que no puede ser contado diferentemente. Lo que en el plano literario no excluye el anacronismo pero para eso es preciso el genio de Álvaro Cunqueiro, a quien tan desafortunadamente invoca la acusada”.
“Y también resulta imprescindible en el terreno histórico la investigación que ponga de relieve la existencia de mujeres que en tiempos tan oscuros para ellas, sobre todo desde el s. V ANE. en adelante, cuando crecen las fuentes, fueron capaces de sobresalir en las pasadas culturas patriarcales y de realizar aportaciones a la cultura de la humanidad. Tales investigaciones existen y cuajan en libros excelentes que informan de una historia olvidada la cual, sin embargo, no altera ni puede alterar el signo dominante de un pasado causante de unas pérdidas inconmensurables para la humanidad, que en ciertas sociedades hodiernas continúa y que incluso en la nuestra llega a « Sempre en Galicia » de Castelao cuando dice: « vexo aos homes no traballo e ás mulleres no fogar, vexo mozas garridas levando cestas de liño as fábricas de fiar e véxoas dispois a teceren lenzos insuperables ».
« Después de esta exposición » -resonó poderosa e indignada la palabra del fiscal- « estamos en condiciones de valorar en su cabal alcance las acciones de la acusada. Ella podía haberse limitado a contar una simple historia, digamos, la historia de Petra, Ulpiano y Calixta en la cual Ulpiano, casado con Petra, conoce en uno de sus viajes de negocios a Calixta, hermosa y rica propietaria y feminista. Surge entre ellos el amor y Ulpiano se queda a vivir con ella. Pero a Calixta le reprocha su conciencia y comienza una relación epistolar con Petra, quien en realidad no amaba a Ulpiano, etcétera, etcétera. Sería una de tantas suaves y anodinas novelas femeninas, mejor o peor escrita que se extienden por la actualidad como una plaga y copan las convocatorias de premios literarios. Literatura mediocre de escritoras mediocres y digo escritoras mediocres porque son ellas las que hacen esfuerzos por ascender los primeros cientos de metros del monte. Y allí acampan, faltas de fuerzas. Mientras que la mayoría de los hombres mediocres ni considera subir al comienzo de la pendiente y permanecen distraídos al pie del monte. Así va surgiendo un, podríamos decir, nuevo canon literario de masas, con apabullante presencia femenina, que, con el apoyo de la publicidad y los medios, lo llena todo de ruido y oscuridad, desde los clubes de lectura a las librerías, y salpica y confunde la obra valiosa de los auténticos escritores (y cuyo sexo no es relevante)”.
“Para la defensa de Bibliópolis contra esa epidemia de las polis exteriores, es suficiente la acción ejecutiva de la policía literaria en las puertas de la ciudad que produce la eliminación sumaria de la amenaza. Pero en el caso ahora enjuiciado por este tribunal penal, la mediocridad ha dado un paso adelante. La trama de la narración transcurre en la sociedad homérica, en el marco de La Odisea o por lo menos eso pretende, ya que el resultado es una caricatura de dicha sociedad pues lo que se cuenta es una inyección de sentimientos y problemas contemporáneos en lo arcaico, reducido a un puro marco formal de referencia”. El texto acusado está estructurado por la correspondencia entre Penélope y Circe, (ocho cartas de la primera y nueve de la segunda. El resto son conversaciones de Penélope con Telémaco, Anticlea, Laertes, Euriclea y los pretendientes (Epígonoi en La Odisea) y de Circe con Ulises así como la descripción del régimen de Circe en la isla, con sus rituales). En doscientas ochenta y cinco páginas es tal la acumulación de hechos delictivos que una enumeración detallada de los mismos exigiría la alternancia del día y de la noche. Aquí será suficiente enumerar los principales:
“1. Falsificación de la historia y destrucción del mito que se pretende reinterpretar, rebajándolo o reduciéndolo a banal historia de pareja. Una cita inicial de un autor japonés <<que desgraciados seríais si los mitos y la historia, ambos inciertos, se transmitiesen hasta nuestros días de modo erróneo>>. Da la señal para la falsificación ya que aquí no hay nada erróneo que corregir y nada se puede contar de otra manera.
Penélope habla demasiado. Se afirma frente a Telémaco que no osa interrumpirla (en vez de mandarla a sus habitaciones como en Homero). Por supuesto Penélope no ama a Ulises y en una nota final se insinúa que Penélope pudo marcharse a Ea y <<Circe y Penélope pudieron finalmente abrazarse y continuar fortaleciendo la amistad>>. Los sentimientos que embargan a Penélope y a Circe y la expresión de sus ideas son un completo anacronismo. Sobre todo en el caso de Circe, esa diosa entre diosas, diosa terrible con voz humana. El texto reduce a la diosa a la personalidad de Begoña Caamaño pues tal es la altura real de los sentimientos e ideas manifestados. ¿Cómo una diosa puede hablar así? <<Mi señor, mi amor, mi bien>> (a Ulises). <<No quería tener sobre mi conciencia el peso de vuestra angustia>>. <<Juramento de Circe de no ser ella nunca la causante de la desdicha de otras mujeres>>. <<Los héroes son personas egoístas e insensibles. Ulises parecía muy diferente, altruista, sin ansias de gloria y poder. Fiquei. Pampa>> (Circe). <<Mi desventurado hombre, mi joya, mi pobre. Tu nobleza me reconcilia con tu género>> (a Ulises). <<La respetas tanto que llevas meses durmiendo en mi lecho le respondió con rabia>> (a Ulises que distingue entre amor y el deber y respeto que siente por su esposa). <<Firme enemiga del matrimonio, solo creía en uniones esporádicas y libres>> (Circe), <<sometidas en el matrimonio a las babas y manos lujuriosas de un marido impuesto>> (Circe). <<Idiota de mí, necia, estúpida, parva, diosa de qué>> (Circe al descubrir por Penélope el comportamiento brutal de un Ulises ebrio) <<diosa de la estulticia, señora de la necedad. Siendo una diosa, soy infinitamente más pequeña que vos. Ulises es víctima de una cultura que le exige despreciar el mundo de los sentimientos>> (a Penélope) <<júrame que me has de querer en todas las mujeres futuras… Todas merecedoras de tu respeto, ninguna como ser inferior… Respetarás a la Circe que habita en cada una de ellas>> (a Ulises, en la despedida). <<A ver si soy capaz de evocar a un hombre de una manera que renazca la esperanza del regreso de los tiempos donde las mujeres divinas o mortales no eran asoballadas o despedazadas… El trono de Ea no recaerá jamás en manos másculinas>> (a Penélope, al comunicarle que se halla embarazada de Telégono y que este no la sucederá en el poder).
También Begoña Caamaño habla por Penélope y por Ulises:
<<Pocos los humanos y mismo los dioses que arriesgan su placer y anteponen lo mandado por su ética al propio bienestar>> (a Circe). <<Alegre sabiendo que tratáis a los hombres de acuerdo con la bestia que llevan dentro>> (a Circe) <<No sé tomarlo como vos amáis>> (a Circe, sobre Ulises) <<sueño con ser una brava amazona, formar parte del clan femenino de mujeres libres y fuertes>>. <<Comencé a odiarte conforme imitabas a tu padre… Quieres devolverme a mi lugar, según tú, el que le corresponde a todas las mujeres, un poco más arriba que las siervas, un escalón debajo de ti>> (a su hijo Telémaco) <<al amarte descubrí a todas las mujeres. No sabía, necio y arrogante señor, cuanto cabe en el corazón de mujer>> (Ulises a Circe).”
“Y podríamos continuar indefinidamente”. El fiscal miró con desaprobación a la acusada. « Detrás de todo este trabajo de falsificación histórica y de destrucción del mito hay una vasta y desvergonzada empresa de mistificación feminista que se adueña del relato literario para conquistar el pasado y que reduce la literatura a sierva (y mala) de la ideología. Ya la dedicatoria inicial es toda una declaración de intenciones: « a las mujeres que sobrepasan los límites y a los hombres con fortaleza para amarlas« . A parte de lo expuesto, este feminismo ideológico se ve claramente en la descripción de lo que hay en la isla de Ea, <<un refugio para mujeres de toda condición, amazonas, viudas, huidas de matrimonios impuestos o que buscan consuelo en compañía de otras mujeres, las cuales o se quedaban o marchaban a recorrer mundo y conquistar nuevas sabidurías. Un lugar de paz, libertad y aprendizaje para mujeres sin que los hombres osaran profanar aquel dominio femenino>>.
“Y cual la situación de los hombres en Ea? » Se preguntó el fiscal. <<Pues los hombres que llegan a Ea son castigados y permanecen sometidos y sin voluntad mientras no aprenden, no se educan <<y ven lo errado de sus conductas y renuncian a sus comportamientos viles y abyectos>>. En cualquier caso nunca pueden participar en ciertos rituales o recorrer algunos territorios de la isla, en especial está prohibido a los hombres asistir a un rito fundamental de la isla: el rito de la sangre menstrual festejada únicamente cuando coincide con la luna nueva. Bailes extáticos de mujeres desnudas, cánticos, excavación de un agujero en la tierra para fertilizarla con el flujo « mágico y milagroso”. Con la sangre las menstruantes pintaban lunas llenas en la frente de sus compañeras. Todas marcadas con el jugo de la vida se introducían en el manantial que llevaba la sangre al río y del río al mar y a todo el mundo>>. « El texto parece indicar » -se indignó el fiscal- “que Ulises y sus compañeros recibieron en sus pies restos de las lunas rojas, al bañarse entre las olas”.
« Biblia! », exclamó, casi gritó el fiscal. « Todos vivimos en una sociedad democrática de iguales en la que la diferencia de sexo biológico no es relevante en cuanto a la atribución de derechos y obligaciones y todos queremos vivir en ella. Todos somos seres humanos. Si feminismo significa lucha contra la concepción patriarcal, aún dominante en muchos países y con huellas y resabios supervivientes en otros, estamos de acuerdo con el feminismo aunque en Bibliópolis preferimos hablar de humanismo y de combate humanista. Pero si el feminismo es el opuesto del machismo, con pretensión de poder femenino y de campo de reeducación de los hombres hasta que aprendan valores pretendidamente femeninos y que son una construcción cultural, pues los humanos compartimos los mismos valores y actitudes básicos, entonces no! al feminismo, por lo menos en Bibliópolis, no al feminismo y a lo que este acarrea en el paquete: desvalorización del sexo biológico, lenguaje inclusivo y lengua feminista (!). El antijurídico « yo te creo hermana », la fantasmagórica « especialización en perspectiva de género… » y mucho de lo que integra el horizonte woke, yo prefiero decirlo en gótico por ser más fácil la pronunciación, wakar” -aclaró el fiscal, contento de exhibía sus pequeños conocimientos en germanística.
« En definitiva el no más enérgico a esta sustitución de una sociedad humanista por una feminista, en un momento en el que las polis exteriores ceden por convencimiento o por oportunismo, ante esta plaga. Y quiero añadir una nota erudita. Muchos especialistas han señalado que la wokeness pervierte la « Homero world view » y han cuestionado la aptitud de las mujeres para hacer justicia a Homero. Esto último es particularmente injusto referido a las grandes especialistas clásicas, pero cierto respecto del feminismo encausado con sus traducciones con perspectiva de género. “Por lo demás esta ideología feminista que impulsa a la autora a reinterpretar el mito mediante su reescritura produce un resultado inútil por contradictorio y que traduce su deficiente comprensión de lo mítico. Como bien dice J. Freund (cita de Thierry Mudiy) <<el mito no reenvía al pasado sino a lo eterno. No aclara lo que ha tenido lugar sino lo que se producirá si es fecundo, si responde a la exigencia colectiva, si es aceptado por la sociedad entera o por una parte importante, entonces se renueva por sí mismo. Su socialización va al par de su sacralización, se sitúa más allá de lo verdadero o de lo falso, del bien o del mal, lo justo o lo injusto. O es fecundo o no lo es. O tiene o no tiene un valor operatorio. No puede ser refutado, solamente aprobado o no>>. De ahí la inocencia de B. Caamaño. Desaprobar un mito y transformarlo en una época como la nuestra ajena a los mitos antiguos es situarse fuera del terreno mítico, por más que situe su relato en un marco que se reclama de los tiempos místicos, relato que forzosamente resulta un pastiche ridículo. Solamente situándose con emoción en el ámbito del mito algunos pocos <<griegos a su manera>> (Goethe) como Álvaro Cunqueiro, pueden imaginar variantes, tal los griegos en otro tiempo que enriquecen el cuerpo mítico. Y sin perjuicio de anacronismos en la vida material que no alteran la sustancia mítica”.
« De la literatura que galopa este feminismo y concretamente la de la acusada, poco hay que decir. Infestada por el programa feminista, en el plano de la expresión suena ridícula y risible, llena de anacronismos, registros inapropiados a la naturaleza de los personajes y el empleo de un lenguaje banal, lleno de tópicos. Ello resulta de lo expuesto. Y por añadir algo: <<me haces conocer a mí, diosa, los goces del olimpo>> (Circe a Ulises) o <<te amo porque aun cuando te muestras cariñosa y suave, te adivino indómita y salvaje>> (Ulises a Circe) o lean, miembros del jurado las páginas en las que Anticlea sube el monte donde vive retirado Laertes para hacer el amor con él o <<deseo de ser amada por un hombre, dios o mortal que sin pretender ser mi dueño me proporcionase el íntimo deleite y alegre comunión que dejaba rastro de estrellas en las miradas de las amazonas>> (Circe) (!!)
“Estimo que han quedado suficientemente probados los cuatro delitos de la acusación cuya gravedad manifiesta se vuelve especialmente peligrosa por la aprobación y premios que ha merecido y merece la acusada en las polis exteriores. Destaca el haberle sido dedicado el día de las Letras Gallegas por la RAG de la lengua (pobres Letras Gallegas!). No se sabe si por oportunismo, degradación moral o ignorancia. Un crítico ha comparado la obra breve de la autora con la de Rulfo o Salinger, no viendo por su calidad ningún obstáculo para la fama en esa brevedad. Y otra ha comparado la Circe enjuiciada con el Ulises de Joyce (!!)”.
« No tengo más remedio que exigir de vosotros la aplicación de pena de muerte por cada uno de los delitos cometidos por el procedimiento de desgarramiento o sparagmós y el abandono de los despojos en los contenedores exteriores de basura. Asimismo, que su hermana gemela « Morgana en Esmelle« , hoy ausente y que según los informes de la policía literaria exhibe los mismos delitos, sea ejecutada in situ si se presenta ante las puertas de la ciudad, sin necesidad de proceso pues el presente ya es un precedente y, además, por la escasa importancia del mito artúrico en Bibliópolis lo que desaconseja el despilfarro de energías de un nuevo proceso”. La asamblea ciudadana entusiasmada, aprobó por unanimidad y a mano alzada, la propuesta de la fiscalía. Todas las miradas se dirigieron al Protector a quien correspondía la decisión final. Después de unos minutos de reflexión hablo del siguiente modo: « sin duda es justa la sentencia del tribunal penal que integran los ciudadanos y apruebo íntegramente la actuación de la fiscalía y su reclamación de la pena capital por la gravedad de los delitos. Mas en este caso la gravedad es tan grande, alcanza tal grado de perversidad la falsificación de la historia y el ataque a Homero por la ideología feminista mediante la utilización espuria de lo que no puedo llamar literatura que me pregunto si no es mejor que la destrucción física de la acusada, conservar su integridad para preservar las investigaciones futuras de historiadores, mitólogos, sociólogos y críticos literarios. Y en consecuencia recluir al texto condenado en el recién inaugurado, « centro de detención perpetua”, abreviadamente CDP, donde hará compañía al hasta ahora único inquilino « Historia del demonio”, de V. Risco. Por lo que se refiere a la hermana gemela de la condenada, ordeno que de ser capturada, previos los informes policiales correspondientes, sea puesta a disposición de esta prostasía. Tal es mi decisión« .
Concluido el proceso y después de un descanso se reunieron en la prostasía con el protector, el fiscal y el jefe de la policía. Había sobre la mesa dos expedientes relativos uno, a la concesión de ciudadanía a una residente provisional. Y el otro, sobre revocación de ciudadanía, con la consiguiente expulsión de la ciudad. La interesada en el primero era la poeta Sonora de Chus Pato quien el pasado año recibiera autorización de residencia provisional en Bibliópolis. Por la próxima caducidad de la autorización era necesaria una resolución definitiva.
“Un apellido verdaderamente poético” bromeó el jefe policial. El fiscal sonrió, conocía los rumores que circulaban por la ciudad y pensaba que el Protector estaba también al tanto de ellos. Se decía que el biblos Sonora, con sus labios rojos sobre el fondo crema de la portada, la calidad de su piel de papel y la finura y distinción de la edición sedujeran al Protector, hasta el punto de influir en la concesión de licencia.
« Es difícil un juicio objetivo sobre Sonora” comenzó el Protector. « Emplea palabras y sintagmas con frecuencia de amplio espectro evocador pero en el nivel de la oración o de la frase su significado es banal y sin aliento poético las más de las veces. Considerado cada poema en su totalidad no se ve claro su sentido ni su coherencia ni su oportunidad. También hay algo de glosolalia y por supuesto de jitanjáfora. Por su parte, el jefe de policía « llamó la atención sobre el poema de la página 91” sobre el examen de ingreso en la academia platónica con su pseudogeometría, prosaismo e incoherencia, por mucho menos, muchos perdieron su cabeza en Bibliópolis.
« Y qué decir » -el fiscal- “de la estrofa 2 de la página 118 <<o paxaro é moralmente superior á posibilidade sapiens de reducir unha meniña á escravitude sexual>> etcétera. Todo el proyecto de Sonora me parece un disparate poético”. « Aunque tiene a veces esa facultad de sugerencia y de evocación de la que hablé antes, tenéis ambos razón en lo fundamental » -concluyó el Protector. “Pero no adoptemos decisiones drásticas. Renovemos por otro año su residencia y luego se verá. Y que la policía -dirigiéndose al jefe- extreme la vigilancia en las puertas de la ciudad con relación a la posible llegada de otros miembros del clan, suceso posible que será objeto de examen por esta misma comisión”.
El otro expediente planteaba la posibilidad de revocar la ciudadanía a Sempre en Galiza de Castelao, ciudadano que hasta el presente residía sin problemas en la ciudad. Según el informe de la policía literaria, las polis exteriores de la Galicia nacionalista habían adoptado como texto sagrado, en el que fundamentar sus reivindicaciones, al susodicho Sempre en Galiza. Es más, para potenciar su carácter agresivo para el combate político lo transformaran en una antología que implicaba una patente falsificación. « Deber de la policía -concluyó- era advertir de los peligros para la seguridad de Bibliópolis de la instrumentalización de un ciudadano por fuerzas hostiles del exterior« . « Es indudable » intervino el fiscal, « no solo la instrumentalización sino también la sobrevaloración de Sempre en Galicia de Castelao hasta convertirlo en símbolo de Galicia. Por lo demás esta sobrevaloración es práctica usual del galleguismo y del nacionalismo, véanse los casos de Curros y Rosalía o del propio Bóveda. Figuras ciudadanas ejemplares en su actuación pública adquieren una dimensión de sacralidad, un aura de santos laicos que se extiende (y cualifica) a los textos que escribieron. Y en menor medida ocurre con otros muchos. No he comprendido nunca esta fijación del nacionalismo gallego con el texto de Sempre en Galiza. Para la exaltación del combate político por la reivindicación nacional parecen mucho más eficaces otros aspectos del propio Castelao o la sangre de Bóveda asesinado. Incluso figuras intelectuales moderadas como el presidente de la Real Academia Gallega de la lengua, después de rechazar que sea considerado una biblia, llama a Sempre en Galiza, testamento y testimonio y afirma « que es difícil de entender para un lector normal pero que es la obra que mejor representa el s. XX en Galicia ».
« Sí, es sorprendente ese papel estelar de Sempre en Galiza para el nacionalismo gallego« , dijo el Protector. « No es una biblia, tampoco un testamento, fruto de una voluntad que sitúa a un pueblo ante un horizonte y le asigna tareas. Es un texto de contenido vario elaborado en diferentes períodos de la vida del autor desde 1935 a 1943 más los capítulos correspondientes del llamado libro IV, escritos en 1947 a bordo de un barco, camino de Buenos Aires. En parte es un testimonio de su actividad política, en parte un conjunto de reflexiones, ensayos, ideas y también ensoñaciones alrededor de Galicia, la historia de la nación y su papel y futuro en (h)España y el mundo, en contextos muy diversos (Segunda República, Guerra Civil, Guerra Mundial y primeros años de la Posguerra, ya hacia el exilio definitivo y la muerte). En consecuencia su estilo es muy variado, coloquial, ensayístico, descriptivo de costumbres, villas y paisajes, exhortativo o admonitorio, sarcástico y caricaturesco, poético…
Desde «os ricos comen porco e teñen cara de ictericia… Comen e beben dabondo para morreren de apoplexía» hasta «la génesis del lirismo como característica inasimilable e diferencial de Galicia… Despertó un orgullo portugués cuando en realidad debe ser orgullo gallego» pasando por «nos temos fe no noso povo e moi logo o noso povo terá fe en nós», «la Galiza medieval se convirtió en una verdadera monarquía eclesiástica», «puede explicarse el menor grado de voluntad política de Galicia… Porque fue asoballada antes», «el estado… No tiene derecho a matar, violar o esmagar los hechos étnicamente desunidos», «Portugal -no movido de premio vil- realizó la ilusión cósmica de Galicia, creada en el cabo Finisterre», «ya estamos en el Mediterráneo… el viento está susurrando Negra Sombra… puedo yo imaginar una santa compaña de inmortales gallegos en procesión interminable… Al frente de todos va Prisciliano, el heresiarca decapitado… Bóveda tendrá que ser en un mañana próximo o lejano la bandera de nuestra redención». Y las frases que cierran el capítulo final «no tenemos ninguna fe en los (h)españoles, pero la tenemos en nosotros mismos y en las ideas que profesamos. Estas ideas pueden concretarse en los cuatro principios siguientes:
- autonomía integral de Galiza para federarse con los demás pueblos de (h)España.
- República federal (h)española para confederarse con Portugal.
- Confederación ibérica para ingresar en la unión europea.
- Estados Unidos de Europa para constituir la unión mundial».
“Por sus casi quinientas de páginas desfilan Galicia y su situación económica, social, cultural y política, el Camino de Santiago y Prisciliano, la necesidad de ser galleguista en Galicia, Galicia como nación, con larguísima glosa a la definición de Stalin, la posición de Galicia, Cataluña y Euskadi en (h)España, posiciones de los partidos políticos gallegos, la República federable y federal, la política de los Reyes Católicos verbo de Galicia, la Primera República, historia del Estatuto gallego y las vicisitudes del mismo, la riqueza poética de Galicia, la lengua gallega, el cacicazgo, la casa labrega y la parroquia, el exilio, las causas de la muerte de la 2ª República, la visión de las autonomías como un valladar frente a los intentos de dictadura, re- flexiones sobre la Guerra Civil, sobre el militarismo, clericalismo y semifeudalismo, el problema de las nacionalidades españolas, la emigración gallega, la hermosura del país gallego, el exilio, historia medieval gallega, los foros, la saudade y la morriña, la España de Costa y Ganivet, Portugal y sus relaciones con Galicia…”.
« Como se ve » -prosiguió el Protector- “es Sempre… en sentido literal una biblia, es decir, un conjunto de libros, de Galicia y su situación y problemática a mediados del s.XX. Y no es <<difícil de entender por un lector normal>> (presidente de la RAG) sino que al lado de páginas que se leen con interés, con ideas o expresiones afortunadas, otras muchas aburren a ese lector normal por reiterativas o por ser pura arqueología a causa de la evolución histórica. En realidad es un libro de su tiempo, en parte ya envejecido en su propio tiempo y que los ochenta años que han transcurrido con posterioridad aceleraron ese envejecimiento. A lo que contribuye también el ser el libro de un político y artista y en consecuencia no riguroso, con escasez de fuentes (y muchas de las citadas, ya entonces venerables) para lo exigido por la complejidad de alguno de los temas tratados, especialmente los económicos”. « Realmente tiene fórmulas bellas » manifestó el fiscal “veo a mi tierra como a una sola ciudad, la ciudad-jardín más hermosa del mundo, la ciudad ideal para los hombres que quieren vivir al lado de la naturaleza« , por ejemplo. Pero está ciego para la industria y la tecnología, y precisamente en la época de Ford y Rockefeller, en el siglo de las grandes invenciones que transformaron el siglo, desde el automóvil y el avión hasta la bomba atómica. Solo imagina grandes fábricas de pasta de papel y de productos derivados de la leche o la explotación mecánica de canteras o barcos cargados con <<peras, urracas y manzanas tabardillas>> (!!). Para él, símbolos de las fuentes de la riqueza gallega son el árbol, la vaca y el pez. <<A (h)España que morre de carne de porco revivirá por la carne do peixe galego. O día que Galiza sexa nosa, os mariñeiros vivirán na fartura>>. “Y qué decir de su ceguera para la evolución contemporánea de la mujer y la superación de su posición tradicional en la sociedad » -preguntó el Protector- « Castelao escribió que ve a los hombres en el trabajo y a las mujeres en el hogar y ve a las mujeres tejiendo lienzos insuperables con lo que se sitúa en una línea que remonta a Homero. ¿Habéis notado que salvo Isabel la Católica y Rosalía de Castro, no aparecen personajes femeninos entre los antropónimos de Sempre en Galiza? De Concepción Arenal y de E. Pardo Bazán se esperaría algo más que una simple mención. Y silencio sobre las mujeres notables de la II República. En verdad Castelao parece más, en muchas ocasiones un hijo del s. XIX, si este finalizó en 1918« .
“Resumiendo » -exclamó el jefe de la policía- « Sempre en Galiza es un venerable y pacífico anciano que puede continuar su vida tranquila en Bibliópolis« . « Por supuesto » -dijo el Protector- « estoy convencido que de la misma forma que alabó los logros de autodeterminación alcanzados por los pueblos de la Unión Soviética y precisamente en la época del terror igualmente hoy se sentiría cómodo con la autonomía gallega y que entre una Xunta del PP o socialista y una Xunta del Bloque no vacilaría. Solo la muerte de Castelao permite a los upegallos y upegallinas berrar <<Castelao é noso>>. De ahí la lógica de que la Galicia oficial autonómica lo adopte también como propio y nomine a ciertas condecoraciones <<medallas Castelao>>”.
“De esta reunión” -finalizó el Protector- « que no quede anotación en ningún registro oficial« . Y dirigiéndose al jefe de policía: « permaneced vigilantes ante cualquier noticia de posibles antologías que busquen desvirtuar el pensamiento de Castelao ».
II.
El séptimo día de las fiestas se anunciaron y entregaron los premios de la cultura, <<Bibliópolis>> en una gran ceremonia presidida por el Protector. Se premiaba a los ciudadanos que a juicio de sus iguales destacaron en aquellas disciplinas que constituían el horizonte cultural de Bibliópolis. En esta ocasión el acto tenía lugar en la Universidad de la ciudad “Alejandro el grande” oficialmente inaugurada en el quinto día de las fiestas. Un hito largo tiempo esperado por el Protector, la fundación de la gran Universidad de Bibliópolis, universidad que, en palabras de aquel, era la coronación institucional de una constelación histórica de esfuerzos y sacrificios y que coincidía con el ochenta y cuatro aniversario de la vida del Protector y el cincuenta y ocho del surgimiento de la ciudad. Culminación pues de dos vidas paralelas, de la ciudad y de su Protector, bajo el nombre de Alejandro Magno. Y así pagaba algo de su deuda con el hijo de Zeus. Un ingente conjunto de facultades, institutos, casas, cursos y seminarios (centros, escuelas y bibliotecas) se distribuía por los barrios de Bibliópolis, muchos de ellos duplicados o triplicados como atestiguaban los viejos números romanos en sus fachadas, números que señalaban la acumulación de saberes y disciplinas que hervía en su interior. Este urbanismo abierto permitía la fácil y constante ampliación de la universidad cuando el saber logrado en la ciudad exigía la apertura de un nuevo centro superior. Justamente una semana antes de la inauguración oficial de la universidad tuvo lugar la apertura del departamento de aimara, dentro del Instituto de lingüística andina. Miles de ciudadanos, la total población de Bibliópolis, constituían el profesorado -y el alumnado- de la ciudad, todos ellos enseñándose recíprocamente y aprendiendo unos de otros en una relación dialéctica, desenvuelta más allá del tiempo cronológico, con el Protector, eterno estudiante, como clave de bóveda, no solo presidente del patronato, también rector y conserje al mismo tiempo. La larga convivencia entre el Protector y los biblía resultaba en un proceso en el cual estos incorporaban pedazos de la humanidad de aquel y el Protector cualidades textuales de sencillez y transparencia, convirtiéndose parcialmente en texto, es decir, testigo, como sus conciudadanos, de los avatares culturales de la humanidad. Una de las fantasías más recurrentes en las imaginaciones del Protector era ver la muerte como la transformación en libro y su depósito en la gran biblioteca, un libro más entre los libros, las manos cruzadas sobre el pecho, cubierta protectora de innumerables páginas secretas, filas de monjes descansando en la eternidad.
Las interminables conversaciones entre el Protector y los biblia insuflaba no solo cultura, también más vida en todos ellos. Y hacían surgir nuevas preguntas y respuestas que patentizaban el carácter abierto, no cerrado, no clausurado de la ciudadanía. La lectura y el estudio era un diálogo que no agotaba lo relación Protector-biblía y entre estos nacía una conversación, siempre diferente y novedosa que los hacía florecer en nuevas reflexiones. Esta apertura de los textos más que el número era la característica de Bibliópolis, de sus páginas nacían constantemente otras nuevas, cada libro era una biblioteca. Y cuando el merecido descanso nocturno acunaba a la ciudad, el Protector –se mencionaba antes– soñaba con la incorporación a esas hileras sagradas y hieráticas de los estantes, silenciosas celdas monacales.
La tarea faraónica de levantar tal universidad en el curso de una vida humana, y su carácter abierto y nunca finalizado, era posible por el presupuesto ilimitado, paradójicamente por la eliminación de todo presupuesto. Tiempo hacía que un cambio fundamental se produjera en la economía de Bibliópolis. Tras hondas meditaciones y severas disciplinas tuvo lugar una mudanza drástica en la vida del Protector y de la ciudad. La moneda común a otras Bibliópolis, moneda de tiempo cronológico, acuñado en horas, fue suprimida. Su vida ya no transcurría en el tiempo cronológico, en la urgencia del paso del tiempo, abandonó una economía horaria estresante para fluir en la plenitud indefinida del instante, indiferente a todo calendario, fluencia alterada no más que por la alternancia de la claridad del día y de la oscuridad de la noche. Por una especie de mutación en su espíritu el Protector había desarrollado una incompatibilidad existencial con el tiempo que pasa, con el « tempus fugit« , se ahogaba en él y encontraba puerto seguro en las ondas tranquilas y profundos del mar del instante. Recordaba con tremendo disgusto la sucesión de calendarios, bucles idénticos en la línea implacable de los años, recta a la oscura boca de la muerte. Y dentro de cada bucle, la pasión y la urgencia de sus corredores, atletas del vacío que avanzan de hito en hito del calendario, llenos de planes y de esperanzas, habitantes de un futuro quimérico, olvidados del pasado y ciegos a la riqueza del presente. Colonizadores del tiempo, vuelto espacio cada vez más finamente segmentado, mientras la muerte, envuelta en luminosa niebla, sonríe divertida. Vanamente piensan la conquista de un futuro que no existe, atrapados en realidad en el eterno retorno de lo mismo y su simultáneo deslizamiento hacia el fin.
El Protector había arrojado de Bibliópolis ese tiempo cronológico con sus bucles calendáricos y con él cualquier discurso sobre productividad, eficiencia en una economía horaria y su ejecución de planes en unidades de tiempo. Sentía horror ante la urgencia de los plazos, con un vivir pautado pensando en lo venidero, que así vivido y pensado revela su inanidad a su llegada y que, sin embargo tiraniza todo actuar humano, alienándolo en el anticipado vivir las peripecias del círculo anual.
Sonreía el Protector al recordar la práctica de una ciudad vecina, ciertamente de gobierno no bibliófilo, de anticipar y prolongar la navidad anual, en patético esfuerzo por detener el calendario, por sujetar el futuro inasible, diciéndole: « ¡no huyas, permanece!”.
En Bibliópolis nada significaba el año. Cancelado el paso del tiempo como camino planificado hacia el futuro, florece la vivencia del instante que despliega toda su plenitud, sin que la marchiten urgencias o exigencias coyunturales. En la ciudad se vive lo que parece un día eterno, con sus matices diurnos y nocturnos. Un día vivido como inagotable presente, lago profundo, no río que corre hacia el mar que es el morir.
Sumergido en esas aguas tranquilas pensaba con frecuencia el Protector en la proximidad de la gente y en el contraste con la enorme distancia entre sus mundos.
De esta forma, sin el látigo del tiempo y sus azotes, el Protector alzaba en Bibliópolis su universidad, la faz espacial de su vida, no condicionada por la economía horaria, es decir, no condicionada por la muerte que en el horizonte de la vivencia del instante está ausente. Una construcción que en la antigua economía horaria exigiría un tiempo que haría retroceder a su arquitecto ahora crecía, libre de la vieja moneda. Naturalmente el Protector era consciente de su vida mortal, pero la muerte era algo externo, extravagante a su ilimitada vivencia del presente, no condicionaba a Bibliópolis. Y siempre tenía presente la sentencia de uno de los Santos Patronos de Bibliópolis, J. L. Borges: <<cuando el cuerpo se cansa de su hombre, cuando el fuego declina y es ceniza, bien está el resignado aprendizaje de una empresa infinita. Yo he elegido el de tu lengua, ese latín del norte…>> Para el Protector había un error de transmisión en esa admirable reflexión, hecha suya desde su lectura. Donde el texto transmitido dice « resignado” debe decir « apasionado », apasionado aprendizaje. Así, en esta economía del presente infinito, siempre es pertinente levantar pirámides, acometer las más difíciles tareas pues el presente es joven y con entusiasmo nos invita a los más audaces y supremos goces.
Como ya se dijo, la inauguración de la universidad tuviera lugar en el instituto de lenguas andinas, concretamente en el piso quechua. El Protector quiso tener una amabilidad con esa lengua, una de las más amadas por él, dentro de la apreciación positiva que todas le merecían. Había hablado en tal ocasión sobre vocación y sacrificio del saber en la nueva economía de vivencia del instante y aclarara que la supresión de la moneda horaria, con su estrés y sus urgencias, no suponía en modo alguno la eliminación del esfuerzo, al contrario, este crecía, libre de las cadenas del tiempo. Esfuerzo y sacrificio que eran la otra cara de la vocación, etimológicamente, realizar ofrendas en el altar de la llamada ineludible. En ese sentido, Bibliópolis y su universidad eran un sacrificio en el altar de la vocación.
Finalizada su intervención, el Protector visitó el instituto, parcialmente en obras y luego regresó a la prostasía a través de un paisaje de edificios en construcción. Se encontraba lleno de satisfacción, con total indiferencia a la finalización de las obras. Por todas partes proyectos sin urgencia de iniciación o sin plazos de finalización, surgidos de la vocación, se ponían en marcha, sin contemplar un horizonte de acabado. En su número inagotable podía haber soluciones de continuidad que no ocultaban su acariciante presencia, pero siempre volvía a ellos, como a los brazos de una antigua amante, más sabrosos que nunca.
Una característica esencial a la universidad Alejandro el Grande consistía en que los diferentes centros de las variadas especialidades no eran mónadas, aisladas unas de otros sino que se atraían recíprocamente, en un juego de fuerzas gravitatorias que originaba transferencias de conocimiento y sorprendentes asociaciones no fáciles de encontrar en las universidades de las ciudades humanas.
De este modo Bibliópolis, con su universidad en el centro, crecía como ciudad del saber en un día eterno, no contaminado por calendarios, relojes o cualquier otro instrumento al servicio del « tempus fugit« . La misma lengua en la ciudad cambiara. Nadie empleaba, salvo contextos residuales, expresiones volitivas referidas al futuro, del tipo « voy a estudiar X », y mucho menos, establecimiento de plazos de aprendizaje. Las esferas del saber que interesan a la ciudad, y la precisan, están predeterminadas desde siempre, sin que se pueda hablar de un comienzo o de un fin. La inmensidad de lo que se sabe en cada sector del conocimiento y la inmensidad de lo que se ignora, convierte en absurdo planificar el dominio de lo infinito, salvo que uno se restrinja a un microsegmento del saber y que deja por ello de ser saber en el más hondo sentido. Ni el propio idioma se llega a dominar plenamente, siempre se es un estudiante de la lengua materna. Así, el Protector se había arrojado a la calidez de un eterno presente donde disfrutaba de los más variados horizontes del saber, siempre predeterminados por la vocación amorosa que hace del sacrificio pura satisfacción y excluye la mirada circunstancial de la coyuntura sin preocupaciones finalistas de producción o eficacia a corto plazo (y todos los plazos humanos son cortos, “a largo plazo” es un sintagma engañoso) sumergido en la vocación y ahí, entregado al goce apasionado de lo más valioso del hombre, pensar y saber. Entrega rítmica pues rítmica es la vida del espíritu y rítmica es la vida de la naturaleza, esa armonía de lo rítmico es lo contrario de la planificación y de la economía horaria. Es evidente que la entrada en Bibliópolis y vivir plenamente la vida de la misma solo era posible concluida la estancia en la ciudad humana y el período de trabajo social. Pero ya entonces era necesario evitar la enajenación de la entrega a la actividad económica y a la cronología inherente a la misma y tener siempre presente la posibilidad de Bibliópolis para así habitarla sin demora en el momento jubiloso en que se abren las puertas para no salir nunca más.
Las fiestas de la cultura y los premios que se otorgaban dentro de ellas, por la eliminación del calendario en Bibliópolis, no tenían un carácter periódico sino que brotaban con naturalidad de la acumulación de saber en la ciudad y de las corrientes de pasión, de entusiasmo y de agradecimiento que originaban, entonces resonaban trompetas en Bibliópolis que llamaron al reconocimiento y a la admiración, llamada recogida por la convocatoria de los premios.
En esta ocasión los premios de Bibliópolis recayeron en las siguientes disciplinas: Historia de la Grecia antigua, la distinción fue otorgada a « Esparta » de César Fornis. Historia de las religiones, a “Dionisio y lo dionisíaco en la literatura griega arcaica y clásica”, volumen coordinado por Alberto Bernabé. Estudios sobre Alejandro Magno, a « Alejandro en el fin del mundo« , de Rachel Kousser. Lingüística indoeuropea, a « Los indoeuropeos y los orígenes de Europa« , de Francisco Villar. Lingüística andina, a « Lingüística quechua » de Rodolfo Cerrón Palomino. Lingüística malayopolinesia (el premio llevaba aún el viejo nombre) al « Dictionnaire minangkabau/indonesien/français” (dos tomos) de Gérard Moussay.
El premio de literatura correspondió a « Faust der tragödie zweiter teil » de W. Goethe. Finalmente el de poesía a la argentina Alejandra Pizarnik por su poesía completa.
Los cinco primeros, fruto de la decisión de la asamblea ciudadana ratificada por el Protector. Los dos últimos, elegidos por este.
En la ceremonia de entrega el Protector glosó brevemente los méritos de los premiados: « en primer lugar Esparta, un volumen, abrumador por la información, de seiscientas ochenta y siete páginas (con apéndices, notas y bibliografía) que estudia la historia de la ciudad en las épocas arcaica, clásica y helenística, y el kosmos espartano (sociedad, cultos y fiestas, producción artística y cultural), y finaliza con el mito de Esparta en la antigüedad y unos útiles apéndices sobre la genealogía de los casas reales espartanas, la organización del ejército espartano en época clásica y la visión antropológica de Esparta”. Un libro lleno de interpretaciones personales, que no se limita a repetir doctrinas ajenas, pero siempre prudente y ponderado. Los abundantísimos términos griegos llevan la adecuada explicación. Es el fruto maduro de <<un cuarto de siglo es el tiempo que llevo haciendo de Esparta mi principal directriz investigadora>>.
« Dioniso y lo dionisíaco en la literatura griega arcaica y clásica » coordinado por Alberto Bernabé y otros diez escritores (cinco autores y cinco autoras) es un corpus de textos en edición bilingüe. Comienza con un estudio « Dioniso en la época arcaica” siguen “Dioniso en los himnos homéricos”, « Dioniso en la lírica arcaica y clásica« , « Dioniso en el peán de Filodamo de Escarfea« , « Dioniso en los primeros mitógrafos« , « Dioniso en la filosofía presocrática« , « Dioniso en el sofista Pródico« , « Dioniso en la épica clásica« . Continúa con trabajos sobre “Dioniso en Esquilo, Sófocles y Eurípides”. Luego, Dioniso en los trágicos menores, en las Ranas de Aristófanes, y en otras obras de él, en la comedia fragmentaria, en los historiadores de la época clásica. Finalmente, Dioniso en los filósofos (Platón, Aristóteles, Jenócrates y los filósofos socráticos menores) y en los oradores áticos. Los estudios acaban con una síntesis del coordinador Alberto Bernabé que califica de síntesis difícil. Sigue el corpus bilingüe de textos (unas trescientas cincuenta páginas), la bibliografía y los índices. Volumen extraordinario, de más de mil doscientas páginas, fruto espléndido de la filología española y regalo magnífico para los amantes del dios vinoso (oinops), pero con muchas otras facetas y misterios no aclarados. Y luego, reunir todas las fuentes griegas relativas a Dioniso, en la lengua original, con su traducción española acrecienta el valor de la obra, no solo por facilitar cualquier trabajo de investigación o ensayo sino también por ser un curso completo de griego dionisíaco que alivia las deficiencias que en lengua tan hermosa y decisiva para la vida del espíritu pueda alguien tener y yo, desgraciadamente, las tengo.
“Si nuestra ciudad se enorgullece de albergar en su seno una universidad que se denomina Alejandro Magno, parece obvio que premie un estudio o investigación sobre el semidios macedonio y su obra”. Mucho es lo que se ha escrito ya pero entre los libros recientes destaca el de Rachel Kousser « Alejandro en el fin del mundo« , que empieza en media res, en el 330 A.N.E., cuando ha vencido a Darío III y va a destruir Persépolis y se centra en la fundación de un imperio greco persa con capital en Babilonia, la conquista de Asia Central y meridional, el Anábasis por el desierto de Makrán, sus últimos días en la Puerta de los dioses. Del mayor interés son las páginas dedicadas al imperio multinacional que proyectó y a la integración de los iranios en su ejército. Y así muchas noticias y anécdotas adquieren todo su significado bajo el prisma de esta visión alejandrina de superación de los límites del horizonte étnico, visión que abre una nueva etapa en la historia universal. Quiero confesaros, queridos ciudadanos, que la lectura de libros sobre la Atenas y la Esparta del s. V A.N.E. o sobre Alejandro despierta mi imaginación sobre lo que hubiera ocurrido si ambas ciudades, liderando a las ciudades griegas y aliadas a la Sicilia Helena, en vez de desangrarse en estériles luchas civiles hubieran dirigido sus energías contra Roma, el futuro gran enemigo. No les hubieran faltado aliados, Cartago, las ciudades etruscas… Quizás, entonces, no era posible imaginar el peligro romano. Pero sí cien años más tarde, cuando Alejandro, lograda su victoria sobre los persas, eligió seguir hacia el este en vez de volver sus armas en dirección oeste, contra Roma, no tan distante de Macedonia y de la que él tenía que tener suficiente información. Roma no hubiera resistido. Y qué consecuencias en la historia universal. La leyenda de Alejandro así lo intuyó acertadamente al presentar su entrada triunfadora en Roma.
“El libro de Francisco Villar sobre los indoeuropeos y los orígenes de Europa realiza en más de seiscientas páginas una síntesis muy documentada y muy clara y precisa de la cuestión. Sin dogmatismos, abriendo espacios de duda por el estado abierto y problemático de muchos temas sin rehusar presentar, con la debida cautela, numerosas opiniones personales. Especialmente interesantes son las páginas dedicadas al vocalismo del indoeuropeo más arcaico que puede ser hoy alcanzado (un modelo trapezoidal de cuatro vocales i, u, ɛ, a (posterior) y del consonantismo (tres series de sonidos glotalizadas, sordas y sonoras). También el estudio diferenciado de los diversos pueblos indoeuropeos históricos, los no indoeuropeos en España y la España indoeuropea, el alteuropäisch y el substrato indoeuropeo pregriego en Grecia (cuatro estratos i.e., anatolio, pelástico, pelásgico y griego psi) y un estrato preindoeuropeo. Pero añade, prudente, que no puede considerarse demostrada la existencia de ese número preciso de substratos. Finalmente al estudiar la dialectología o historia de la indoeuropeización señala una fecha (meramente orientativa) entre 4.500/4.300 para las primeras irrupciones en Europa centrooriental y balcánica de las que no derivan lenguas indoeuropeas históricas conocidas>>. <<Pero el V milenio A.N.E. no era en ningún sentido el principio de los tiempos ni la lengua de aquellos primitivos indoeuropeos era la primera lengua de la humanidad… Y esa lengua no era sino el resultado de un largo proceso de evolución… Resulta inevitable preguntarse desde dónde habían llegado los indoeuropeos a las estepas y si su lengua formó parte de un grupo más antiguo de lenguas emparentadas>>. Esta última investigación <<ha de centrarse en la etapa pregramatical… Pues los respectivos sistemas gramaticales históricos se habrían desarrollado tras la separación, por ello hay que centrarse en “las correspondencias fonéticas sistemáticas y en la estructura de la raíz”, lo que lleva a F. Villar al nostrático y a mencionar (sin aceptar o rechazar) la opinión de V. V. Sͮevorosͮkin de que todas las lenguas conocidas, excepto quizás unas pocas, procederían de una lengua ancestral hablada hace 25.000 o 30.000 años. Y al comienzo del libro se inclina para el período común anterior a la extensión de las lenguas indoeuropeas que el mismo <<no pudo haber tenido lugar en ningún caso antes del 4.100 A.N.E.>>. Aunque en otras páginas no se cierra a que la investigación pueda precisar fechas más antiguas. Como lugar de procedencia de los indoeuropeos indica como más probable las estepas del sur de Rusia, cercanas al Cáucaso>>.
“Un gran libro” -concluyó el Protector- “aunque pienso en fechas de indoeuropeización de Europa más antiguas y no digamos para un eventual nostrático o para una lengua ancestral humana”.
« El premio en lingüística andina ha sido atribuido al eximio lingüista peruano, Rodolfo Cerrón Palomino, autor de innumerables publicaciones sobre las lenguas de los Andes, por su « lingüista quechua”. Una auténtica catedral de los estudios sobre el quechua: introducción, diacronía (fonología y morfología del protoquechua, y su evolución), sincronía (clasificación dialectal, fonología, morfología y sintaxis) e historia externa (origen y expansión y relación quechua.aru). Finalmente un muestreo o conjunto de textos de los diferentes dialectos”.
“Muy importante es el carácter pandialectal (o supradilectal) de la exposición gramatical, es decir, no se elige arbitrariamente una variedad representativa <<aun cuando los diversos dialectos del quechua comparten una estructura fundamental común>>. A mí particularmente me llamó la atención la extraordinaria síntesis morfológica pandialectal quechua pues la morfología es fundamental en una lengua aglutinante como el quechua y la asimilación completa de aquella supone un gran avance en el dominio de la lengua. Sobre el origen y expansión del quechua sostiene <<que el quechua cuzqueño no sustituyó a ninguna lengua en los andes centrales peruanos y que, por el contrario, los conquistadores incas encontraron a su paso por dichas áreas las versiones antiguas de los mismos dialectos del quechua huaîhuasͮ y yungay, hablados en la actualidad. No hay duda entonces que tales hablas eran el producto de una expansión preincaica y que, a lo sumo, la variedad difundida por los incas se habría superpuesto sobre aquellas a manera de dialecto de superestrato>> y lo que confirma <<el alto grado de fragmentación de los dialectos del quechua, frente a lo cual asombra la relativa homogeneidad de las variantes quechuas al sur de los departamentos de Lima y Junín… La distribución homogénea de una variedad es producto de una expansión reciente, al par que su heterogeneidad responde a una difusión mucho más antigua>>”.
“Cerrón, de acuerdo con otros escritores, vg. Torero, defiende la costa y sierra centroperuanas como centro de difusión del quechua y examina las diferentes dispersiones o expansiones, la primera del Pr. Q., la segunda, del Q II (q II a y q II b-c) y finalmente la tercera desde Chincha q II b hacia el norte y q II c en dirección este y sur. Estas expansiones supusieron la eliminación de otras lenguas como las pertenecientes al grupo aru o aimara. Los hablantes del puquina serían los fundadores de Tiahuanaco y el área geográfica de las hablas aru (variedades modernas aimara, jacaru, cauqui) cubriría los valles de la costa sur y los andes centrales, cubriendo los territorios del quechua sureño peruano y en especial en el gran centro cultural y comercial de Wari se hablaría una lengua aru. Sobre la cuestión quechumara <<los intentos por establecer una relación genética entre los grupos idiomáticos quechua y aru no resisten una confrontación seria con los datos empíricos… Queda la teoría de la convergencia como la más probable>>”.
“De los trabajos de Cerrón, Torero y otros resulta probable que la lengua materna de la nobleza incaica fuese el puquina y que la expansión inca adoptó primero el aimará y luego el quechua II c. Concluyo mencionando una afirmación de Cerrón <<los parecidos asombrosos del quechua con el turco>> que yo mismo enumeré en un trabajo, hoy en curso de ampliación”.
“En el terreno de las lenguas malayopolinesias o nusantaras de larga tradición en Bibliópolis, ha sido galardonado Gérard Moussay por su monumental diccionario en dos tomos Dictionnaire minangkabau indonesien·français, es no solo un diccionario sino también una auténtica enciclopedia sobre la cultura minang y su entorno natural con toda clase de dibujos explicativos. Es la obra de toda una vida entre los minang, pueblo de unos ocho millones de habitantes, de sumatra occidental y que hablan una lengua intermedia entre el malayo y el indonesio. A cada palabra se le menciona su procedencia, su equivalente indonesio y contextos de uso en francés, minang e indonesio así como descripción semántica, nomenclatura científica, en su caso y variantes fonéticas. ¡Qué horas dichosas he pasado entre sus páginas! vg. <<Karam. Verbo intransitivo. Indonesio karam. Sombrer, faire naufrage. Biduak si amik lah karam di pulau pisang (la barca de Hamid ha naufragado en la isla de los plátanos)… Anguih indak barapi, karam indak baraia (consumido sin fuego, ahogado sin agua) se dice de aquel que sufre una pena cruel por la pérdida de un ser querido)… Bak buny cino karam (provincial) (como chinos que naufragan, hacer un ruido extraordinario). Karam den! Interjección. Indonesio tolong! (socorro!, ayuda!) Liter. yo naufrago, en boca de un náufrago o por alguien que se extasía delante de un objeto que querría obtener pero que no está a su alcance>>”.
“Los dos últimos premios son concesión de la prostasía. El de literatura corresponde a “Faust der tragödie zweiter teil”. Con relación a este premio quiero contar una pequeña anécdota. Durante décadas rehusé la conversación con este ciudadano llevado por la antipatía que sentía por el fundador del clan. Nunca le pude perdonar que decidiera la pena de muerte por decapitación de una desdichada que por necesidad y miseria matara a su recién nacido. Cuando por fin me decidí a llamar a su descendiente para conversar con él, entonces, tengo que decirles se produjo un deslumbramiento. Un texto lleno de pensamientos profundos y evocadores que abren las puertas a caminos insospechados. La antipatía, incluso la enemistad, durará siempre verbo de su progenitor pero ante el segundo Fausto me inclino. <<Wohin der welt? (Faust) kein weg. Ins unbetretene nicht zu betretende, ein weg ans unerbetene nicht zu erbittende (mephst.)>> (adonde el camino? Ningún camino. En lo no hollado, nada por explorar, y nada que solicitar en un camino al que no se ha sido invitado)”.
«Bin die Verschwendung, bin die Poesie wann er sein eigenst gut verschwendet, auch ich bin unermesslich reich und schätze mich dem plutus gleich» (soy la prodigalidad, soy la poesía. Cuando él su propio bien derrocha, para mi riqueza no hay medida y me considero el igual de Pluto).
«Uns wird nur der lärmen angeboten» (y solamente ruido y estruendo nos será ofrecido).
«Wird sich immerfort ins Ewige wiederholen» (Faust) (y en lo eterno todo se repetirá continuamente)
«Hier! Durch ein Wunder, hier in Griechenland!» (Faust) (Aquí! Por la fuerza del milagro, aquí, en Grecia!)
«Denn wo man die geliebte sucht, sind ungeheuer selbst willkommen» (pues donde uno busca a la amada, es lo monstruoso bienvenido).
«Am Ende hängen wir doch ab von kreaturen, die wir machten» (Mephst) (al final dependemos de las criaturas que fabricamos).
«Wer kann was… Denken das nicht die vorvelt schon gedacht?» (quien puede pensar que en el mundo no haya antes sido pensado?).
«Auch ein gelehrter Mann studiert so fort, weil er nicht anders kann» (Mephst) (y continuamente estudia el sabio porque él otra cosa no sabe hacer).
«Im Finstern sind Mysterien zu haus» (en lo obscuro y sombrío hallan los misterios su hogar).
«Sicherlich, es muss das Beste irgenwo zu finden sein» (es seguro que lo mejor en algún lugar espera ser descubierto)
«Der Mensch ist ungleich, ungleich sid die stunden» (el ser humano es desigual y desiguales son las horas)
«Natürlich nacht in aller kraft, sie kommen sämtlich riesenhaft» (con toda su fuerza en sencilla desnudez, juntos vienen, como gigantes).
«Natürlichem genügt das Welt-all kaum, was künstlich ist, verlangt geschlossen raum» (Homúnculo) (a lo que naturalmente brota, el universo apenas basta. Cerrado espacio, sin embargo, exige lo artificial).
«Ergriffen, fühlt er tief das ungeheure» (conmovido, profundamente siente (la cercanía de) lo colosal).
«Von Pferdes hufe erklingt die heilige stufe, Halbgötter treten heran» (Manto) (la sagrada grada resuena por cascos de caballo. Se acercan semidioses).
«Im Mondenschein der ewige Tempel da» (Chiron) (en el claro de luna se alza el templo eterno).
«Man denkt an das, was man verliess, was man gewohnt war, bleibt ein Paradis» (Mephst) (pensamos en lo que se ha perdido y vemos como paraíso lo que era nuestro hábito).
«Komm geistig mit in feuchte Weite» (Proteus) (acompáñame, inmaterial, en la húmeda anchura).
«Heil geheimnisreichen Grüften!» (salve profundidades rebosantes de secretos).
“La poesía universal se ve distinguida con el premio a la poeta argentina, Alejandra Pizarnik, apasionada, nocturna, exacta. Oigamos, veamos algunos de sus versos: <<pero no quiero hablar de la muerte ni de sus extrañas manos>>. <<Esta lúgubre manía de vivir>>. <<El barco con barbas de espuma>> <<El tiempo tiene miedo, el miedo tiene tiempo>>. <<Y tantos libros! Y tantas luces! / Y mis pocos años! Por qué no? / La muerte está lejana. No me mira. / Tanta vida Señor! / Para qué tanta vida?>>. <<Sé gritar hasta el alba cuando la muerte se posa desnuda en mi sombra>>. <<Ángeles bellos como cuchillos que se elevan en la noche>>. <<Cómo no me extraigo las venas / y hago con ellas una escala / para huir al otro lado de la noche? / Donde un gran barco me esperaría con las luces encendidas?>>. <<Ella tiene miedo de no saber nombrar lo que no existe>>. <<Alguien en mí dormido me come y me bebe>>. <<Una mirada desde la alcantarilla puede ser una visión del mundo>>. <<Ebria de nada y de luz lila>>. <<He desplegado mi orfandad sobre lo mesa, como un mapa>>. <<Esta lila se deshoja / desde sí misma cae y oculta su antigua sombra / he de morir de cosas así>>. <<He tenido muchos amores -dije- pero el más hermoso fue mi amor por los espejos>>. <<Y el jardín de las delicias solo existe fuera de los jardines. Y la soledad es no poder decirla y el muelle gris y las casas rojas>>. <<Como cuando se abre una flor y revela el corazón que no tiene>>. <<La noche tiene la forma de un grito de lobo>>. <<Toda la noche escucho el llamamiento de la muerte, toda la noche escucho el canto de la muerte junto al río, toda la noche escucho la voz de la muerte que me llama>>. <<Sueña, sueña que no estás aquí, que ya te has ido, que todo ha terminado>>. <<Mi cuerpo es una invasión de temblores en el silencio de la noche>>. <<Si me amas lo sabré aunque no viva>>. <<Nadie es del color del deseo más profundo>>. Con la gran poesía o, simplemente con la poesía, pues la poesía no puede ser más que grande, lo único fecundo es situarse en el camino de su horizonte y desde allí, con el impulso recibido, dirigirse hacia el propio reino que nos espera. Quien la comenta o glosa técnicamente, ubicándola en una historia literaria, en realidad es su enterrador, función muy útil si trata con la historia de la versificación”.
“Con estos premios honramos a muy distinguidos conciudadanos. Pero nos honramos también todos nosotros y honramos a Bibliópolis, laberíntica como toda biblioteca pero perfecta en su forma de claros límites. Vuelvo a las palabras del segundo Fausto, que, cuando las escuché por vez primera, me doblaron, como caña bajo el viento: «natürlichem genügt das Wel.all kaum, was künstlich ist, verlangt geschlossen raum» (a lo natural apenas es suficiente el universo, lo que es artificial exige un espacio cerrado). La inmensidad sin límites de la naturaleza es el ámbito de la inseguridad, y del peligro que pide una gran atención, para ver la amenaza tras el frecuente disfraz de la belleza. También es el lugar de lo monstruoso y donde camina la muerte -y en lo abierto se encuentran los inferna, la morada de los dioses- arrojado el ser humano con su industria en ella, con acciones de amor, amistad, generosidad, valor y sacrificio que hacen surgir un lucus, un claro en el bosque virgen para un grupo determinado. Espacios paradisiacos son los dedicados a la ciencia, el arte o la escritura. Una biblioteca, ya lo dijo J.L. Borges, es un paraíso. Y lo es la figura del lector inclinado sobre un texto. Y lo es Bibliópolis, el paraíso que entre vosotros biblía y la prostasía ha sido alzado. Una esfera perfecta a la que no sacude el Poseidón de los huracanes exteriores. Cierto que todo en la vida humana tiene un final y a ese final no son ajenos los paraísos que pueden sufrir transformaciones que les permiten sobrevivir, pensemos v.g. en la marcha de un hijo del hogar familiar, camino de su propio paraíso, o en la muerte que no solo modifica el paraíso ajeno sino que liquida el propio, dejando no más que una brillante imagen en la pequeña o grande historia. También Bibliópolis caerá y sus restos quedarán en lo ilimitado, sin embargo no hay tarea más importante para el ser humano que conquistar lo abierto, acotando espacios delimitados mediante construcciones cerradas. Un recinto, es decir, una superficie cerrada era un <<paradaisos>> entre los persas donde el rey cazaba, en el milagro de la abundancia de los animales salvajes. Esa palabra, a través del griego, llegó a nuestra lengua como paraíso, con un significado diferente pero en el que subyace el concepto permanente de un lugar cerrado, de linderos claros, donde acontece el milagro”.
“No hay otro medio de dominar la inmensidad sin límites que la arquitectura de paraísos. Y aunque el poeta o el héroe puedan navegar, siempre bajo la amenaza de desaparecer, las olas de lo ilimitado, al cabo el anhelo del <<nostos>> a su hogar paradisíaco los domina y, sollozando, así lo solicitan de los dioses”.
“Infinitos son los paraísos como todo producto que el hombre fabrica esparcidos en el desierto infinito. Quizás entonces su brillo bajo el sol atraiga a algún viajero y quizás enriquezca su paraíso. Pero nada, ni la muerte, podrá borrar la profunda dicha del vivir en Bibliópolis, de compartir el paraíso con vosotros, de oír en las calles de la ciudad los pasos gigantescos de vuestra grandeza. <<In aller kraft, sie kommen sämtlich riesenhaft>> (en plenitud fuerza, vienen todos llenos de grandeza”).
Al siguiente día la prensa de Bibliópolis se hacía eco de la ceremonia de la entrega de premios y, a modo de contraste, insertaba en su primera página una instrucción reservada de la presidencia de la Xunta política de las polis exteriores dirigida a las consellerías de educación y cultura y que llegara a su poder gracias a una filtración.
En ella se exhortaba a los respectivos consejeros que en cualquier tribunal, concurso, congreso o decisión administrativa que convocara premios, puestos, promociones, colaboraciones o recompensas entre escritores, artistas o gestores culturales a elegir a los más pequeños de mente y con mayores apetitos de gloria cultural pues los elegidos, contentos al ver reconocida su pequeñez ambiciosa serían el mayor baluarte en la defensa del régimen democrático de la « aurea mediocritas« . Se produciría, además, la beneficiosa igualdad de nivel entre políticos y gente de la cultura lo que a la larga generaría un nuevo tipo de lector o espectador que dominado por el pequeño canon sería inmune a la exposición a la grandeza. Los destinatarios de la directiva deberán excitar a los medios de comunicación y a toda clase de academias y asociaciones, utilizando la palanca de las ayudas y subvenciones, al cumplimiento de la misma. En todo caso, quedaban exceptuadas del ámbito de la instrucción, por razones, obvias, las actividades científicas y técnicas.
Una de las primeras academias en acusar recibo de la disposición administrativa fue la RAG quien, después de mostrar obsequioso acatamiento, comunicó que sin necesidad de mandato alguno, ya seguía la misma política en la elección de sus miembros y en los premios que eran de su competencia, como se deducía claramente de la lista de escritores a los que se dedicaba últimamente el día de las Letras Gallegas y que adjuntaba. Prometía seguir firmemente en la dirección emprendida cualesquiera fuesen los sacrificios, llegando incluso al martirio que había afectado a tantos de sus premiados en polis ajenas a la ortodoxia como Bibliópolis.
Las risas y sonrisas de los alegres ciudadanos acariciaban las calles de Bibliópolis, como una brisa fresca.
III.
Las fiestas de la cultura concluyeran. El Protector, absorbido por las tareas de su universidad, descansaba en su despacho. Ritualmente se inclinó ante un altar doméstico y dio las gracias a la divinidad desconocida por la liberación del tiempo del calendario pues el hombre, aunque no sepa a quien, debe agradecer. Sabía que su victoria sobre Cronos tenía que ser fortificada y vigilada hasta constituir parte esencial de su naturaleza pues la epidemia cronológica con el atractivo de su calendario era, como su nombre griego indica, habitante de las ciudades humanas y en consecuencia sus olas contagiosas siempre se alzan amenazantes. Pero cada vez era más fácil para el Protector resistir y cultivar la plenitud del presente, flotando en sus aguas densas.
En su seno, el Protector rumiaba una y otra vez un tema que le preocupaba desde muy joven, el del tiempo y, concretamente, la dimensión temporal de la vida humana que si en su versión cronológica la había eliminado, en la medida en que es factible para sustituirla por el « día eterno », instante que se dilata sin duración, no podía negar que los procesos de la vida se desenvolvían en el tiempo, es decir, duraban y que esa duración era medible. Así contemplado, surgía el tiempo como una línea y con ella una aporía insoluble ya que si se atribuye a nuestro universo una edad de miles de millones de años desde el « big bang », la pregunta inevitable es qué hubo antes de ese origen. Y también qué habrá el día después al colapso del universo. Tenemos entonces una línea que viene del infinito y en él se pierde. ¿Y cómo desde el infinito hemos podido llegar al presente? Nuestro universo como tal no era objeto de su preocupación, era asunto de físicos, matemáticos y astrofísicos, con sus disciplinas científicas como herramientas, en cuyo conocimiento el Protector tenía un nivel precario que en matemáticas, v.g. llegaba a las ecuaciones de segundo grado. Y si bien los filósofos podían plantear interesantes preguntas sobre el universo, las respuestas solo las podía dar la ciencia. Mas muchos científicos, al llegar al emeritazgo y a la jubilación gustaban de reflexionar, realmente especular, sobre cuestiones no susceptibles de respuesta por la ciencia, entre ellas lo existente con anterioridad al “big bang”, con la implicación de un comienzo en el infinito. Lo decía un físico francés hace años, lo más interesante eran las preguntas que le planteaban sus hijos, más allá de nuestro universo, cuestiones meta.físicas, no susceptibles (por lo menos hoy) de estudio científico.
Cuando el Protector adolescente interrogaba a sus padres sobre el pasado infinito, la respuesta paterna remitía a Shakespeare « hay más cosas en el cielo y en la tierra… » mientras la materna (y la de sus profesores del seminario) presentaba a dios como solución a toda interrogación. La inevitable contrapregunta, quién fue el ingeniero del primer motor inmóvil de Santo Tomás, también tenía inevitable respuesta: « todo nos será aclarado cuando estemos en la eternidad”. Más satisfactorias eran las consideraciones del profesor de filosofía que al explicar a Kant, siempre mal comprendido por el Protector, hablaba del tiempo y del espacio como formas o categorías a priori del conocimiento lo cual abría la puerta a universos con otras dimensiones con lo que la idea de un tiempo infinito empezaba a diluirse. Años más tarde unos versos de Borges confirmaban en el joven aspirante a Protector en una orientación kantiana: « el espacio y el tiempo son formas suyas, son instrumentos mágicos del alma y cuando esta se apague, se apagarán con ella el espacio, el tiempo y la muerte”. También la pregunta de Rilke: « gibt es wirklich di zeit, der zerstörende?” (realmente existe el tiempo, el destructor?). Del dios de sus años escolares filtrado por la lectura de Spinoza retuvo la idea de una sustancia fuera del espacio y del tiempo, sin el atributo de la personalidad y sin conciencia ni autoconciencia, sustancia o materia (sin las connotaciones reduccionistas de una concepción vulgar de esta) como opuesta a la nada, nada absoluta (nada que ver con el vacío interestelar o el cuántico o el vacío artificial). Materia meta.física frente a la nada meta.física. Al margen, el Protector admitía la posible existencia, por no envolver contradicción, de dioses como los griegos dentro de nuestro universo, inmortales, pero no eternos, sujetos al destino y desconocedores de los supremos misterios. Otro mundo más junto a otros de nuestro universo, por ejemplo, mundos animales, humano, posibles mundos de otras inteligencias. Ese mundo divino tendría una visión privilegiada sobre nuestro universo pero diferente a la humana, serían por ello ambas necesarias, de la misma forma que aprendemos con el estudio del mundo animal. No olvidemos que los griegos, tan maravillosamente clarividentes, sabían que dioses y diosas envidian a los humanos y desean yacer con ellos.
El ser humano, pensaba el Protector, tenía un don, único (de momento) en el universo (y dejando aparte el problema del pensamiento animal, no pertinente ahora). Ese don era la facultad de pensar, pensamiento desarrollado por la vía del lenguaje, argumentar una intuición, desenvolver lógicamente una idea, establecer teorías e hipótesis.
Al lado de la ciencia, donde la especulación es marginal, se alza el pensar especulativo con sus géneros literarios (poesía, literatura, ensayo filosófico). Tiene sus teorías e hipótesis, no científicas, pero no por ello menos valiosas e iluminadoras.
Y nuestro pensamiento lingüístico tiene incluso la posibilidad de expresar lo inconcebible. Si emitimos un signo lingüístico, el significado (vg. del signo silla) está constituido por una serie de semas que se articulan en una imagen, variable según personas y sociedades. Pero los signos lingüísticos relativos a objetos fuera de la experiencia humana tienen como todos los signos significante y significado y por ello también semas. Pero o no tienen imagen o es muy confusa o es la imagen del objeto más próximo de nuestra experiencia. La primera imagen que acudía a la mente del Protector al evocar la imagen de dios era la de un « sagrado corazón », o un pantocrator cuyos semas no coinciden o están en contradicción con los semas del signo lingüístico dios. Si evocaba la nada, la imagen que aparecía era el vacío espacio azul oscuro o negro interestelar. Pero si pensaba un mundo de X dimensiones o no aparecía imagen alguna o algo parecido a un cuadro de expresionismo abstracto, lleno de líneas geométricas entrecruzadas. Es decir, aunque no imaginarlo, podemos pensarlo todo y con racionalidad. El Protector pensaba que tan maravilloso don estaba para ser ejercitado, audazmente y sin límites.
El Protector concebía a nuestro universo como una pieza teatral. Se alza el telón (el big bang) y caerá (colapso del universo). Más adelante esta metáfora aclarará su sentido, que excluye a universos anteriores y posteriores a ambos momentos.
El primer ladrillo o base de la argumentación del Protector era la afirmación « hay algo« . No es una afirmación, sobre la naturaleza de lo que hay, simplemente que hay algo. « Hay algo », podemos llamarlo materia o sustancia. El Protector prefería para el algo la palabra ser, de raigambre helénica. Signo lingüístico ser despojado de cualquier connotación personal o misteriosa, acumuladas en la historia de la filosofía. Ser como opuesto a la nada. Hay algo, el ser es, en consecuencia el ser excluye la nada.
El día transcurría lluvioso y ventoso en Bibliópolis. Se hacía sentir el aire frío del invierno que se acercaba. El Protector, cómodamente hundido en su sillón, alargó su mano hacia una copa que contenía cuadrados de chocolate negro. Una amarga y dulce disolución se extendió en su boca y con el apoyo del cacao continuó con el hilo de sus pensamientos. <<Hay la nada>> es una contradicción, patente en la emisión del signo. Y parecía evidente, axiomas del pensamiento, que la nada no es una matriz que pueda generar al ser y que no pueden coexistir, colindar la nada y el ser. « Hay algo” exclamó involuntariamente en alta voz, afirmación irrebatible, sea lo que sea ese algo, incluso una ilusión. Y si hay algo, si el ser es, ese ser del ser está más allá del espacio-tiempo, más allá de nuestro universo, sin comienzo ni fin. Al ser ser, y excluir la nada, el « es » (empleando el lenguaje humano, único a nuestra disposición y que por ello es una mala traducción (inevitable) de lo meta.físico) lo llena todo, sin comienzo ni fin. Eso es lo que dice « el ser es » y no puede menos que siempre (otra mala traducción) ser.
Habiendo llegado a este punto el Protector decidió aislarse unos días en su despacho para seguir el camino de su especulación, sin las distracciones del gobierno de la ciudad. Agua abundante y fruta fría enfriaban el calor generado por el pensar. Ese pensar avanzó otro paso. Cuando decimos « hay algo », eso implica que hay algo para algo o alguien. <<El ser es para>> negar que la articulación del algo o del ser es el ser-para es afirmar la posibilidad de algo independiente de una instancia que de cualquier forma lo perciba o reaccione ante él, es pronunciar un « flatus vocis« , cuyo referente es la nada. Y para que se entienda bien lo anterior, no hay ninguna dualidad, el ser es inexcindible, el ser del ser es ser para x, x’, x²…xⁿ, solo un análisis distingue artificialmente el algo para y el X del para. Y además se piensa desde un plano metafísico, meta.universo pues naturalmente, dentro de nuestro universo, afirmamos la posibilidad lógica de objetos desconocidos que podrán ser descubiertos en el futuro. Lo que se niega es en el plano metafísico, un ser que sea en sí, sin para xⁿ pues la existencia de un para x está demostrada por la realidad de nuestro universo y entonces ese ser para x no sería el ser absoluto sino un mundo del universo u otro universo. Como ya se dijo, identificar el ser-sin-para y el ser absoluto es invocar la nada. Al Protector le vino a la memoria un texto de la tradición del profeta Mahoma: « yo era un tesoro oculto que deseaba ser conocido y por ello creé las criaturas para que me conocieran ». Aquí se ve claramente que dios es un dios sublunar, no diferente a los dioses griegos. Y no puede ser de otra forma pues un dios que descansa en sí, independiente esencialmente de toda percepción o conocimiento (las cuales menoscaban su plenitud) es la nada. El siguiente paso que avanzó el Protector en su razonamiento fue despejar la X del para e identificarla con el universo nuestro. Articulación constitutiva, original del ser como ser para el universo, no temporal, no desarrollada en la duración, expresiones de la inevitable traducción efectuada desde el mundo que habitamos en el universo. El es del ser es es ser-siendo-para-el universo, más allá de las dimensiones temporal y espacial propias del universo. Por decirlo con una metáfora, el universo está « desplegado » en el ser esencialmente, hasta en sus menores particularidades de una forma o dimensión inimaginables para el hombre. Lo contrario sería afirmar el espacio.tiempo en el ser, con la aporía del infinito. Lo que ocurre es que desde nuestro mundo (uno de los que articulan este universo) traducimos espaciotemporalmente el universo, interpretamos históricamente la articulación fundamental del ser. A lo anterior el Protector añadía la posibilidad de otros universos, que la x del para fuera xN, estructurados con otras dimensiones, no en número infinito, aborrecía el concepto infinito, le parecía una expresión vacía. Las propias matemáticas al contemplar diversos infinitos, algunos mayores que otros, y sin perjuicio de su operatividad en las mismas, parecían proporcionar apoyo a que en el plano meta.físico, infinito y nada equivaliesen. El Protector imaginaba un número áureo en la articulación pluriuniversal del ser, lo que equivale a pensar que una parte de las matemáticas transciende a un universo concreto y determinan la articulación original del ser. El pensamiento del Protector giró hacia el universo que contemplamos desde nuestro mundo en la tierra. Mundo al lado de otros, inorgánico, mundos de la vida orgánica (animales, humano, con submundos correspondientes a las diversas culturas) y sin perjuicio de la existencia de otros desconocidos en nuestro universo (desde otras inteligencias a dioses). Todos ellos perciben o conocen al ser para el universo desde su mundo o submundo.
Desde las dimensiones y características propias de su mundo que determinan su aparato sensorial y su cerebro. Así como el ser es siendo para x universos (y nuestro universo es una de las formas del ser) el (nuestro) universo es para nuestro mundo (y nuestro mundo es una de las formas del universo y lo mismo ocurre con los demás mundos, cada uno a su nivel.
Observemos una mesa concreta (obviando la variabilidad de la imagen del signo lingüístico e incluso de los semas, según las diferentes culturas, variabilidad que apoya el carácter esencial del ser para todos los niveles). La mayoría de los humanos describiría casi la misma mesa, en cuanto las características físicas de la misma las percibimos condicionados por nuestros sentidos y la síntesis del cerebro. El casi deja a salvo las diferencias determinadas por variaciones de experiencia o culturales. Ese casi aumenta si es un perro el que desde su mundo animal interactúa con la mesa. Aunque su mundo y el nuestro se solapan, no coinciden. Si recorremos otros mundos animales el solapamiento puede llegar a ser mínimo, llegar a la mera tangencia de mundos. Un mínimo para sostener que pertenecemos al mismo universo. Y si pensamos el fin de la vida orgánica en la tierra (no es necesario alcanzar ese supuesto, solamente a los efectos de eliminar objeciones) no aparecería una mesa en absoluto sino una materia condicionada por fuerzas físico químicas que serían su forma. Claro que si en el futuro aparecieran desde las estrellas seres como nosotros verían una silla o sus restos deteriorados.
Y lo mismo ocurre con cualquier otro objeto, sea un océano o la luna, habría algo pero sin las formas que condicionan nuestros mundos (humanos, animales…).
El ejemplo de la materia oscura que está entre nosotros, como un fantasma y que solo conocemos, de momento, por las distorsiones gravitacionales que provoca, muestra que podemos pasar a través de una materia o sustancia (o ella a través de nosotros) sin verla. Sin esa mínima tangencia de la alteración gravitacional permanecería ignota, parte de otro universo. Vigencia universal, pues, del ser-para-x que en el plano metafísico implica x universos y dentro de nuestro universo, mundos diferentes.
El Protector, que recordaba la película del « Hombre menguante« , reconocía en el mundo de lo infinitamente pequeño cuyo acceso abría el progreso tecnológico de la humanidad otro horizonte de nuestro universo. Un mundo radicalmente distinto, en realidad una serie de mundos en los que, a determinada escala parecían coexistir dos estados aparentemente contradictorios lo que armonizaba con la articulación simultánea del ser en una pluralidad de universos. Y se preguntaba si a determinada escala de lo microscópico los mundos que surgían eran un descubrimiento o una creación. Esta última facilitaría la comprensión de esos estados simultáneos y contradictorios de la materia, esa oscilación de mundos que nos devuelve el corte tecnológico.
Sobre si era posible el acceso a otros posibles universos de x dimensiones pensaba el Protector que, en principio, si se trataba de otro universo, no sería posible. Otra cosa es que mundos como el de la materia oscura o el de los agujeros negros fuesen mundos de transición o « puertas” a otros universos pues al menos esos posibles universos tendrían en común su simultánea articulación en el ser. Que esas puertas puedan ser cruzadas por el hombre sin su aniquilación, es otra cuestión. Al Protector, habiendo llegado a este horizonte del pensamiento, no se le ocultaba una contradicción fundamental, por lo menos, una apariencia de contradicción. Si el ser del ser es este para (x) universo(s), un ser fuera del espacio y del tiempo, lo que implica el despliegue original del (x) universo(s) hasta la mínima particularidad. Y si desde el mundo humano comprendemos, traducimos el universo desde la temporalidad y desde la espacialidad y, como consecuencia de esta traducción, el universo tiene un principio y un eventual fin, surge entonces legítimamente la cuestión de lo que hubo con anterioridad al big bang y lo que habrá cuando colapse el universo. Pues toda historia tiene un principio y un fin y no resuelve el problema situar en el infinito ambos extremos (aporía del infinito). Si la esencia del es del ser excluye la temporalidad y por ello toda historia y si el universo es desde nuestro mundo un proceso histórico, tenemos que concluir que ese proceso histórico es una mala (e inevitable) traducción humana del « para_x universo(s) de la articulación del es del ser. Podemos decir, metafóricamente, que los juegos ya están jugados en la articulación fundamental del ser, hasta la última particularidad y detalle, íntegramente. Por ello nada hay ni puede haber antes del big bang ni después del colapso del universo. Se ve clara ahora la ilegitimidad de la cuestión, reducida esta a un problema de traducción, impuesta por la configuración espaciotemporal de nuestro mundo. En realidad, la historia de nuestro universo es la dramatización de un texto inmutable ínsito en la articulación del ser, dramatización que ocurre una y otra vez, alzándose el telón cada vez que colapsa el universo. Es como el pase continuo de una película que se activa de nuevo cada vez que finaliza la cinta. Así un universo « desplegado », en el ser, fuera del tiempo y del espacio se actualiza y pone en movimiento desde los mundos de nuestro universo hasta llegar al mundo humano con su traducción histórica. La comparación metafórica con el cine es aclaratoria. La película está guardada en una caja, fuera de su propio espacio.tiempo para efectuar con ella los pases o exhibiciones que la actualizan en el tiempo y en el espacio, así la historia del universo es una película que constitutivamente y por mor de la articulación fundamental del ser no puede menos que estar en perpetua exhibición. Es decir la historia del universo es una ilusión en la misma medida en que lo es la historia de un filme.
Ello quiere decir que todo volverá una y otra vez, lo mismo, sin cambio posible. Volverá el Jurásico, el hombre de Neanderthal, Sumer, Roma, Grecia. Volverá la peste negra, el holocausto, Hiroshima y Nagasaki, « volverán mis padres, volveré yo« , pensaba el Protector « y nada podrá cambiar, incluso aquella vez en que por timidez en la adolescencia, huyó una oportunidad, herida que aún duele”. Es el eterno retorno de lo mismo. Ese eterno retorno que le parecía a Nietzsche lo más pavoroso y que nunca aclaró el contenido de la revelación que lo iluminó. En efecto, pensó el Protector, es pavoroso el eterno e indiferente retorno de lo mismo, con sus implicaciones sobre el libre albedrío, el bien y el mal, el progreso ético del ser humano, el sentido del universo… Una película, eso sí, una película en la que los espectadores son los propios actores.
El Protector, los ojos cerrados y la frente apoyada en su mano izquierda, reflexionaba sobre los resultados alcanzados. Se sentía liberado de la opresión de esa línea temporal con sus extremos en el infinito que le atravesaba las sienes. Reconocía que todo era una especulación indemostrable, sí, pero sin graves contradicciones. Una hipótesis que, a falta de algo más fundado, le permitía resolver provisionalmente las paradojas del tiempo, aliviándolo de una preocupación constante. Además le satisfacía enlazar de un modo imprevisto con el pensamiento nietzscheano y arrojar luz sobre el eterno retorno. Pero cuánta pérdida en ese camino. La historia humana (y cósmica) no es más que el pase de una película, parte constitutiva de la articulación dialéctica del ser, exhibida ininterrumpidamente, el Protector comprendía la exaltación de Nietzsche y también su pudor a ser más explícito. Lo dijo Zarathustra: «die Welt is Tief. Und tiefer, als je der Tag gedacht hat. Nicht alles darf vor dem Tage worte haben» (el mundo es profundo, y más profundo que lo que jamás ha pensado el día). Ahora bien, la desvalorización de la historia como terreno de la lucha por la libertad, por el progreso ético, por unas sociedades más justas al convertirse en el tema de una película, espléndida por cierto, se compensaba con esa inserción, hasta el más humilde latido de un corazón en el ser del ser.
Cada etapa del cosmos, cada inquietud de una vida humana estaba inscrita en el libro del ser, texto surgido de la necesidad absoluta del ser del « ser es » « ni una coma » -pensó- « puede ser cambiada« . Más allá del tiempo y del espacio, íntegramente parte del ser, con proyección continua en la pantalla de nuestro universo. La revelación abrumaba al Protector y quizá fatigado entró en el sueño. Como le ocurría con frecuencia en tales ocasiones, pronto se alzó el telón del teatro de los sueños. Alguien le avisara de una próxima visita de la muerte. Expectante y vagamente inquieto se alzó de su sillón y fue hacia el vestíbulo. Pasado un tiempo sonó el timbre de la puerta. Un familiar abrió la puerta. « No era nadie« . Pero él vio por la puerta entreabierta un zapato femenino y sobre él una pierna vestida de media clara. Después apareció una mujer muy alta, de cabello corto, muy atractiva. « Eres…?” « Soy ». Fueron hasta una pequeña habitación donde ambos se sentaron. « Me llamo Grecia”. La conversación transcurría cordial. La inquietud abandonara al dormido. Grecia le preguntó por sus creencias religiosas, « no las tengo” respondió. En un momento dado el Protector agradeció a la muerte su imagen de una mujer joven y agradable que alejaba todo temor y además con ese nombre, con un referente que tanto amaba. « Ante cada uno me presento según merece. Y yo ya sabía que nuestro encuentro ocurriría en la serenidad”. « Nada puedo hacer, no hay excepción » añadió, mirándome con ojos cordiales y tranquilos. Entonces alargó su mano y la puso encima de la mía, ambas manos cálidas. El Protector despertó. Sería un aviso amable de la muerte? De cualquier modo su ánimo no se alteró. Si la edad del universo era de unos cuatro mil y pico millones de años, cada vez que transcurriese ese período vendría Grecia a darle la muerte con su cálida mano, según está escrito en el libro del Ser.
En los días siguientes o más exactamente en la alternancia de luz y sombra que habitaba, sentía el Protector una apatía, una indiferencia que gravitaba sobre su gobierno de Bibliópolis y hacía presa en el amor y en la preocupación por los biblía. No era la primera vez que una ataraxia paralizante intentaba instaurar su dinastía en la ciudad. Pero siempre la habían expulsado las fuerzas vigorosas de la pasión convocadas por los ciudadanos. Había dedicado hondas reflexiones a pensar esa imperturbabilidad ocasional, pero avasalladora en sus efímeras victorias, que desvanecía sus mejores energías. Su origen, vio claro, al fin, residía en un nihilismo proveniente del país de la muerte. Sí, el Protector la arrojara de Bibliópolis, con la ayuda de Epicuro y la cancelación del tiempo cronológico, pero más allá, en un horizonte invisible, crecía una amenaza de cancelación de la ciudad, que inevitablemente reduciría a polvo en la arena la vida del Protector y su brillante construcción. Como tanteando sus defensas, la oscuridad enviaba periódicamente sus vanguardias más aguerridas contra Bibliópolis, semejantes a las pulsaciones de los imperios de la estepa contra los oasis de los pueblos sedentarios. Y si al cabo la estrategia del Protector siempre se impuso, ahora, al envejecer, su armadura de bronce ofrecía grietas, al principio casi invisibles pero cada vez más anchas y profundas y ahí concentraban sus estrategias de asedio los nómadas de la muerte. Y aún bañándose dichoso en las aguas claras y tibias del instante, con geometría de dorada esfera, un mugido le llegaba intermitente, el mugido sonoro de los cuernos fatales del vacío. En momentos tales un viento helado soplaba sobre la ciudad.
Siguiendo el consejo de los mejores biblía médicos de la ciudad, el Protector, en esas crisis, se refugiaba en el templo del lecho nocturno, a la espera de escuchar los vaticinios de un dios sanador.
Transcurridas las fiestas de la cultura con su exaltación y actividad agotadoras, de repente volvió a resonar sobre Bibliópolis, trueno inacabable, el mugido del fin y un puño de hierro, a través de las grietas de la coraza, oprimió el corazón del Protector. Caía una lluvia incesante que parecía desnudar a la ciudad y sumergirla en la intemperie. Cuando llegaba la noche el Protector acudía al teatro nocturno de los sueños. Esperaba que, alzado el telón, se oyesen voces de promesas o advertencias de un dios desconocido o de cualquier criatura prodigiosa de ignorados mundos o de la propia muerte, si es que la muerte tiene voz. Al final, siguiendo el parecer de sus mejores consejeros, el Protector decidió delegar unos días su trabajo en la prostasía y tomarse unos días de descanso. Iría a Santiago de Compostela, polis principal entre las gallegas. A Bibliópolis viajaran rumores de movimientos revolucionarios que sacudían las calles de Galicia. Además del necesario ocio podría pulsar la situación. Después de un prologado pero cómodo viaje en tren se encontró en Santiago de Compostela. Grandes manifestaciones recorrían sus calles, alegres y ruidosas. El alboroto era enorme y dificultaba la comprensión de las consignas pronunciadas. Parecían, por el sentido de sus direcciones contrapuestas, concentraciones de ciudadanos movidas por fines diferentes, aunque el mismo alborozo dominaba a ambas. El Protector, curioso, se acercó a un anciano señor que contemplaba sonriente el espectáculo y le preguntó: « permítame señor, vengo de otra ciudad e ignoro las causas por las que estos ciudadanos se manifiestan”. El buen señor lo miró con ojos curiosos. « Pero de qué ciudad viene usted que desconoce los acontecimientos de estos días que conmueven al pueblo gallego?”. « Vengo de una ciudad, aunque próxima, muy lejana, de la ciudad de los libros, Bibliópolis, no sé si ha oído usted hablar de ella”. “Alguna noticia tengo, aunque confusa. Algún viajero que de ella vino la llamó la ciudad fuera del tiempo. Pues bienvenido al tiempo, le explicaré sucintamente lo que ocurre aquí en Santiago, capital de Galicia”.
“Doy por usted sabido, pues es habitual contenido de los libros, la importancia del mito de Santiago en la historia de Galicia y de Europa. Pero además de su transcendencia para la historia y cultura de nuestra sociedad, el mito, cumplida su misión, se ha convertido en una máscara que cubre el engaño y la superstición que, no obstante, sigue generando cuantiosos rendimientos económicos, una parte importante de los cuales se los apropia la iglesia católica. Todo el mundo sabe que en la sepultura que se halla en la catedral no se encuentra el cuerpo del apóstol, solo los restos de algún o algunos desgraciados, lo que es fácil de comprobar por la ciencia. Pero la iglesia cierra a cal y canto el acceso, celosa de las riquezas y del poder político y simbólico que le proporciona el apóstol y con la colaboración interesada de los políticos que gobiernan Galicia. Pobre apóstol, inocente de esa historia y de esa catedral sobre él construidas, tan tempranamente, con ladrillos que ahora se llaman hechos alternativos”. “Pues bien, hace poco, un grupo audaz de ciudadanos ha logrado ocultarse en la catedral y burlando los escasos sistemas de vigilancia acceder al sepulcro y extraer los restos en él contenidos que a la luz del análisis genético resultaron ser de un hombre y una mujer del siglo XIX que presentaban signos de violencia y, además, con la presencia de la bacteria “treponema pallidum”. A pesar del tremendo esfuerzo de las autoridades políticas y religiosas, y apoyadas por los llamados ciudadanos de bien, la verdad no pudo ser ocultada, brotó incontenible y se extendió como inundación arrolladora por todas las ciudades del mundo. En Galicia y en Santiago el pueblo empezó a manifestarse cada vez más vigorosamente, exigiendo el fin de la mentira y responsabilidades por el engaño secular. Grupos de ciudadanos ocuparon el interior de la catedral y expulsaron a los canónigos. A los turistas que aún desconocedores de lo sucedido acudían en masa, explicaban la patraña y les solicitaban que cualquier cantidad que quisieran entregar la recibirían ellos para sufragar los gastos de una revolución que no hacía más que comenzar”.
Asombrado permaneció el Protector por el conocimiento de hechos tan relevantes y admirado de encontrarse en la capital gallega en un momento histórico de tanta importancia. « Esta manifestación” -continuó el amable señor- “se dirige a la plaza del hostal para pedir el abandono del poder de los políticos de la paloma que gobiernan como buitres y la retirada de la catedral y palacio episcopal de arzobispos, obispos, canónigos y sacerdotes para poder purificar el espíritu de aquella de tanta simulación y mentira« .
« La otra manifestación se dirige al parlamento de Galicia para exigir también la expulsión de los dirigentes políticos, si bien por razones diferentes. Resulta que en Galicia ha regido durante décadas un pacto no escrito, pero fielmente salvaguardado por todas las partes: una, la militancia e inteligencia nacionalista, otra, los políticos del Partido Popular, con más de seis décadas en el poder y otra la iglesia gallega, adherida finalmente a la oculta alianza de las dos primeras. Así, y en síntesis, los políticos garantizan a los nacionalistas el dominio exclusivo del idioma gallego en el espacio público, especialmente en el campo cultural a cambio de obtener una suerte de reconocimiento o legitimación de su preeminencia política por aquellos. En virtud de este acuerdo el español ha sido expulsado de las instituciones políticas y culturales. Las ayudas públicas se limitan a las iniciativas, proyectos, editoriales, convocatorias que emplean y promocionan el gallego de forma que una red integrada de profesores-escritores-críticos-editores-lectores copan puestos, premios, publicaciones culturales y en la que sus miembros, con frecuencia, intercambian sus respectivos papeles, pasando, v.g. de miembro de tribunal o crítico a escritor premiado o a editor, con un reparto bien planificado de condecoraciones y elogios -hoy yo, mañana tú- lo que no excluye, al contrario, la existencia de capillas y tribus, erizadas de odios y exclusiones cainitas si bien las formas suelen ser guardadas, mediante el oportuno silencio que impide cualquier crítica negativa. Solo la favorable a los próximos”.
“Se produce entonces la paradoja de que siendo el español la lengua hoy materna de una mayoría de gallegos, la cual casi todos los nacionalistas conocen mejor que la gallega, la expresión literaria en español se ve obstaculizada y huérfana de ayudas y si surge, obtiene solo el silencio, cuando no imprecaciones por colaboración con <<el imperialismo lingüístico de Madrid>>”.
« Pero de todos es sabido que lo mejor que se ha escrito en Galicia ha sido en español y que lo poco que escrito en gallego puede ser comparado debe su autoría a los mismos escritores en español » -interrumpió el Protector.
« Cierto, más aquí lo que importa no es la calidad literaria de unas obras que muy poca gente lee. Lo decisivo es la presencia en la calle, la apariencia de normalidad de una literatura, con sus organismos y academias, congresos, viajes y mesas redondas, política de traducciones y premios, siempre con el monopolio de los mismos, ajenos a la indiferencia popular, ajenidad que les permite la alianza interesada de los políticos y de los medios”. « Y en todo esto » -preguntó el Protector- « cuál es el papel de la iglesia? ». « La iglesia compostelana, con tal de disfrutar en paz su digestión del monopolio de su apóstol, no vacila en colaboración o contubernio alguno ».
Ambos contertulios permanecieron callados unos minutos, mirando a los manifestantes. Habiendo caído en la cuenta de que un diálogo tan largo exigía un mayor conocimiento recíproco, se presentaron. Su interlocutor resultó ser un profesor jubilado de literatura, José Luis Varela. Intercambiando un amable fraseo decidieron ir a beber una taza y comer un poco de hígado encebollado a una tasca próxima <<El gato negro>>. Después de los primeros sorbos reanudaron la conversación. « Y esta indiferencia del pueblo gallego como se volvió esta potente indignación que domina los marchas que atraviesan la ciudad?”. « Habrá usted oído hablar o leído sobre el abril de Praga y el mayo de Bucarest y sobre todo del julio de Kiev. Lo que entre los checos devino sereno e integrador reconocimiento de que escritores como Kafka que escribió en alemán -aunque conocía el checo- y Kundera, que escribió principalmente en francés, pertenecían con todo derecho a la cultura checa y formaban parte de su literatura al lado de sus compatriotas escritores en checo -sin perjuicio de que su alemán y su francés fuese objeto de estudio por germanistas o romanistas- resultó una revolución en Ucrania. La madurez de las naciones checa y rumana -esta con sus minorías alemanas y húngara y sus respectivos escritores- contrasta violentamente con la inmadurez ucraniana. La joven nación en aras de su afirmación y diferenciación frente a Rusia, y por su enfrentamiento bélico con su gran vecino eslavo, llevó a cabo políticas agresivas contra la lengua rusa a pesar de ser la lengua materna de gran parte de la población, una campaña de desrusificación tuvo lugar, con « descolonización » de la toponimia rusa original y la promulgación de la “Ley de condena y prohibición de la propaganda y política imperial” en Ucrania. El propio instituto ucranio de memoria nacional indica qué escritores y artistas deben ser retirados del espacio público”.
El Protector era un lector apasionado de Mijail Bulgakov, de ascendencia rusa, pero nacido en Kiev (1888). « Y cuál es la actitud de las autoridades ucranias respecto del autor de “El maestro y margarita »?”. « Precisamente ahí comenzó la revuelta popular. La placa en la casa natal del escritor fue mancillada con pintura rosa. En esa casa está el museo dedicado a Bulgakov. El Instituto Ucranio de Memoria Nacional informó que por haber apoyado el escritor la política imperial rusa deben prohibirse los objetos dedicados a Bulgakov y la presencia en el espacio público de monumentos y letreros erigidos en su honor. El museo, aunque no será cerrado, tendrá que cambiar de nombre y exhibir su contenido poniendo el acento en el Kiev de la época, pasando el escritor a una posición marginal”.
« Y no solo Bulgakov » -añadió el profesor- « al gran escritor ucraniano, Vasili Grossman, quien escribió en ruso, lo ignoran en su país de origen”.
« Al estallar la paz, con el tranquilo fluir de la vida cotidiana, resultó intolerable para la población ucraniana de lengua rusa la represión de su lengua materna y el ultraje a la memoria de sus grandes escritores. Su indignación y su rencor cuajó en la revuelta del « julio de Kiev » que condujo a la caída del gobierno reaccionario, y al acceso al poder de políticos más moderados, con la admisión de una nación ucraniana plurilingüe y el reconocimiento de sus grandes escritores y artistas, con independencia de la lengua de su obra ».
« Los amantes de la literatura no se preocupan de la lengua en que está « escrita » -manifestó el Protector-. “Es un error considerar que la lengua es un ingrediente esencial de una nación. Una nación puede serlo sin lengua propia, lo que es un fenómeno corriente. Lo que es propio de una nación es una cultura particular. Y un escritor no tiene deber alguno respecto de la lengua considerada por pocos o muchos la lengua propia de su comunidad, lo que no impide su pertenencia a una cultura nacional. Su único deber es escribir lo mejor posible en la lengua de su elección, sea la materna o no. Y esa elección, aunque ello ocurra raramente, puede cambiar- Kafka fue un judío askenazi, habitante de Praga y de lengua alemana, la lengua de los judíos de Praga-. Ninguna lengua o cultura lo determina en exclusiva. La clasificación de los escritores lleva a las mismas aporías que la clasificación y ordenación de una biblioteca. Cada gran escritor es en sí una historia de la literatura. Y escribir una historia orgánica de una literatura nacional solo es posible hacerlo con las obras mediocres de esa literatura, elaboradas dentro del horizonte de una tradición”. « Estoy de acuerdo » -respondió el profesor- « la literatura no es un combate por una lengua, sino por el cómo se escribe en esa lengua. El sintagma – literatura nacional – es una expresión vacía. Y las consignas -habla en checo!, habla en ucraniano!, habla en gallego!- como consignas puramente impositivas y discriminatorias de otras lenguas son patéticas. Pobres lenguas, las lenguas que dependen de tales exclusiones. Y patética y ridícula es la utilización de las lenguas en función de armas y de artificial diferenciación”.
Las manifestaciones ciudadanas en engrosaban continuamente con los aportes de innumerables riachuelos que desembocaron por las bocacalles. Paseando lentamente se incorporaron a la marcha contra la discriminación lingüística. « La revuelta ucrania, en el mundo globalizado de nuestra ciudad europea, tuvo una rápida y enorme repercusión. En Galicia, en lo que parecía un estanque de agua resignado, se ha levantado una ola enorme que, no creo equivocarme, va a cambiar la situación en nuestra tierra. Y la confluencia con los sucesos en torno al apóstol potenciará sus efectos. En mi opinión no hay marcha atrás”.
Poco tiempo después se despidieron ambos. El Protector tenía que regresar a Bibliópolis, adonde invitó al profesor. Este prometió tenerlo informado de la evolución de la situación.
Un mes después de su regreso a Bibliópolis recibió el Protector una extensa carta del profesor en la que este le informaba del desenvolvimiento de los acontecimientos en la tierra gallega. Había tenido razón en sus sospechas, las vivas indignaciones y emociones que agitaron Galicia levantaran un vendaval que soplaba incontenible, golpeando y abatiendo lo que ya se llamaba la Galicia apostólica. Como si desaguase simultáneamente la abundancia de presas, los ciudadanos, en torrentes impetuosos de devastadora corriente, furiosos pero esperanzados, habían sumergido catedrales, iglesias, gobiernos y parlamentos, academias y ayuntamientos, dueños, en resumen, de todo espacio público. Desalojadas, las autoridades religiosas, políticas y académicas dimitieran. Una Galicia desconocida se alzaba en el horizonte acogiendo en sus brazos a « todos los buenos y generosos ». Ya había un nuevo gobierno y precisamente el profesor Varela era el ministro de educación y cultura. Una de sus primeras medidas fuera no solo el reconocimiento efectivo de las dos principales lenguas gallegas sino también legislar sobre el uso normal de las principales lenguas de los nuevos ciudadanos gallegos (árabe, ucraniano, chino, wolof…).
Según informaciones periodísticas que adjuntaba, las élites de la Galicia apostólica (eclesiásticos, políticos peperos y nacionalistas e « inteligencia » galleguista en relación simbiótica con aquellos) desmoralizados por su derrota, se retiraran al Monte del Gozo. Veinte o treinta mil personas allí acampaban. Sus líderes más lúcidos tenían claro su falto de perspectivas en los nuevos tiempos que asomaban en Galicia. Los viejos y amables tiempos apostólicos, por ellos gobernados sin oposición, habían desaparecido, como la Atlántida, en fatal noche, en profundidades insondables e irreversibles. Pero no todo estaba perdido, una esperanza surgió, un horizonte al que mirar se alzaba en ese Monte del Gozo, nuevo Sinaí. Había una tierra, deshabitada o casi, decían los heraldos que trompeteaban en la cumbre, una tierra de Canaán en los confines del antiguo imperio austrohúngaro, llamada Galitza, en su voz Nueva Galicia, a ella era llamado el pueblo gimiente. La revelación alumbró luz inmensa en los corazones de los reunidos. Desde el cardenal arzobispo a los marxistas-leninistas del bloque agradecieron al apóstol su oferta generosa. Tras desagraviarlo con misas, cánticos y libaciones, negociaron un acuerdo, « el pacto del Monte del Gozo ». Los políticos de la paloma veían confirmado su poder tradicional, vigilados atentamente por sus colegas nacionalistas y por la iglesia a la vez que delegaban la educación y la cultura en manos de la “inteligencia” nacionalista a la que prestarían todo su apoyo para mantener el monolingüismo gallego, si bien se reservaban el derecho de hablar “castellano” en la intimidad. La iglesia prestaba su total colaboración a lo pactado, a cambio de un sostén sin desmayo a la nueva tumba del apóstol que, sin duda, aparecería en la Galicia ubicada en tierras eslavas y cuyos rendimientos serían objeto de equitativo reparto entre los firmantes del pacto. Aunque muchos pensaban que el treponema hallado en la tumba desacreditara para siempre el culto jacobeo y que sería mejor descubrir la tumba del decimotercer apóstol, el apóstol desconocido, con la misión histórica de traer al seno de la iglesia católica a los pueblos ortodoxos. Pero tales reservas podían quedar aplazadas hasta la instalación en la nueva tierra « de leche y miel”. Ahora se imponía planificar y realizar la marcha, tarea urgente, que ya se oían en la llanura advertencias sobre el peligro de una concentración apostólica tan numerosa en los proximidades de la capital gallega.
La carta del profesor finalizaba con la promesa de ulteriores noticias.
Mucho se alegró el Protector al enterarse del desenlace de la situación política en Galicia. Y veía que su Bibliópolis ya no era un fenómeno aislado, que las ciudades gallegas se alineaban con la suya, convertidas en nuevas Bibliópolis. La gestión de los asuntos cotidianos ocupó su tiempo en las siguientes semanas al cabo de las cuales recibió nueva misiva del flamante ministro de educación y cultura, profesor Varela. Después de los saludos de rigor « a su distinguido amigo », describía la partida de los apostólicos y su embarque en el puerto de Vigo. Llegaron en unos quinientos autobuses a Vigo, que, obtenidos los correspondientes permisos, quedaron aparcados en toda la calle Areal y vías circundantes. En la Plaza de la Estrella se organizó la procesión, con dirección al puerto donde aguardaba media docena de megacruceros, alquilados para la ocasión. Delante marchaban distinguidos militantes del Bloque en formación militar y en su interior la guardia de hierro de los upegallos y upegallinas del comité ejecutivo de la UPG que portaban los textos sagrados de Castelao y gritaban consignas de “Sempre en Galiza”. Seguían los académicos de la Real Academia Gallega y una representación de lo más granado de la cultura nacionalista, de sus asociaciones y escritores, también portadores ellos de textos y retratos de Rosalía, Curros, Pondal, Murguía, Cabanillas y otros. A continuación, los peperos, con su vitalicio secretario general al frente y, a su lado, el presidente perpetuo del parlamento que sonreía soñador al imaginar las ofrendas al apóstol, el que fuera, en tierras eslavas. Después la élite eclesiástica con su cardenal arzobispo al frente, revestido de solemne pontifical, rodeado de obispos, canónigos y vicarios. Entre ellos rodaba el carro de la alianza con los símbolos del culto al apóstol, incluido el tesoro catedralicio (fácilmente monetizable, caso de necesidad) y el botafumeiro, que no solo con incienso pensaban rellenar sino también con ayahuasca y otras drogas que contribuyesen a espabilar la fe de los indígenas. Cerraba la marcha una muchedumbre de clérigos, políticos, escritores y artistas, en fin, gente de base pero de apostólicas creencias.
Tras las arengas y rezos de unos cuantos que se turnaron en el papel de Moisés, comenzó el embarque que duró todo el día. Ya el sol enfocaba sus rayos hacia el mundo subterráneo cuando resonó un coro de sirenas y los barcos comenzaron a dirigirse hacia el oeste. La última imagen visible desde los muelles fue la del cardenal arzobispo dirigiendo con su brillante báculo una rígida e irrefutable higa a los ciudadanos que permanecían en el muelle. Pronto la flota no fue más que un punto en el horizonte. La ruta proyectada discurría hacia el sur, frente a las costas portuguesas, cruzaba luego las columnas de Hércules, atravesaba el marenostrum y por el Helesponto entraba en el mar Negro. El desembarco sería en Ucrania o Rumanía para luego seguir por tierra a la Nueva Galicia. Estaba prevista una visita al papa de una delegación -mediante vuelo en helicóptero desde la nave principal al Vaticano- como señal de respeto y para obtener toda clase de aprobaciones, cédulas y licencias que legitimasen la empresa.
Si esta transcurría favorablemente seguiría el resto de los apostólicos residentes en Galicia y que no se adaptaban a la nueva situación.
Meses más tarde llegó a Bibliópolis una nueva carta del ministro. De la expedición se sabía que llegara felizmente a su destino. Al parecer se habían impuesto los partidarios de la tumba del decimotercer apóstol la cual había sido descubierta en la falda de un monte, con una inscripción en griego y otra en lo que parecía protoeslavo, ambas en mal estado de conservación. Los expertos apostólicos pensaban en un primer evangelizador de pueblos eslavos, antepasados de los históricos y proveniente de la iglesia primitiva lo que venía como anillo al dedo a los planes de los apostólicos. Con respecto a los indígenas, no había habido problemas gracias al buen botafumeiro, convenientemente dopado y que dejaba extasiados a los que lo respiraban, propios y ajenos.
Por lo demás, escribía el ministro, todo marchaba con normalidad e ilusión en la Galicia postapostólica. La academia gallega fuera suprimida y en otras instituciones reubicados sus fondos. La Catedral de Santiago se convirtiera en un espacio para la meditación filosófica y religiosa de cualquier clase. Incluso un fiel del paganismo podía pasar la noche al pie de una columna y esperar la llegada a sus sueños de un dios sanador como Asclepio.
Por lo demás la vida cultural funcionaba con plena satisfacción. Las ayudas públicas fluían a todo proyecto o iniciativa valiosa, cualquiera fuere su lengua. En los tribunales, comités y jurados de todo tipo había intérpretes y lectores de las principales lenguas habladas en Galicia. Recientemente la editorial « Universal » -nuevo nombre de la antigua Galaxia, demasiado vinculado a la etapa apostólica- convocara un premio de narrativa que ganó un joven emigrante senegalés, Aboud Nbolo, casado con una lucense y escrita en wolof. De una calidad sorprendente, describía los problemas de integración en una sociedad extraña. Inmediatamente había sido traducida al gallego, español, árabe y chino y otras lenguas para que pudiese ser leída en su propia lengua materna por las minorías lingüísticas de Galicia. Esto solo ocurría, aclaraba, con la obra realmente valiosa, por los costes ocasionados. Con la clave de las ayudas públicas como instrumento, las editoriales realizaban una crítica implacable de la calidad de los textos literarios lo que posibilitaba la eliminación de los malos escritores y de sus obras basura, por lo menos, en el circuito de prestigio y de las ayudas públicas. A la disposición de aquellos quedaba solo la autoedición y las editoriales marginales. Y para este sector el ministro preparaba una ley, problemática por su relación con los derechos fundamentales y que había que garantizar jurídicamente, en virtud de la cual se ampliaba el delito de contaminación ambiental para que tuviere cabida en él la contaminación literaria y mediante una jurisdicción especializada, sentenciar la destrucción de la obra y con multa pecuniaria o embargo sustitutivo de bienes. Era imprescindible evitar el resurgimiento de la plaga de la Galicia apostólica, donde cada lector devenía escritor.
Con relación a la pregunta del Protector, acerca del destino de la literatura producida en la larguísima etapa apostólica (término técnico empleado ahora en la crítica literaria) señalaba el profesor y ministro que por supuesto los grandes escritores de Galicia en español (o en español y gallego) y marginados en su parte española como pertenecientes a otra historia literaria constituían el buque insignia de la cultura y literatura gallegas postapostólicas: A. Cunqueiro, E. Blanco Amor, R. M. del Valle Inclán, C. J. Cela y también G. Torrente Ballester. Por supuesto en el terreno de la poesía J. A. Valente. Sobre todo lo demás, un paisaje inacabable de autores superpremiados, alabados y promocionados por un circuito crítico y mediático endogámico, golpeara feroz una catástrofe, causante de un hundimiento que abarcaba desde Rosalía y Curros a los más recientes premios del día de las Letras Gallegas. Especialmente era notable el caso de Rosalía de Castro. De su poesía solo se ocupaban los especialistas al estudiar la literatura gallega en el s. XIX. Mucho más importante para los estudiosos era la investigación del mito Rosalía y su función en la Galicia apostólica. Y por cierto, añadía el profesor, “aquí y allá comienzan los trabajos de adelgazamiento de la omnipresente toponimia rosaliana”.
“Muy poco” -eran sus palabras finales- “se había salvado del hundimiento generalizado. En poesía, por ejemplo, Antón Tovar y González Garcés. O Luis Pimentel, por mencionar solo a los ya fallecidos. O algunas cosas de M. Antonio, Iglesias Alvariño y U. Novoneyra. En el caso de Pimentel, reeditado en español, la lengua original de su poesía”. “En el terreno de la narración el hundimiento es casi total. Entre los ya desaparecidos siguen siendo muy apreciados Silvio Santiago y algunas novelas de R. Otero Pedraio y de R. Carballo Calero. Y quiero mencionar, por excepción, pues sigue felizmente vivo, las novelas de Bieito Iglesias que conservan toda su vigencia entre lectores y críticos, por su frescura y fuerza narrativa”.
El Protector dejó la carta sobre la mesa. Estaba al cien por cien conforme con lo comunicado por su amigo, especialmente sentía debilidad por “Vilardevós”, de S. Santiago y por « La adolescencia de Adrián Solovio”, de Otero Pedraio, novela que conociera gracias a su sabio amigo X. Alonso Montero. Y siempre disfrutara, y seguía disfrutando con la lectura y relectura de las novelas de Bieito Iglesias que tanto le enseñaran sobre los mundos gallegos que en ellas se describían.
Honda satisfacción embargaba al Protector ante la evolución de las polis gallegas. Desaparecida la nefasta Galicia apostólica parecía producirse un alineamiento de las mismas con Bibliópolis y sus políticas defendidas con tanto esfuerzo. Bibliópolis ya no era un hecho aislado en el país gallego y pronto se abrirían caminos anchos para el díalogo fecundo. Pero también sentía cansancio y tristeza, cansancio por los esfuerzos de tantos años y tristeza porque aunque su misión en Bibliópolis estaba cumplida en lo esencial, de lo realizado surgían nuevas tareas que, por su edad, quizás, ya no tendría tiempo ni ánimo de llevar a cabo. A estas alturas de su vida una tarea le parecía fundamental, asegurar para cuando él faltase, un porvenir seguro a los biblía, tarea en la que estaba firmemente comprometido. Sus propios sentimientos parecían transmitir a Bibliópolis una atmósfera otoñal, de fin de régimen. Los propios biblía se interrogaban en discretas conversaciones preocupados sobre el futuro de la ciudad. El día marcado en el Ser como el último del Protector, este recibió en la prostasía a Poesía de Borges, uno de los más eximios ciudadanos de la ciudad. Pasó la mañana en honda conversación en la que el tema que surgía una y otra vez era la muerte, no obstante ser universal e inevitable. <<Manuel Flores va a morir, (y tu y yo) eso es moneda corriente. Morir es una costumbre que sabe tener la gente. El sabor de la muerte a nadie (es) negado>>- decía Borges. Le respondía el Protector con una estrofa de uno de sus últimos poemas: <<el tiempo siguió pasando y la vejez me alcanzó, / ya sin la energía antigua / ahora busco a mi muerte / la muerte que llevo dentro, / de mi cansancio nutrida, para que apoye mis pasos / con su madurez lozana>>. Y Borges: <<el alivio que tú y yo sentiremos en el instante que precede a la muerte, cuando la suerte nos desate de la triste costumbre de ser alguien y del peso del universo>>. Y el Protector: <<emoción, una profunda emoción al abrir los ojos y ver por última vez con una mirada que acoja la más humilde particularidad de las cosas y seres que te rodean, parte de un paraíso construido en lo ilimitado>>. Al cabo Poesía de Borges se despidió exclamando <<aunque letrados somos de la secta del cuchillo y del coraje>>. El Protector, después de una ligera colación, casi oculto en su cómodo sillón se sumergió en un océano de reflexiones sobre el tema que lo dominaba como el jinete a su caballo, el eterno retorno de lo mismo, no solo del tigre <<que es una de las formas que siempre vuelven>> como gustaba de decir su conciudadano Borges. Todo vuelve y recordó al segundo Fausto <<Wird Sich immerfort ins Ewige Wiederholen>> (todo se repetirá continuamente en lo eterno). Según las conclusiones -o intuiciones- alcanzadas en su pensar la esencia del ser como ser para algo o alguien, el universo -íntegramente hasta la última bacteria, arenilla o pensamiento- se halla desplegado en una nube de una estructura dimensional impensable (metáfora de un rollo cinematográfico) que el X de-algo-es-para-X lo pone en movimiento en una dimensión espaciotemporal. Se armoniza así la estructura del Ser no espaciotemporal (lo que conduciría a irresolubles aporías) con las dimensiones de nuestro universo. El Ser está más allá de cualquier dimensión concreta. Y ello posibilita, mejor exige, la presencia de otros universos de diferente estructura dimensional. Pero en su vertiente reflexiva o determinado por-ser-para-X, colapsa en unas dimensiones concretas, colapso que inicia el <<pase>> del filme desde su comienzo en el big bang hasta su final. Y vuelta a empezar en una exhibición continua. El paralelismo con el tema nietzscheano del eterno retorno resultaba evidente. Naturalmente el Protector leyera « also sprach Zarathustra”, pero no fuera un motor de su especulación.
Pero surgió y lo acompañó al final de la misma. Por lo demás, y como decía otro noble vecino de Bibliópolis, José M. Valverde « los libros nietzscheanos no explican el eterno retorno, solo en la ambigüedad exaltada de Zarathustra podía tener su validez. No tendría mucho sentido que preguntáramos imaginariamente a Nietzsche en qué consistía tal creencia -suponiendo que fuera creencia- … ¿se trataba de creer un momento vivido, se repetiría lo mismo al cabo de un cierto número de años o milenios, y ello por una vez o periódicamente? ¿Y todos los instantes o solo los privilegiados?… Pero leyendo Zarathustra nos damos cuenta de que resultaría vano pedir tales precisiones. »
Fue en 1881 en L’Engadine cuando tuvo la repentina intuición del eterno retorno. Zarathustra en el tercer libro (188) le dice al enano: <<Siehe diesen torweg! Zwerg! Sprach ich weiter. Der hat zwei gesichter. Zwei wege kommen hier zusammen: die ging noch niemand zu Ende. Diese lange gasse zurück: die währt eine Ewigkeit und jene lange Gasse hinaus. Das ist eine andre Ewigkeit.
Sie widersprechen sich, diese Wege. Sie stoszen sich gerade vor den Kopf. Und hier an diesem Torwege, ist es, wo sie zusammenkommen. Der Name der Torwegs steht oben geschrieben: augenblick.
Aber wer einen von ihnen weiter ginge und immer weiter und immer ferner: glaubst du, zwerg, dasz diese Wege sich ewig wiedersprechen? Alles Gerade lügt, murmelte verächtlich der Zwerg. Alle Warheit ist krumm, die zeit selber ist ein kreis. Du, geist der Schwere, sprach ich zürwend, mache dir es nicht zu leicht! Oder ich lasse dich hocken, wo du hockst, lahm fusz… Siehe sprach ich weiter, diesen Augenblick! Von diesem Torwege Augenblick läuft eine lange ewige Gasse rückwärts. Hinter uns liegt eine Ewigkeit. Musz nicht, was laufen kann von allen Dingen, schon einmal diese Gasse gelaufen sein? Musz nicht, was geschehen kann von allen dingen, schon einmal geschehn, getan, vorüber gelaufen sein?
Und wenn alles schon dagewesen ist: was hältst du, zwerg, von diesem Augenblick? Musz auch dieser Torweg nicht schon. Dagewesen sein?
Und sind nicht solchermaszen fest alle Dinge verknotet, dasz dieser Augenblick alle kommenden Dinge nach sie zieht? Also. Sick selber noch? Denn was laufen kann von allen Dingen, auch in dieser langen Gasse hinaus, musz es einmal noch laufen!
Und diese langsame Spinne, die in Mondscheine kriecht, und dieser Mondschein selber, und ich und du im Torwege, zusammen flüsternd, von ewigen Dingen flüsternd. Müssen wir nicht alle schon dagewesen sein? Und wiederkommen und in jener anderen Gasse laufen, hinaus, vor uns, in dieser langen schaurigen Gasse. Müssen wir nicht ewig wiederkommen?>> (mira esta puerta! Enano!, seguí hablando. Tiene dos caras. Dos caminos aquí se reúnen. Nadie los recorrió aún hasta el fin. El largo callejón de atrás se prolonga una eternidad. Y ese otro largo callejón que corre hacia adelante es también una eternidad. Ellos se contraponen, chocan de frente y es aquí en esta puerta donde se encuentran. El nombre de esta puerta escrito está en la parte superior: instante. Pero si alguien avanzase por uno de estos caminos y siempre más allá y siempre más lejos ¿crees, enano, que estos caminos se opondrían eternamente? Todo lo correcto miente, murmuró despreciativo el enano. Toda verdad es arqueada, el tiempo mismo es un círculo. Tú, espíritu de la gravedad! Dije yo furioso. No lo pongas demasiado fácil o te dejo agachado donde estás, cojo!… Mira, continué, este instante. Desde esta puerta discurre un largo, eterno camino hacia atrás. Detrás de nosotros hay una eternidad. ¿No debe ya una vez esta ruta haber sido recorrida por lo que entre todas las cosas es capaz de caminar. Y lo que puede suceder entre la cosas no ha sucedido ya, no ha sido hecho, no forma ya parte del pasado? Y si todo ya ha estado allí, ¿qué piensas enano de este instante? ¿No debe esta puerta haber estado también allí? Y todas las cosas no están hasta tal punto firmemente anudadas que este instante todas las cosas venideras jala hacia sí? Y también a sí mismo? Pues, todo lo que puede recorrer también este largo camino que se aleja hacia afuera, lo debe haber ya recorrido una vez!
Y esta lenta araña que en el claro de luna gatea, y el mismo claro de luna, y yo y tú en esta puerta, de las cosas eternas juntos susurrando, no debemos ya todos haber estado allí? Y retornar y en este otro camino que se aleja delante de nosotros caminar, en esta larga, aterradora ruta no tenemos que necesaria y eternamente retornar?).
<<Verdad terrorífica>> -dice G. Blanquis- <<si se la considera como una suerte de retorno mecánico de lo idéntico y de lo mismo sin que tengamos el poder de cambiar nada. Pero el secreto de Zarathustra, incluso en esta perspectiva, es que el hombre tiene una posibilidad de intervenir… decir al Retorno “no te temo, te llamo. Tú retornas porque así yo te he querido y te he hecho”… Liberándose así del peso de la necesidad e imprimiendo voluntariamente su marca al porvenir… En nombre de la eternidad de la alegría, el sobrehumano acepta y clama por el eterno retorno>>.
“No es ahora el momento, tiempo y ocasión habrá, de profundizar en la concepción nietzscheana del eterno retorno” –reflexionó el Protector, dirigiendo una mirada melancólica a la calle Nietzsche de Bibliópolis– “demasiado para una vida tan corta, no en vano <<die metaphysische Grundstellung Nietzsches ist durch seine lehre von der ewigen Wieder kunft des Gleichen bezeichnet. Nietsche selbst nennt sie die lehre vom un bedingten und unendlich wieder holten Kreislauf Aller Dinge>>” (Heidegger, Nietzsche, I p. 255 (la posición metafísica fundamental de Nietzsche se contiene en su teoría del eterno retorno de lo mismo. El mismo Nietzsche la denomina “Teoría del incondicionado y sin fin repetido ciclo de todas las cosas”).
Heidegger escribe que la primera Mittelung (Comunicación) se encuentra en Die fröhliche Wissenchaft (La alegre ciencia) y la segunda en la obra Also sprach Zarathustra (Así habló Zaratustra) <<und zwar als Ganzes>> (y en verdad como un todo).
“No, dejemos la posición fundamental metafísica de Nietzsche y las complejidades sin fin del pensamiento haideggeriano, con su densidad de tremendo peso y prosigamos con nuestras especulaciones. Por otra parte la actitud del hombre ante el retorno, aceptándolo e invocándolo -si así se puede interpretar a Nietzsche- no afecta a la inevitabilidad necesaria y mecánica del retorno, posición de actor dentro del filme. Se podría pensar que el universo desplegado en el ser como algo-es-para-X es un programa de universo o algo como un código genético, capaces de desarrollos o mutaciones en el curso de su desarrollo, y acelerados por la aparición de la inteligencia. Cabrían entonces dos posibilidades, que tales desarrollos o mutaciones no fuesen acumulativos y, extinguido el universo, retornara el pase de película en el curso de la cual habría otros desarrollos o mutaciones y así sucesivamente. O que fuesen acumulativos, fuesen albergados en una especie de nube cósmica y que la extinción del universo, no supusiese su cancelación sino que pudiesen alterar el programa o el código genético desplegado en la articulación del ser. Comenzaría entonces una película diferente o mejor, una serie de películas diferentes en las que el eterno retorno iría adelgazando progresivamente hasta que un nuevo programa o código generase filmes también nuevos. Desde luego la opción acumulativa le parecía rechazable por introducir el tiempo en el ser y con él, las aporías del tiempo infinito. En cambio podía aceptar la contraposición de un programa/código idéntico en el ser y sus desarrollos/mutaciones no acumulativos internos a cada universo y extinguiéndose con él mismo. Un Protector con distintas características, actitudes y circunstancias, con diferentes papeles en las sucesivas películas, incluso ausente de alguna para reaparecer eventualmente en otra. No podía decidirse claramente por esta idea o por el eterno pase de la misma película. Lo que tenía claro es que cada vez que reflexionaba sobre el curso de su vida y el por qué de sus acciones surgía en él una voz, clara voz que le decía que no podría haber actuado de otra forma, que era inútil pensar a posteriori que se había equivocado, que otras debieran haber sido las estrategias. Que había una ley de hierro del instante, que en virtud de una determinada concatenación de circunstancias y dependencias la decisión, el pensamiento de un momento siempre sería el mismo como no cambia lo que dice un actor aunque mil veces veamos la cinta. Sí, lo veía con claridad, vacilara en el pasado en el curso de adoptar una decisión, creyendo en su libertad de elección pero en la reflexión surgía ineludible la decisión tomada, y aún eventualmente equivocada, no podía ser otra, como el papel de un actor en una película.
Fatigado de aparecer y desaparecer como actor en la serie sucesiva de universos. Se retiró a descansar, rodeado de las filas disciplinadas de sus libros de guardia. Pronto se apoderó de él el sueño. De repente se despertó con la sensación de una presencia. Giró la cabeza y vio junto a su lecho la figura de una mujer muy alta que le resultaba familiar. Pronto la reconoció, era Grecia, mucho más hermosa que la vez primera. Una suave claridad envolvía su figura, vestida con una túnica azul. Brillaban sus ojos con una intensidad que parecía succionar los suyos. Alzando su túnica, se sentó a horcajadas sobre el pecho del Protector quien con sus dedos sujetó con firmeza los muslos de la amazona. “Es la hora” dijo con tono muy bajo Grecia, al tiempo que sonaban las dos de la madrugada en un reloj cercano. Se inclinó hacia el Protector y acarició su rostro. Enamorado, el Protector entró en la muerte.
Viajeros que tiempo después pasaron por lo que había sido Bibliópolis no hallaron más que ruinas quemadas por el sol o sopladas por el viento solo en las páginas más secretas de los biblía, ahora emigrados a otras polis, se guardaba memoria de los días, como cúpulas doradas, de Bibliópolis, la ciudad del Protector.
Una vez más Borges <<ya es impreciso / en la memoria el claro Paraíso / pero yo sé que existe y que perdura/>>.
- Fragmentos de un diario
Del último tiempo del Protector, aparecidos entre sus papeles, redactados en primera, segunda y tercera personas.
(Al atardecer). No pensar metafísicamente, sino pensar lo meta.físico. Lo físico, lo sublunar es asunto de las ciencias que lo estudian con aplicación del método científico los legos en matemáticas, física, química, biología… Podemos plantear preguntas, pero las respuestas no nos corresponden. Pero lo meta.físico que hoy escapa al radio de acción de la ciencia y que es dudoso que, en su ámbito esencial, sea objeto suyo alguna vez, puede ser objeto legítimamente del puro pensar de cualquier ser humano, sea poeta, filósofo o científico. Pues si a ningún hombre o mujer le ha sido negado el sabor de la muerte (Borges) tampoco -y salvo patologías extremas- el sabor de pensar.
Es un don tan poderoso el pensar que, por medio del lenguaje, puede expresarlo todo, incluso aquello de lo que no puede formar una imagen (signos an.icónicos) o la contradicción o lo ilógico. Así el pensar puede hablar v.g. de un mundo pluridimensional, de x dimensiones, de universo fuera del espacio y del tiempo, de la eternidad, de un dios que crea de la nada. Pero pensar lo meta.físico no es pensar arbitrariamente o ilógicamente. También aquí hay reglas si bien, al no haber un objeto científico, no son reglas científicas.
El pensar lo meta.físico puede partir de un razonamiento metódico o de una intuición pero la intuición tiene que poner en marcha el razonar, caso contrario, aunque sea una intuición potente, iluminadora, que conmueve, se trata de poesía, no de pensar lo meta.físico que con esfuerzo discursivo levanta los planos de lo meta.físico, dibuja su estructura, propone en definitiva un modelo dotado de fuerza explicativa, evitando la contradicción pero no por ello científico. Al ser un pensar poético, es decir, etimológicamente, creativo, por depender exclusivamente del lenguaje, cabe la posibilidad de muy diferentes modelos de muy variable alcance y que conviven pacíficamente. A este pensar lo meta.físico podemos llamarlo especular. Especular deriva de una vieja raíz latina que significa ver, mediante derivados intermedios. El correspondiente verbo latino speculor, speculari significa mirar desde una atalaya, ver desde lo alto. Y el adjetivo specularis hace referencia a cualidades vítreas, a claridad y transparencia. A este ámbito semántico pertenece el español espejo. Y el francés es miroir y merveille (español maravilla) dependen del latín miror, mirari (mirar con atención, asombrarse, maravillarse). Vemos pues que al especular pertenece lograr una atalaya que amplíe el horizonte, la atención en la mirada, apropiarse, en lo posible una imagen clara y transparente de las maravillas que surjan en el camino.
Pensar lo meta.físico es un pensar poético que aclara la intuición poética, que, subiéndose a los hombros de la poesía, se instala en una altura que posibilita la lejanía de la mirada. La revelación del eterno retorno que asalta a Zaratustra es intuición poética, es poesía, pero no es pensar poético de lo meta.físico.
¿Y por qué deberíamos pensar lo meta.físico? ¿No sería más cómodo dejar lo físico a los científicos? ¿A los poetas, la poesía y en todo caso a la ciencia ficción lo metafísico? ¿Y esperar a los eventuales avances científicos que vayan erosionando lo meta.físico, volviéndolo sublunar?
Los pigmeos del 2º Fausto así parecen pensar: pygmäen « haben wirklich Platz genommen, wissen nicht, wie es geschah. Fraget nicht, woher wir kommen, denn wir sind nun einmal da! … Zeigt sich eine felsenritze, Zwerg und Zwergin, rasch zum fleisse! » (aunque no sabemos cómo sucedió, este es realmente nuestro lugar. De dónde venimos no hay que preguntar, pues ahora estamos aquí y ya está…). En consecuencia de tal renuncia los pigmeos se ponen al trabajo cotidiano sin problemas meta.físicos (una grieta aparece en la roca, rápido, enanos y enanas, al trabajo!).
Pero pensar lo meta.físico es una exigencia que a algunos (científicos, poetas, filósofos), no a todos, domina y vuelve irrenunciable ese pensar.
Oigo (en un funeral) a un sacerdote católico palabras de consuelo a los deudos de una difunta: « porque creéis en la resurrección, la vida y la muerte tienen un sentido para vosotros. Si no hubiese resurrección, la vida no tendría sentido, sería un absurdo ». Y satisfecho con sus razonamientos, prosiguió con el ritual. Claro que el sentido de la vida no depende de una entelequia o fantasía como la resurrección del hijo del hombre. Si es pertinente la pregunta por el sentido de la vida, cosa dudosa desde un punto de vista objetivo pues la pregunta surge de la angustia del hombre ante la muerte, diría que el sentido de la vida es la vida misma como el sentido de una flor que despliega su belleza no es extravagante a ella, es ella misma, la efímera mostración de su plenitud. Y el sentido de una vida humana concreta es esa misma aparición de plenitud. Con una diferencia, lo que es natural en la flor, la belleza que brota naturalmente en ella, es artificial en el hombre, fabricada con sabiduría y esfuerzo. Dicho de otra forma, a los humanos una voz interior nos llama a desarrollar nuestros potencialidades y perdemos el sentido de la vida si la desobedecemos. Pero esta voz puede ser muy débil casi inaudible en el caso de muchos ya que guarda relación con el potencial interior. Por eso los niveles de sentido de sus vidas son tan diferentes en los seres humanos.
Y por supuesto esa voz no tiene nada que ver con un daimon o con un dios, en la psique corresponde a los genes que determinan el crecimiento en lo biológico.
Todas las fuerzas vitales en la naturaleza empujan la emergencia de la plenitud. Esa ascensión, natural o artificial, es el sentido de la vida.
(En la biblioteca) Limitar la presencia en el espacio público donde la insistencia genera banalización. La residencia ha de ser sustituida por la aparición. Vivir en el silencio, ajeno al ruido y con mucha atención, que podemos oír desde muy lejos los pasos que se aproximan de un dios o de un semidios.
(Leyendo los periódicos) Una nueva ocurrencia de los políticos de la paloma y de los nacionalistas de la Galicia apostólica y monolingüe. Se va a celebrar una efeméride rosaliana con un « caldo de gloria » -que recuerda uno de sus poemas-. Los cocineros, expertos en Rosalía y la cocina, única instancia crítica en la literatura gallega. De lo que estoy seguro es que el caldo será notablemente mejor que el poema.
(En la tarde) Un poeta escribió « singe die Gärten, mein Herz, die du nicht kennst” (canta los jardines, corazón mío, que no conoces). Y un científico: « lo que había antes del big bang es inaccesible. Eso no quiere decir que no exista, no tenemos los instrumentos para llegar ahí« . El primero nos anima a pensar lo meta.físico. El segundo nos dice dónde termina el dominio de la ciencia y comienza el de la especulación, lo meta.físico o meta.universo. Claro que si antes del big bang hubo otro universo de cuyo colapso nació el nuestro, y ese universo colapsado fuese estructuralmente homogéneo con el actual de suerte que entre ambos hubiese una línea histórica, tal un imperio sucede a otro, estaríamos en un supuesto de erosión de lo meta.físico por la investigación científica y el problema sería efectivamente de disponibilidad de instrumentos para la misma. En caso contrario, esto es, si el big bang significa la aparición única de nuestro universo espacio temporal, y con ello, de su historia, la pregunta por lo que hubo antes del big bang carece de sentido por ser una pregunta histórica -la historia aparece con este universo espaciotemporal- estaríamos en el medio del reino de lo meta.físico, en la estructura del ser que es siendo para X universos, según vimos en la especulación sobre el Ser. Ahí ya no es posible instrumento científico alguno.
(Tarde de lluvia y viento) Reflexiono sobre un texto de Mario Bunge que cita Avelino Muleiro: « la Antártida y Neptuno, los átomos y los fotones, las neuronas y las moléculas de ADN ¿fueron descubiertos o inventados? Si el autor es tan realista y poco rebuscado como el autor dirá que todo eso fue descubierto. Y agregará que todos esos objetos naturales existían mucho antes de que lo supiéramos, como posiblemente existen muchísimas otras cosas acerca de las que no tenemos la menor sospecha, pero que, acaso, serán descubiertas eventualmente. El caso de las cosas naturales es muy diferente del de los artefactos. Estos sean materiales… conceptuales… o simbólicos… Son construidos por seres humanos”. Hay otra corriente que sostiene que « nada existe de por sí, que todo es construido y nada descubierto« . Otros sostienen, además, que « todo conocimiento, incluso el matemático tiene un contenido o significado social por ser una reconstrucción social« .
Ya hablamos en la especulación sobre el Ser, de un artefacto material como «mesa» y su percepción por el ser humano. Y al margen, me parece que no es tan diferente un objeto natural de un artefacto material (si son considerados en su pura materialidad). Ambos son cosas y el problema de su percepción desde el interior de un mundo de nuestro universo se plantea en términos idénticos. Dijimos entonces que nuestro aparato sensorial sintetizado y organizado por el cerebro determina la forma en que vemos y en que sentimos la materialidad de la mesa (o de la luna). Y que dentro de nuestro mundo, los diversos submundos culturales, bajo el signo mesa, poseen muy diferentes imágenes de ese artefacto que determinan otros conjuntos de semas en el significado, todos ellos con variables superficies de solapamiento. Pero si pensamos en una mosca que se posa en la mesa, lo que conoce la mosca desde su mundo de la materialidad de la mesa es muy diferente de lo que conocemos nosotros. Si la mosca pudiese emitir signos lingüísticos, su significado de mesa poco o muy poco tendría que ver con el nuestro. Y en ausencia de cualquier clase de vida orgánica es ingenuo, realismo, ingenuo pensar que la lluvia y el viento golpearían una mesa, habría una interacción de fuerzas físicoquímicas inimaginable. Y hasta podríamos pensar, como en el mundo de la materia obscura, que solo hoy conocemos por sus interferencias gravitatorias, en seres obscuros cual fantasmas que pasan a través de la mesa sin percibirla (o sintiendo algún efecto inexplicable).
Se trata, según vimos, de la estructura fundamental del ser: algo es para algo/alguien o, en una formulación más sintética algo es para X(n). Ley que encuentra aplicación inexorable en nuestro universo, en sus mundos y submundos y, dentro del mundo humano, en las diversas culturas hasta llegar al nivel del individuo y de sus diferentes etapas vitales. Si bien a medida que pasamos desde los diferentes mundos del universo a las culturas humanas y a los miembros de esas culturas, el solapamiento de los mundos es cada vez mayor, hasta llegar a conjuntos de semas ampliamente compartidos entre los individuos de una misma cultura. Y no está, quizás, de más aclarar que « mundo » se emplea, como se deduce de lo dicho, incluso en ausencia de vida orgánica. Hubo en nuestro planeta procesos geológicos antes de que apareciese aquella si bien de una materialidad diferente (en parte, como vemos) a la que determina nuestro cerebro por medio de los sentidos. Es decir hubo un mundo o mundos geológicos, químicos…
Y lo que decimos de la mesa se aplica a cualquier objeto natural (luna, flor, molécula o neurona) o artefacto material. En este sentido, todas las cosas son construidas por los diferentes mundos (o desconocidas en un universo paralelo sin tangencia con el nuestro). Aquí me enfrento al realismo ingenuo, no hay lunas amarillas flotando en un cielo azul, sin humanos que la contemplen. Pero me enfrento también al constructivismo pues este olvida que somos parte de un universo integrado por un enorme número de mundos y submundos. Y que desde lo más general a lo más concreto hay algo común, un substrato que nos permite hablar de un universo en el que participan todos los mundos que lo integran. Si yo y un jaguar fuésemos los últimos representantes de la vida orgánica en la tierra y falleciese bajo el ataque de la fiera, el mundo del jaguar continuaría y escucharía el ruido de la lluvia en la selva de modo semejante al humano, aunque más finamente por compartir ambos mundos un subconjunto. Y, muerto el jaguar, mis restos mortales y los suyos, el conjunto de los mismos apenas compartiría semas que pudiésemos reconocer. Lo que se aplica a una cédula o a un átomo. Pero siempre hay ese algo que caracteriza a un universo, ese substrato compartido por todos sus mundos que posibilita el tránsito o traducción entre ellos, el recíproco conocimiento o interacción. Este es el realismo no ingenuo que defiendo. En el fondo y teniendo en cuenta lo anterior (y revisada en esos términos) es cierta la afirmación de Tomás « adecuatio rei et intelectus » y queda así garantizada la objetividad del conocimiento científico pues es ese substrato universal el que garantiza su eficacia. Y aunque el sistema sensorial de la tecnología, v.g. de los diferentes microscopios, determinen la configuración de lo observado, o los propios experimentos interfieran con el objeto de observación, la objetividad de ese conocimiento sigue salvada como demuestra su eficacia siempre mayor.
Somos « polvo de estrellas », se ha dicho. Compartimos materialidad con los astros y estamos insertados en los mismos campos de fuerza. Eso es lo que posibilita el conocimiento científico. Y la existencia de mundos específicos como el de la materia obscura o el de los agujeros negros o el mundo de lo infinitamente pequeño son mundos que comparten pocos rasgos con los mundos tradicionales del conocimiento científico pero como forman parte de nuestro universo se elaborarán los instrumentos para progresar en ellos. Nada hay en el universo que no pueda llegar a ser conocido (por la especie humana u otra diferente).
(En un día de lluvia y viento) Bibliópolis golpeada por la emoción. Ha muerto D. Xesús Alonso Montero, tras una breve enfermedad. Nada más conocerse la noticia los ciudadanos en masa se acercaron a la prostasía donde ya se encontraban los numerosos miembros del clan literario alrededor de la memoria de su antecesor epónimo. Yo, el Protector, me dirigí a la muchedumbre de los biblía, con su texto parcialmente velado por el duelo, en los siguientes términos: « todos esperábamos que el gran árbol que daba sombra y voz a nuestras tierras llegase a centenario, incluso que, en la comodidad de su frondoso ramaje, la muerte, soñolienta, olvidara su tarea. No fue así. Y tras el estrépito del fatal derribo, reina ahora el silencio. Mudanza tremenda para un país que la escuchara durante un siglo. Una voz incansable en defensa de la cultura, del pueblo y de la memoria y siempre en la lucha por una sociedad justa, sin las desigualdades, la opresión y la miseria intelectual de esa aberración que se llama capitalismo, madre del imperialismo como modelo de relación entre los países del mundo, con la explotación y saqueo de los recursos naturales y la concentración creciente de la riqueza en manos de unos pocos en perjuicio de los intereses de la mayoría, a ellos supeditados.
Una voz que durante un siglo rasgó el velo banal y amable de una vida cotidiana para mostrar implacable su auténtico y vergonzoso rostro.
Y ahora, ¿dónde buscar y hallar en nuestra Galicia una voz semejante? Parece tarea imposible en este desierto de pequeños egoísmos y estómagos repletos y donde si alguna voz pide justicia lo hace de un modo sectario y exclusivo, en nombre de su capilla o tribu y no en nombre de la humanidad.
Pues X. A. M. fue, como comunista, un luchador internacionalista, ninguna injusticia en la especie humana le era ajena y la sangre vertida en Galicia por la libertad e igualdad no les hacían olvidar la vertida en Castilla o en Andalucía ya que el pueblo es uno más allá de fronteras étnicas o administrativas. Por eso nadie podrá hacer suyo en exclusiva a X. A. M. Nadie podrá proclamar « X. A. M. es nuestro! » como gritan « Castelao é noso! » los pequeñoburgueses del nacionalismo identitario con esa estrechez de miras de una mente campesina que defiende (y mata por) los marcos de sus pequeñas leiras. X. A. M. pertenece a la humanidad y cualquier humano podrá decirlo suyo. Y con esa vida transcurrida en lo abierto, sin límites de secta, capilla o etnia, es coherente la simbología de sus honras fúnebres. Él, que amaba a Galicia y defendió y utilizó casi exclusivamente su lengua, no como señal de identidad, sino por ser, sobre todo cuando comenzó su actividad pública, la lengua de las clases populares a los que se dirigía, él dejó a un lado el himno y la bandera de Galicia para cubrir el féretro con la bandera comunista, símbolo de la lucha universal contra la opresión mientras resonaba el canto de La Internacional cuya belleza y verdad jamás podrán obscurecer los crímenes de los hombres. Los cantos, aunque los hombres puedan engañar, no engañan, señalan el camino correcto en cada momento. Así lo dijo un gran poeta, turco y comunista.
Esa simbología, bandera y canción, lo dejó todo claro. Como clara quedó la ausencia de la Galicia oficial y nacionalista que nunca podrá alegar derechos de propiedad sobre un gigante.
(Continúa el viento en Bibliópolis) Melancolía ante el fin. « Das grösste reich das sich im sand verliert » (el más grande imperio se pierde en la arena). Palabras del centauro Quirón en el segundo Fausto.
(Frío y un tímido sol en Bibliópolis). Mediocriodad de la cultura oficial gallega, de la Galicia apostólica y monolingüe sálvense las individualidades que se quiera, aquí se habla de la cultura como fenómeno institucional, político-académico. Cortos horizontes y ensimismamiento. Silencios interesados y aprobaciones hiperbólicas en lugar de una crítica honesta y fecunda. Mitos fundadores que se caen a pedazos, como los de Rosalía y Curros y ausencia de objetividad en la valoración de figuras históricas (v.g., la de Daniel Castelao, un santo laico en el altar de la nación). Una cultura en definitiva basada en la mentira pues es mentira la defensa de una Galicia monolingüe basada en la existencia de una lengua materna exclusiva de los gallegos, cuando el español es la lengua materna mayoritaria. Y también es mentira el silenciar las obras producidas en esta lengua cuando en ella se concentra lo mejor, a gran distancia, de nuestras letras. Y hay una mentira fundadora, que, en cierto sentido, justifica y posibilita todas las mentiras que tienen curso libre en la Galicia actual y que vuelve más fácil acostumbrarse a ellas. Es la mentira apostólica que si en remotos tiempos fue factor decisivo de desarrollos históricos y culturales de enorme importancia, hoy es algo vacío, una afirmación que todos conocen como falsa pero que abre cada año en el gran teatro de la catedral las ceremonias ridículas y patéticas de las ofrendas y peticiones al apóstol, actividad teatral fuente, por cierto, de pingües beneficios.
En Bibliópolis a esta Galicia de la mentira se la conoce como la Galicia apostólica, hoy ya desaparecida « babilónicamente y fatalmente”.
(Sol frío sobre Bibliópolis) El pueblo frente a la bestia. Una gran amenaza se cierne sobre la continuidad del gobierno progresista de nuestro estado que con todas sus limitaciones y desfallecimientos ha abierto las puertas a una sociedad más justa e igualitaria y, con ello, a la esperanza de un progreso ininterrumpido en la eliminación de la desigualdad y de los privilegios y poderes de las élites reaccionarias dispuestas, al precio que sea, a obstaculizar los avances sociales y a impedir el sometimiento de las minorías, exiguas minorías, y de su riqueza, al bien común, al interés general que representa la mayoría de los ciudadanos.
La bestia! Basta ver en los medios audiovisuales, en el parlamento, en todos los escenarios de la vida pública a esos orangutanes furiosos, descontrolados, babeando insultos, mentiras, calumnias, bulos, hipérboles ridículas, discursos absurdos en los que florecen las contradicciones y se ausenta la lógica. Esos simios son los hombres y mujeres del partido de la paloma y de la voz desaforada, frívola, cargada de odio, ansiosos de alcanzar el poder para realizar los intereses de los poderes nada ocultos que los mueven como a muñecos de un teatro de guiñol. Uno vacila en pronunciar los nombres más conocidos pues en realidad constituyen un montón de basura homogénea y proporcionar nombres es individualizarlos, atribuirles una sustancia de la que carecen. En realidad, de cualquier punto de la basura puede brotar la voz y los nombres identifican esos puntos en el mapa de la inmundicia sin otra relevancia que ser una toponimia de la “mérde”: Feijoo, Abascal, Muñoz, Figueirido, Gamarra… Una de esas voces, que más que voces son erupciones pestilentes, Tellado, me recuerda el título de una obra de Vicente Risco « O porco de pe » (el cerdo de pie). Siempre me asombro de que M. Tellado, con sus ojos porcinos, sus mejillas sonrosadas, cuello corto y corpulencia bien cebada pueda alzarse en su escaño, mantenerse erguido y producir sonidos aparentemente humanos. La imagen que nos provoca es la de un súido, bien asentado sobre cuatro patas, hocicando en sabrosas levaduras.
Pero no nos equivoquemos. Una vez barridos con la victoria electoral, la exigencia de la lucha decisiva contra las élites antidemocráticas permanece. Unas élites que con sus poderes socioeconómicos, mediáticos e institucionales, ajenos al control popular, son los francos enemigos de una sociedad democrática, no solo formal, eso la aceptan fácilmente, pues conviene a sus intereses, sino material, regida, sin excepción, por la ley justa.
Y esas luchas, primero la electoral, luego, la de la reforma de la sociedad, no pueden resolverse victoriosamente con una voluntad tímida y miedosa que vacile ante el tumor, lo condicione y limite pero acepte su existencia. Entonces, inevitablemente, se reproducirá. Es preciso aplicar con mano de « cirujano de hierro », el escalpelo de la justa ley al tumor elitario para eliminar su naturaleza cancerígena con un encapsulado de democracia y de legalidad.
Pero el éxito de la operación exige la gravedad de una izquierda auténtica, poderosa por unida, en simbiosis con un partido de los socialistas y que lo atraiga y vincule a su ambición revolucionaria, volviendo imposibles las vacilaciones, incoherencias y tentaciones de todos conocidas.
Y hablo de encapsular porque el tumor, como el aneurisma, es inoperable democráticamente, solo lo extirpa una cirugía revolucionaria radical pero en el momento presente ello es más improbable que habitar una luna helada neptuniana.
De modo abreviado podemos llamar bárbaros a las élites que detentan esos poderes socioeconómicos, surgidos de la acumulación de la riqueza y que ejercen en contra de los intereses generales del pueblo que nunca los ha votado. Son los pastores de la bestia, de ese ganado de políticos vociferantes de la paloma. Y, a través de la propiedad de los medios, de los periodistas y comunicadores a su servicio. E incluso de los lacayos que en el poder judicial adoran el becerro de oro. Una característica común de los bárbaros es la carencia de espírito poético, de una concepción poética del mundo. Les es ajena la palabra poética en su más amplio sentido. Solo utilizan el lenguaje, más allá de la vida cotidiana, como instrumento de poder. Esa incomprensión poética es claramente visible en los rostros de los bárbaros, un rostro que han ganado merecidamente tras una vida de barbarie. Por ejemplo, Amancio Ortega, Florentino Pérez, presidentes de bancos, eléctricas, petroleras, supermercados, constructoras… Interrogados desde Bibliópolis por la palabra poética y su actividad constructora de mundos, respondieron que eso no cotizaba en bolsa y se alejaron riendo.
Oh! Qué gran noche sería una noche de cuchillos largos, que viera descabezados a la barbarie, su riqueza nacionalizada y el patrimonio no productivo, liquidado y repartido entre los más vulnerables, v.g., los inmuebles de Pontegadea, enajenados y distribuido lo obtenido veintidós mil millones su valor! (según noticias recientes) en ayudas para adquisición de viviendas a quien no puede llegar a ellas. Pensemos en ayudas a miles de familias vulnerables mediante la enajenación de los bienes de Pontegadea. Y solo sería el comienzo! Naturalmente a cualquier bárbaro expropiado se le puede dejar una propina de un millón de euros con la que podrá vivir cómodo fuera del país e, incluso, iniciar un nuevo ciclo de oligarca.
(Al anochecer, en la prostasía) Entusiasmado con los pensamientos sobre la liquidación del patrimonio inmobiliario de las sociedades de los oligarcas españoles, el Protector recordó el inmenso patrimonio inmobiliario de la iglesia católica. Recostado en su cómodo sillón se complació en imaginar que de la humilde prostasía de Biblispolis ascendía a la jefatura de las polis exteriores de la península. Revertir entonces la rapaz política eclesiástica de inmatriculación de inmuebles mediante una nueva acción desamortizadora que haría revertir al estado la mayoría de los edificios para conservarlos, transformarlos o en enajenarlos en función del interés general. Pero esa política generaría no solo beneficios sociales sino también espirituales para la iglesia. Reduciría su cintura de camello a la sutileza del hilo para, jinete del mismo, pasar por el ojo de la aguja a la eternidad. Por un instante el Protector se emocionó imaginando los abrazos o el reconocimiento de cardenales, arzobispos, obispos y demás príncipes de la iglesia: « Protector, nos has salvado! Dios te bendiga!” mientras, casi se oía el ruido de las puertas del cielo al abrirse, previendo la inesperada llegada de tantos con derechos de habitación en el paraíso.
(En la estela del fallecimiento de Xesús Alonso Montero) A nadie pueden extrañar los silencios o los ataques y maledicencias sobre la gran figura gallega recién desaparecida y provenientes de la secta nacionalista. Vivo él, había sido objeto de los mismos. Todos lo sabemos, quien no comparte íntegramente el catecismo nacionalista no existe o es un enemigo y su obra intelectual, por importante que sea, o no se menciona o se remite al estudio de lo que sucede más allá de las fronteras gallegas.
Y no es suficiente haber empleado el gallego casi un siglo en la vida cotidiana, en la actividad pública y en su obra escrita -en el caso de Jesús, un océano inmenso- la secta conoce perfectamente que, no por dedicar su vida a defender y difundir la cultura gallega, X. A. M. puede decir « Xesús é noso » como afirma, por cierto, erróneamente en otras ocasiones. X. A. M., ya lo dije en otra ocasión, pertenece a Galicia, a España, a la humanidad. Para él la lengua nunca fue un arma sino un medio para evitar la alienación de la imposición de la aculturación. Y, puesto remedio a la injusticia, le era evidente la existencia de otra gran lengua materna en Galicia, el español a cuyos grandes poetas, escritores y pensadores admiraba y sobre los que escribió largamente. En el terreno de la acción política militó más de seis décadas en el partido comunista, en las antípodas del nacionalismo político de cativo horizonte de, v.g., la UPG. Para un buen comunista -X. A. M.- los que se agrupan bajo La Internacional para la lucha final, pertenecen a toda la humanidad, no en exclusiva a una etnia particular, en el caso gallego a una secta, minoritaria en su propio país, cuya realidad niega con sectarismo.
Por eso la reacción del nacionalismo y sus satélites era de esperar. En realidad, a nadie le importa. Pero, en cambio, resulta doloroso y desconcertante el silencio de escritores y personajes del mundo cultural gallego, próximos a él, incluso amigos que, no obstante emplear el gallego en sus escritos, están fuera de las filas del nacionalismo político, aunque algunos puedan sentir la gravedad de su órbita.
La única palabra que se me ocurre es cobardía, cobardía moral a ser señalado por el fanatismo identitario con esa lindeza de adjetivos -colaboradores, traidores, asimilados…- que se prodigan por estas tierras. Y en esa cobardía se basa la mafia nacionalista para ejercer su influencia, una influencia que fácil sería eliminar con palabras críticas de verdad.
Y no querría acabar esta nota sin mencionar un artículo recién publicado en El Regreso que firma el escritor Alfredo Conde. Sobre el texto figura una fotografía de X. A. M. Me dispongo a leer un artículo necrológico aunque me desconcierta el título “Este traidor que les escribe”. Lo leo, lo releo, no salgo de mi asombro. No es una necrología. Es un resumen de su vida y de su obra siempre en gallego. A. C. nos informa que era lector de Rosalía desde niño, escritor de cartas en gallego desde los diez años de edad, autor de veinte novelas, quince mil artículos, amén de cuentos, ensayos, poesía, teatro y memorias. No está mal para ser un “traidor a la lengua gallega”.
Pero esta ingente obra tiene una flecha mortal clavada en su corazón “A ponla de toxo” agasajo de la Asociación Cultural de Pontevedra “por ser o gran traidor á lingua galega”. Y añade “a espiña lévoa cravada dende entón”.
¿Cómo es posible tal aflicción, esa herida abierta? Que una anécdota despreciable y ridícula tenga tanta fuerza dice mucho de la altura del afectado y de la influencia que la secta nacionalista ejerce sobre las almas pusilánimes. ¿Pero qué tiene que ver lo anterior con la fotografía de X. A. M. que encabeza el texto?, me preguntaba. Seguí leyendo. En el pecho de A. C. hay otra flecha clavada. Estamos en el Premio Nacional de Literatura que Conde ganó con el “Griffon”. Por lo visto Elena Quiroga, miembro del jurado, se levantó para anunciar a los periodistas que había una novela que no ganaría el premio por estar escrita en gallego. “Dos futuros presidentes de nuestra RAG no votaron a favor del Griffón. Uno de ellos muerto hace poco lo hizo a favor de un texto filosófico de Emilio Lledó. Estaba en su derecho…”. Finaliza diciendo que el fallecimiento de X. A. M. lo indujo a escribir el artículo que reseñamos.
Lo primero que se me ocurre es subrayar el buen gusto literario de mi fallecido amigo. Después sorprenderme con que alguien tan favorecido por los poderes establecidos -políticos y literarios- guarde tanto resentimiento por el sentido de un voto. Decir que la muerte de X. A. M. lo empujó a escribir este artículo -desafortunado artículo- que comienza señalando al difunto con una fotografía para luego solo mencionar un episodio literario contrario a los intereses del autor, es un nuevo género de necrología que, traducido para que todo el mundo lo entienda, suena así: « fijaros en la persona de esta fotografía que acaba de morir. Una vez, cuando gané el Premio Nacional de Literatura, tuvo la osadía de votar en contra. Un futuro presidente de la RAG! El autor de Informe dramático! Cómo le va a ir bien a la literatura gallega si se elige lo foráneo, por bueno que sea, en contra de la pertenencia a la tribu! ». Una infamia, aunque pequeña, pues uno solo puede acometer aquellas que están a su altura.
A mí este artículo me hizo recordar esas esquelas de excelentísimos señores, autores de docenas de libros y de constante presencia en conferencias y artículos, absolutamente prescindibles y que con su muerte se desvanecen como un mensaje borrado. El señor don Alfredo Conde debería reflexionar que el número de hijos literarios no garantiza supervivencia alguna. Por otra parte las heridas que no cierran, a pesar de una etiología tan banal, nada bueno dicen sobre el herido y tampoco ayudan a escribir bien ya que la persistencia de las heridas es muestra, por un lado, de inseguridad sobre el valor de la propia obra y, por otro, de una notable falta de objetividad.
(Sigue la especulación del Protector sobre el ser) La estructura del Ser es el Ser para X. Desde el punto de vista humano, para el universo. Y esta estructura es fuera del espaciotiempo (sino aporía de un comienzo en el infinito). Y si añadiéramos es originalmente o siempre o eternamente serían malas traducciones a nuestro lenguaje que habla desde un mundo de cuatro dimensiones –inevitables malas traducciones de esta locación extravagante al espaciotiempo, que se expresa en « el Ser es para X”. Así este universo es una forma del ser desplegada en lo que podemos llamar una « nube » (por analogía con el mundo de la informática) y que es una metáfora de lo inimaginable, la locación fuera del espacio y del tiempo, un marco a priori de nuestra posibilidad de conocer y que se corresponde con la naturaleza de nuestro universo.
Naturalmente hay que distinguir el universo « histórico » que comenzó con el big bang o con otro u otros anterior(es) que llegó o llegaron a su fin y el universo desplegado en la nube como posibilidad de nacimiento del universo que habitamos. No podemos imaginar ese despliegue en la nube, esa posibilidad pero podemos pensarla sin contradicción y lo más probable, si lo inferimos de la multiplicidad de mundos del universo conocido, es que la estructura del ser albergue posibilidades de diferentes universos con lo que la fórmula del Ser sería « el Ser es para el multiverso ».
El colapso o realización de la posibilidad de universo fenoménico se produciría simultáneamente para todos los universos del multiverso como sería simultánea la posibilidad y su colapso. Y de nuevo simultánea es una mala traducción. Reformulando la fórmula del Ser: « el Ser es la posibilidad colapsante del multiverso »
¿Y se puede decir algo del número de universos del multiverso, caso de existir este? Quizá hay un número limitado de dimensiones (y de sus combinaciones) posibles, un número áureo que las matemáticas (el Protector lo ignoraba) puedan quizá fijar.
También permanecía dudosa para el Protector si la posibilidad de universo se correspondía íntegramente con el universo resultado del colapso o era un programa que el universo histórico desarrollaba con variaciones (nunca ganadas, es decir, que no afectaban al programa) y que variaban con cada pase del universo.
O la cuestión de la comunicación entre universos, disjuntos entre sí o con puertas por su común emerger del Ser.
Pero le parecía razonable la hipótesis de una estructura de posibilidades colapsantes de programas de multiverso, bien completas, bien básicas (y a desarrollar en los universos históricos). Extinguidos esos la posibilidad del programa colapsaría nuevamente, en un eterno retorno de lo mismo (o con variaciones).
(Paseando por Bibliópolis). Acompañado de un pensar la muerte, el Protector caminaba lentamente las calles de Bibliópolis próximas a la prostasía. Le preocupaba objetivizar el momento de la muerte, prolongarlo, vivirlo apurando el cáliz y gozando de todo su sabor (a nadie negado, Borges) de la misma forma que uno disfruta de una melodía y la va siguiendo hasta las vibraciones finales del silencio o de los golpes de timbal que muestran el umbral de lo desconocido. Sin embargo, y no obstante su poderosa imaginación, no lograba con claridad la escena de ese solemne y demorado cruzar las puertas de la ciudad de la vida para desvanecerse en lo abierto de la disgregación de la forma. Y la dificultad residía en que cualquier escenario imaginado poco tenía que ver con un musical y armonioso deslizarse, río abajo, como el cisne de Tuonela, nítido avance al principio, para desdibujarse luego y finalmente desvanecerse entre las sábanas de niebla.
Fuese la muerte consecuencia de un asalto inesperado -fallo orgánico, accidente, cuchillo furioso- o de enfermedad que implicare pérdida de conciencia o sedación para evitar el sufrimiento, nada de lo prometido por Borges o Sibelius se hacía presente.
En realidad esa presencia, el goce demorado del sabor de la muerte, o el navegar sinfónico del cisne funerario florecen en el escenario de la vida, una dicha propia de la misma.
Incluso la enfermedad mortal mientras aún es niña y no se ha lanzado al definitivo asalto de las defensas del cuerpo es parte de la vida plena. Entonces, con conciencia clara del fin, la decisión de suicidio, muy pensado en su armonía con la vida, alza un teatro o un templo en cuya arquitectura pueda desaparecer, ejemplarmente, un hombre.
Así, pensaba el Protector mientras concluía el paseo, la vida es lo absoluto y el pensamiento de muerte y la construcción de la muerte son hermosas flores de la vida. Tan solo considerada desde la vida la muerte tiene sentido. Y cuando la vida cesa, cesa también la muerte.
- Cuaderno Zoñán nº 3
- Correspondencias lingüísticas entre el turco y el quechua
Estas correspondencias o paralelismos entre ambas lenguas que desde la turcología señaló Georges Dvmezil y desde la quechuística, Rodolfo Cerrón Palomino, quien habla de « sorprendentes semejanzas » (quien se limita a esa manifestación, sin exponerlas), y que se extienden a todos los ámbitos de una lengua (léxico, morfológico y sintáctico, incluso en el de la fonética) pueden extrañar en un primer momento ya que se trata de dos lenguas tremendamente alejadas en el espacio y en el tiempo pues las tribus de las que descienden los pueblos originarios de América cruzaron el mar de Beringia hace unos veinte mil años. Además, las familias lingüísticas a las que pertenecen el turco y el quechua, en principio, no se hallan relacionadas: el turco forma parte de la familia altaica, que se ha puesto en relación con el urálico, incluso dentro del nostrático, con el indoeuropeo. Y el quechua se integra en un tronco andinoecuatorial. Pero si bien se mira hace muchos milenios pudo haber un tiempo y un espacio de coincidencia de las protolenguas de las que provienen el turco y el quechua. Las tribus que cruzaron Beringia lo hicieron atravesando Siberia, en una travesía que es de suponer duró largo tiempo. Y precisamente los turcos (J. P. Roux) « se han formado en un tiempo desconocido en las regiones septentrionales de Eurasia y, sin duda y más exactamente en su extremo oriental donde se extienden los bosques siberianos« . Las tribus de los antecesores de los turcos y quechuas actuales siguieron direcciones opuestas: los últimos hacia el este y, ya en América, hacia el sur. Los primeros atravesaron Siberia, Asia central y occidental hasta llegar a Turquía y a los mares Mediterráneo y Negro (ak deniz y kara deniz). Al final diremos algo sobre este espacio siberiano de contactos y recíprocas influencias entre diversas familias lingüísticas, con el apoyo de la gran uralista Ángela Marcantonio.
Este ensayo es reelaboración y ampliación de otro mío que expuse en el nº dos (2022) de cuadernos Zonán « Materiales para la comparación lingüística« .
Empezaré por las semejanzas en el ámbito morfológico y sintáctico, seguiré con algunos paralelismos léxicos para concluir en el terreno de la fonética. Una vez expuestas seguirá una reflexión sobre la naturaleza de las mismas y precisamente en conexión con ese espacio siberiano en el que pudieron coincidir durante milenios las más diferentes familias y lenguas.
Además del turco, traeremos a colación en relación con él a otras lenguas túrquicas (sobre todo al uzbeco, al quirguiz y al saxa (o yacuto)) que cubren un amplio espacio de Asia central y de Siberia. En relación con el quechua otras lenguas de una posible familia macroquechua (aimara, mapuche) o de otras familias o troncos pero con estrecha convivencia milenaria con el quechua (uru.chipaya). Por otra parte del quechua que en sí es una familia, aunque sus hablantes, a pesar de las dificultades de comunicación, piensan que hablan una sola lengua, expondremos ejemplos del quechua I y del IIC (central y cuzqueño), sobre todo.
- Fuente de datos (speaker’s knowledge)
No llega en quechua a la importancia que tiene en el aimara donde la precisión sobre la procedencia del conocimiento del asunto del locutor alcanza una exigencia que la convierte en uno de los tres postulados de la lengua. Junto con el sistema de las cuatro personas y la distinción de humanos/no humanos. Dice M. J. Hardman « all aymara sentences must mark in verb, inflections, in verbal derivations, in nominal suffixes, in choice of particles, roots and/or in the use of syntactic suffixes the speaker’s knowledge of the matter being referred to. The marking of data source is an obligatory element of every aymara sentence, one of the first overriding postulates of the aymara language”.
En qechua, cuando el que habla conoce aquello de lo que habla por una fuente indefinida (se dice) o definida (X dice que) la palabra enfatizada incorpora en la posición extrema, después de todos los sufijos, la partícula citativa si (S después de vocal). Así, yachan significa sabe pero yachan.si, parece que sabe. Alqu.s aycha.ta mik’u.n (parece, dicen que es el perro el que comió la carne), hamun.qa.s (dijo que vendría), unay.si (hace tiempo, dicen, parece), may manta.s chay runa hamun? (de dónde dicen que vino este hombre?). Por el contrario, cuando el que habla ha tenido la experiencia directa del asunto, se emplea el asertivo mi (n después de vocal): yacha.n.mi (lo sabe y a mí me consta, sin duda alguna). Alqu.n aycha.ta mik’u.n (el perro ha comido la carne y yo lo he visto).
(En quechua I de Ancash hay casi cien lexemas con el sufijo š (lo que se parece a), el 65% nombres de animales, plantas o topónimos sin raíz independiente conocida).
Además hay en quechua un perfecto que designa hechos de los que el que habla no era consciente o que se produjeron en su ausencia sin él saberlo. Para obtenerlo se intercala entre la raíz y la flexión personal el sufijo sqa. Es el tiempo característico del relato de ficción ya que el narrador no ha sido testigo de los hechos relatodos. V.g., lima.pi pedro wan̄u-rqa.pu.sqa.Ø (Pedro murió en Lima y yo no lo sabía) también se emplea este tiempo para contar lo hecho en estado de ebriedad o en sueños. En mapuche hay un morfema que forma parte del sintagma verbal, e)rke (se dice, se cuenta) que hace referencia a una fuente indirecta de datos es muy frecuente. Ha sido clasificado el mapuche en el subgrupo andino, con el quechua y el aymara, entre otros (Greenberg, 1987).
Turco. El sistema verbal presenta un pasado en miş/mîş/müş/mus (por la armonía vocálica). En general se conoce a esta forma como pasado de no constatación por oposición al de constatación en di/dî/dü/du. Sirve para relatar hechos de los que el locutor no ha sido testigo, lo que se traduce frecuentemente en español añadiendo el inciso « parece que”: müdür toplanti.y.a gel.miş, biraz otor.muş ve git.miş (parece que el director vino a la reunión, se sentó un rato y marchó). Si quien habla ha estado presente en la reunión entonces los pasados verbales serían gel.di, otor.du, git.ti: bugün Ammet işegel.me.di, dun ava git.miş ler, üsüt.müş (hoy Ahmet no vino al trabajo (hecho constatado). Ayer habrían ido de caza (no constatado) y se debió enfriar o parece que se enfrió (no constatado).
El pasado en mVo4ş se utiliza igualmente para constatar el resultado de una acción cuya ejecución no se ha visto: gece yağmur yağ.mîş (vaya, llovió esta noche!, al levantarse). Este pasado, empleado a la primera persona del singular o del plural, significa que se ha llevado a cabo una acción de manera inconsciente o de la que no se era realmente consciente: affeder.siniz. uyu.muş.um (perdónenme, he debido dormirme). Son konuş ma.m.da bazî ögrenci.ler.i gül.dür.müş.üm (en mi última conferencia parece que he hecho reír a algunos estudiantes).
Otras lenguas túrquicas. Uzbeco.
En el pluscuamperfecto de indicativo que expresa acciones realmente pasadas, al participio afirmativo se añade el verbo elíptico edi. Si la ejecución de la acción suscita dudas el verbo que se añade es ekan: siz bu kitob.ni oʾ qigan ekan.siz (me parece que has leído leste libro).
Si de lo que se trata es de transmitir a otra persona informaciones del tipo <<se dice, se cuenta>> entonces se emplea el verbo emish: bir ov.chi ormon.da qor odam.ni kor.gan emish (se dice que un cazador ha visto un hombre de las nieves en el bosque).
Kirgiz. Se utiliza el verbo зken pero en formas siempre presuntivas lo que aparece en la fórmula inicial de los cuentos (R. Dor): bar зken, žok 3ken (probablemente ocurrió y sin duda no). Akmat kechee kel.gen 3ken (parece que Ahmed llegó ayer).
- Complemento del nombre
La pertenencia se expresa por un sintagma de dos términos, el primero en genitivo y el segundo lleva el sufijo posesivo de tercera persona (lo característico del turco): müdür.ün ev.i (la casa del director. Literalmente: casa-de director.su). Öğretmen.in kitab.î (el libro del profesor). Ev.in kedi.si (el gato de la casa, si después de vocal). Esta es la estructura cuando el nombre regido es determinado. Hay otras complejidades cuando el determinante es indeterminado o es un topónimo o en el caso de los nombres compuestos.
La misma estructura expresa el complemento del nombre en uzbeco: oʾrto g.im.ing kitob.i (el libro de mi amigo) o en kirgiz: alar.dîn mal.î (el ganado de ellos). En saxa la función del genitivo es asumida por el partitivo: dogͮor-un kinigз.tз (el libro de tu amigo).
Quechua. Los morfemas son diferentes pero la estructura es la misma: pedro.q wasi.n (Pedro-de casa-su) qan.pa wasi.yki (tu.de casa.tu) n̄uqa.q.pa wasi.y (mi casa de mi, forma redoblada después de vocal, facultativa).
- Comparativo de superioridad
Quechua: alqu.y. qa alqu. yki. manta aswan pin̄a (mi perro es peor (más malo) que el tuyo. Literalmente: perro.mío.tematizador perro.tuyo.de (ablativo) más malo). Turco: yîlmaz Mehmet.ten (daha) çok yemek yiyor (yîlmaz come más que mehmet. Literalmente: N. P. N. P.- (nombre propio) ablativo (más) mucho come. En ambas lenguas el comparativo de inferioridad se expresa, en general, por la negación de la superioridad.
- Expresión de la posesión.
En turco y en la mayoría de las variedades quechuas no hay verbo tener. En turco se sufija el posesivo al nombre y sigue el lexema var (hay) o yok (no hay): ateș.i var (tiene fiebre, su fiebre hay). Șarab îmîz yok (no tenemos vino, nuestro vino no hay).
Bor y yo’q en uzbeco, bar y dzͮok en kirgiz.
Quechua. Como en turco, se adjunta el posesivo al elemento poseído y se le hace seguir de la tercera persona del verbo ka (ser, existir): liwru.y ka.n (tengo un libro, lit. hay o existe mi libro) karru.yki ka.n chu (¿tienes un coche?, lit. carro tuyo hay partícula interrogativa).
- Discurso directo/indirecto
Turco. El discurso, directo o indirecto, se presenta bajo la misma forma directa: bien acompañado de diye (diciendo) y seguido de de.di (dijo), ya precedido de dedi ki (dijo que). Solo la puntuación marca la diferencia entre el dialogo textual o reportado. Por otra parte, pueden suprimirse las comillas: dedi ki yor gun.um (dijo que « estoy cansado”) o. yor-gunom, dedi (estoy cansado, dijo).
Diye es una suerte de participio de de.mek (decir). Sigue a una frase en discurso directo y precede a un verbo de expresión (sor-mak, preguntar; cevap ver.mek, responder; dü şün.mek, pensar; söz ver.mek, prometer; a cֽîk.la.mak, explicar… Yarin gel.me.y.eceğ.im diye cevap verdi (mañana no vendré, diciendo, respondió). Acaba nere.de? Anne.si.n.de mi? Diye düşün.dü merak.la (dónde está? En casa de su madre? Diciendo pensó inquieto). Başbakan bu yîl enflasyon.u düşür.eceğ.iz diye söz verdi (el primer ministro este año la inflación haremos caer diciendo prometió). Este es lenguaje corriente que difiere del oficial y del popular. Para la comparación con el quechua lo decisivo no es el predominio del discurso directo (algo frecuente y, por lo tanto, banal) sino la combinación de un participio o gerundivo (diciendo) y luego el verbo decir o un verbo de expresión.
También en uzbeco y en kirgiz el paso del discurso directo al indirecto no engendra en ningún caso una oración subordinada.
Quechua. Hay un gran empleo del discurso directo: a las palabras citadas las sigue el verbo decir ni. Y en gerundivo (ni.spa, diciendo) y finalmente el verbo ni.y conjugado. Hamu.saq.mi ni.spa ni.n? (vendré, diciendo, dijo?). Dibuj u.y mancha.cͮi.sunki chu? Ni.spa tapuni (mi dibujo asusta a ustedes? Diciendo, pregunté).
En uitoto (lengua de Colombia, relacionada con las lenguas caribe, Greemberg) hay un giro parecido al diye turco y al ni.spa quechua: v.g., ¿prepararon ustedes esto? Doo.de doo.ita jikanodoide (dijeron diciendo preguntaban) C.F.R. aimara: sa.sa w(a)si (diciendo, dijo).
- Oraciones subordinadas
En turco no existen las oraciones subordinadas indoeuropeas. Hay nombres verbales o participiales que significan el hecho de hacer tal cosa y por el juego de la adición de sufijos nominales y de caso expresan nuestras subordinadas completivas, temporales, de finalidad, concesivas, comparativas… En consecuencia no hay el modo subjuntivo y todas las oraciones tienen una estructura nominal. Nombre verbal me, ma para un hecho virtual:
bekle.me salon.u orada.dîr (la acción de esperar su sala está allí). Sen.i gör.me.y.e geldik (para el hecho de verte a ti, hemos venido, para una visión de ti…) Bu çalîşma.da bize yardîm.cî olan herkes.e teşekkür ederiz (esta acción de trabajo. En a nosotros ayudante. Siendo, a todos agradecemos. O sea « agradecemos a todos los que nos han ayudado en este trabajo”). Nombre verbal en DVocal4.k para un hecho real pasado: gel.digͮ.iniz için sev.in.din (me alegro de que hayáis venido. Lit., me alegro por vuestro hecho de venir o por vuestra venida). Ecek, acak, en las mismas condiciones que d.voc4.k, para una acción futura: yarîn kahve.y.e gid.ip git.me.y.eceğ.i.ni söyle.me.di (no ha dicho si irá o no mañana al café. Lit., mañana al café su acción de ir o no ir no dijo). Algo semejante ocurre con el participio de presente: para.sî olan bu ev.de otur.a.bil.ir (quien tiene dinero puede habitar en esta casa, lit. su dinero teniente/siendo/estando,…).
En kirguiz (R. Dor) « no hay hipotaxis (principal y subordinada) sino siempre construcción paratáctica, simple yuxtaposición lineal de proposiciones, a veces coordinadas.
Quechua flexión de la subordinación. En general el quechua (R. Cerrón Palomino, Lingüística quechua, pág. 218 s.s.): « emplea dos sufijos para marcar el carácter subordinado de un verbo con relación a otro principal » (aparte variantes). Waka.pti.yki.qa, aywa.ku.shaq (situ acción de llorar, me iré) maka.wa.spa.m, ripu.ku.n (se fue pegándome).
« Fuera de los procesos de subordinación con pti (condicional) y spa (subordinada adverbial) el quechua conoce otro procedimiento en virtud del cual la oración subordinada deviene nominalizada, comportándose como una frase nominal derivada” los elementos nominalizadores son q (implica en general presente) sͮqa/nqa (acción cumplida) y na (acción pendiente de ejecución).
El verbo subordinado lleva la referencia personal en concordancia con el sujeto del mismo: riku.sqa.n.ta willa.n (dice lo que ha visto. Lit., su.visión.acusativo dice). Alista.ku.n.ku hatun p’ista ruwa.na.n.paq (se preparan para hacer una gran fiesta. Lit., se preparan para su acción de una gran fiesta) puñu.q (el que duerme, lit. el durmiente) runa mik’u.q (el que come hombres, lit. comedor hombres, antropófago).
- Singularidad y pluralidad
En quechua no hay oposición absoluta entre singular y plural. La ausencia de marca de plural no equivale a singularidad sino a una categoría de individuos. La marca de plural -kuna sirve esencialmente para suprimir una ambigüedad (C. Itier) y no se emplea cuando ya está presente un cuantificador o un numeral ni con los objetos que aparecen como pares: iskay wasi (dos casas) ninri.y (orejas.mi). Esto en quechua cuzqueño. En otros dialectos la situación es diferente, v.g. cajamarca: wasi-y-kuna-žapa (nuestras exclusivas casas). Kuna pluraliza al objeto y zͮapa al poseedor. (“Todo parece indicar (R. C. Palomino, Lingüística quechua, pág. 202) que la pluralización en quechua es de fecha relativamente reciente” y cita al inca Garcilaso. “También se debe advertir que no hay número plural en este general lenguaje, aunque hay partículas que significan pluralidad. Sírvese del singular en ambos números”.
La situación es semejante en las lenguas aru (aimara, jacaru, cauqui). “Los dialectos quechuas centrales muestran todavía en mayor o menor grado dicha peculiaridad, siendo en muchos casos solo opcional el recurso a la marca del plural y en unos pocos casos realmente obligatorio”.)
Turco. La palabra solo tiene un valor de colectivo: kedi puede significar el gato o los gatos o bien gatos sin precisión de número. « Kedi besledim (he cuidado elementos de la categoría gato, uno o varios según el contexto. La palabra singular puede traducirse por un singular determinado. La marca de plural (-ler/-lar) designa objetos o personas determinadas, conocidas o de las que se trata.
Kirgiz. El morfema /lar/ con diversas formas es el morfema de número y no se reduce a un plural. Indica (R. Dor) una pluralidad definida, una colectividad (ata.lar, padre -> línea ancestral) o un cierto énfasis. En las enumeraciones solo el último ítem de la lista lleva la marca de plural. La ausencia de marca de número no indica un singular, si hay un cuantificador o un numeral, nunca se emplea la marca de plural.
Expresión de la marca de plural en el verbo relacionado con el apartado anterior se halla la cuestión de la concordancia en número entre el sujeto y el verbo.
Turco. Cuando el sujeto es un número plural de cosas el verbo va en singular: « vapur.lar kalk.ti » (los barcos partió). Si el sujeto plural lo constituyen personas con la marca ler/lar es frecuente, sobre todo en la lengua hablada, omitir el plural en la desinencia verbal: yol.cu.lar oturdu (los viajeros se sentó).
En una sucesión de verbos, solo se marca el plural en el último: her akşam salón.da oturuyor.Ø, chay içiyorØ ve televizyon seyrediyor.lar (cada tarde se sienta en el salón, bebe té y ven la televisión).
En la conjugación nominal el sufijo de la 3ª persona singular es a menudo omitido: baba.m ev.de dir o ev.de ø (mi padre en casa (está)). Bu kalem benim (dir) (este lápiz de mí (es)). Bu öğrenci, zeki (dir) (este alumno, inteligente (es)). La utilización de dir indica insistencia, constatación o probabilidad: ogͮlum yolda.dir (mi hijo probablemente está en camino). iyi.dir (es bueno).
En la 3ª persona de plural de la conjugación nominal, el sufijo nominal puede igualmente ser omitido si el sentido de la frase es claro. Y se emplea, se reduce en general a la marca de plural ler/lar.
Kirgiz. En la conjugación nominal hay un morfema ø predicativo en la tercera persona (singular y plural). Al kîrgîzø (él (es) kirgiz). Bular student.ø (ellos (son) estudiantes). Cada vez que el sujeto se expresa de modo claro, pueden omitirse las marcas de predicación: ökööbüz sakčî.ø (y no sakčî.bîz) (los dos somos guardianes).
Quechua. Hay que tener en cuenta que en quechua no hay predicación nominal por la presencia del verbo ka.y (ser, estar, existir). En la sufijación posesiva de la tercera persona de plural y de la primera exclusiva: wasi.n.ku, wasi.y.ku (la casa de ellos, nuestra casa, exclusivo) al pluralizar el objeto poseído se suprime la marca ku que pluraliza al poseedor: wasi.y.kuna, wasi.n.kuna (nuestras, sus casas de ellos, homófonos de mis casas, sus casas, de él).
En quechua, el perfecto, el futuro y el pasado habitual en -q carecen de flexión en la 3ª persona (solo la marca de plural ku en la 3ª persona plural). Del mismo modo en la mayor parte de los tiempos verbales del turco no hay marca de persona en la tercera (singular y plural, en esta marca de plural). El kirgiz en varios paradigmas verbales exhibe la misma ausencia de marca de persona en la 3ª persona (y también de plural).
El uzbeco en el futuro: yozar.ø (él escribirá) yozar.ø.lar (escribirán). Hechos análogos en saxa.
- Marcas de persona en la conjugación y formas nominales de la posesión.
Quechua. « La discusión de las marcas de persona involucrará necesariamente la de sus correspondientes formas nominales de posesión. Ambos conjuntos son parcialmente isomórficos: wasin (su casa) muna.n (quiere) wasi.yku (nuestra casa) muna.yku (queremos, exclusivo)…
Muy semejantes son en turco los sufijos de la predicación nominal, la sufijación posesiva y las marcas de persona del presente: v.g. gel.ir.im (vengo). Büzel.im (soy bello). Ev.im (mi casa).
También están muy relacionados en kirgiz y en uzbeco, hay regularidad isomórfica entre los pronombres personales que se añaden a otras partes del discurso (sustantivo, adjetivo…), para jugar el papel del verbo ser en el presente español y las marcas de persona de las formas verbales. La posesión se marca por el genitivo.posesivo de los pronombres. También en saxa hay isomorfismo entre los sufijos de posesión, marcas de personas verbales y marcos de la predicación nominal.
- Otras concordancias.
No hay en turco y en quechua artículos (exceptuando un dialecto quechua), morfemas de género, prefijos, ni diptongos (sólo “glides »). Ambas son aglutinantes y con sistemas de casos y conjugaciones ampliamente desarrollados. Se puede mencionar también que la transición entre un tema nominal terminado en consonante y un sufijo posesivo se realiza por el apoyo fonético o estribo ni en quechua cuyo origen, probablemente se encuentra, junto con el de la desinencia verbal de primera persona -ni, en el antiguo verbo n̄i (decir, R. C. Palomino. 1987). En turco se emplean como consonantes de enlace N, Y. A diferencia del húngaro que emplea vocales.
- Correspondencias léxicas
1. Quechua: ayllu (familia, comunidad, especie). Turco: aile (familia). Mongol: ai̹l (familia, household, grupo de yurtas). Kirgiz: el (comunidad social mayor o menor de la familia al pueblo). Uzbeco: oila (familia) (origen árabe de los términos túrquicos).
2. Aimara: ista.spa (desiderativo). Turco: iste.mek (desear. -mek es el morfema de infinitivo.
3. Quechua: k’ipu (nudo. Calculadora de cuerdas). Turco: ip (cuerda). Kirgiz: kipic͗ (cuerda de un arco). Kararalpak jip (hilo). Kazako cͮip (hilo). Kumik i̯ip (hilo). Sͮor, cͮip (hilo).
4. Quechua: yapu.y (labourer. “Y” es morfema infinitivo). Turco: yap.mak (hacer, producir, elaborar, fabricar)
5. Quechua: as (poco). Turco: az (pronunciado as) (poco, escaso). Uzbeco: oz (poco). Kirgiz: az (poco).
6. Quechua: tuta (noche). Turco: tutulma (eclipse).
7. Chipaya (tronco uru.chipaya. Sus hablantes son vecinos de los aimaras y quechuas): kur.z (cimentar. Z, morfema de infinitivo). Cͮipaya: hurma.z (fundar un pueblo). Uzbeco: qur.mok (construir). Turco: kur.mak (establecer, fundar, entre otros significados). Kirgiz: kur– (fundar, crear).
8. Chipaya: q’ara (mano, brazo). Turco: kol (brazo). Base 320 del Diccionario nostrático de Bomhard/2008: x gar/gՁr (to seize, to grasp, to take hold of. Hand). Pie: xGhe/o r / ghr (to seize, to grasp, to take hold of). xGher(s) (hand) Greek: xeir (hand). Altaico: xgara (hand, arm). Proto-túrquico: xkar (arm, forearm, cubit). Viejo túrquico: qar (brazo). Cͮuvasͮo: xor (antebrazo, cúbito). Saxa: xarî, xara (antebrazo, tibia de animal). Uzbeco: qoʾl (mano, brazo).
9. Quechua: uqari- (llevar, levantar) Turco: yukarî (parte superior, de arriba). Uzbeco: yuqori (haut).
10. Quechua: ayni (cambio de prestaciones de trabajo equivalentes). Turco: aynî (mismo, idéntico, igual). Uzbeco: ainan (exactamente).
11. Quechua: ama (negativo. Prohibitivo) ama wa.ka.y.chu! (no llores!) Turco: a.ma (imposibilidad). Konuș.a.ma.y.an (que no puede hablar) ma (negativo) konuș.ma.y.an (que no habla). Uzbeco: sufijo negativo “ma”.
12. Chipaya: k’arkat.ș (temblar de miedo). Turco: kork.mak (tener miedo, asustarse) korku (miedo). Kirgiz: korkut- (asustar) kork- (tener miedo). Uzbeco: qoʾrqur (miedo).
13. Quechua: kuru (gusano de tierra). Turco: kurt (gusano, larva). Kirgiz: kurt (gusano de tierra, de seda, larva). Uzbeco: qurt (gusano).
14. Aimara: ala.ña (comprar, ña es morfema de infinitivo). Turco: al.mak (comprar, coger, adquirir). Kirgiz: al- (coger, comprar). Saxa: îl- (coger). Uzbeco: sotib ol.moq (comprar).
15. Aimara: ckara (negro, color). Turco: kara. Kirgiz: kara (i̯) (negro). Uzbeco: qora (negro). Saxa: xara (negro). Mapuche: kurü (negro). Japonés: kuro (negro).
16. Quechua cuzco: t’u-qay (escupir). Chipaya: t’uxt.z (escupir). Turco: tükür (escupir). Kirgiz: tükür (escupir).
17. Quechua: tawa (cuatro) tawa.ntin.suyu (el conjunto de las cuatro regiones, el imperio inca). Túrquico antiguo: tewatta (cuatro). Chuvašo: tăwattă (tuată, tawat, tuat) (cuatro). Kirgiz: tört (4). Saxa: tüört (4). Uzbeco: toʾrt (4). Turco: dört (4). Pie: xkwe.twor. Falso corte que incorpora la conjunción enclítica a la raíz. (Fr. Villar « Los indoeuropeos y los orígenes de Europa”, págs. 157/158: Prusiano: ke.twerts (4º). Latín: qua.t tuor).
18. Quechua cuzqueño: rap’i (hoja) rapra (ala). Aimara: rapi (hoja). Haqearu: napra (hoja). Vitoto: (philum ge/panno. Caribe): rabe (hoja). Turco: yaprak (hoja). Kirgiz: žalbîrak (hoja). Todos, hoja de árbol.
19. Quechua cuzco: huč̩uy (pequeño de estatura). Mapuche: pichi (pequeño). Huanca: ičik (pequeño). Turco: küc̩ük (id). Kirgiz: kičüü (id).
20. Aimara: iki- (dormir). Haquearu: iki- (id). Turco: uyku (sueño, dormida). Kirgiz: uyqu (id). Uzbeco: utka– (dormí) (?).
21. Quechua: urqu (macho) irqi (muchacho de menos de diez años que anda ya) hirqi (id). Chipaya: kero (macho). Mapuche: alka (id). Turco: erkek (hombre, varón, macho) er (hombre). Kirgiz: зrkek (macho) зr (hombre, héroe, bravo). Uzbeco: erkak (hombre) er (marido) Saxa: зr (hombre, macho).
22. Quechua: q’ari (hombre por oposición a mujer). Mapuche: kure (esposa). Turco: kari (mujer).
23. Aimara: q’apu.w (huso, spindle) q’i(p).ta.n̄a (quedar embarazada, to get pregnant (asociación de ideas, al enrollarse el hilo)). Antiguo túrquico: qap- (aferrar con las manos o los dientes) qaptî- (castrar). Turco: kap- (arrancar). Uzbeco: qop- (morder). Asociación con operaciones con el hilo en el huso.
24. Quechua: yuq (posesivo. Forma un nombre, designando una entidad caracterizada por la posesión de lo que designa el tema nominal) wasi.yuq (propietario de la casa) muna.y.n̄i.yuq (poderoso, que tiene el querer, la voluntad. n̄i es el estribo). Turco: yok (inexistencia, falta, ausente, no hay) evi.m yok (no tengo casa. Estructuras semejantes con significado opuesto). Kirgiz: zͮok (predicado nominal de inexistencia). Uzbeco: yoʾq (no, ausente)(?).
Estas correspondencias léxicas han sido recogidas en el curso de los diferentes estudios y constituyen evidentemente un « work in progress ».
¿Cómo valorar los paralelismos y semejanzas consignados entre el quechua (y otras lenguas andinas) y el turco (y otras lenguas turcas)?
Antes de exponer mi parecer conviene, para ganar una perspectiva adecuada, citar dos textos sobre situaciones lingüísticas en sendos espacios de profundas y duraderas interrelaciones entre lenguas muy diferentes. El primero, relativo al espacio andino, es del profesor R. C. Palomino « Lingüística quechua« , 1987 sobre la cuestión « quechumara » o sea, las relaciones entre el quechua y el aimara: pg. 360 y ss.: « el hecho de que el quechua cuzqueño y el aimara presenten un marcado paralelismo fonológico y gramatical dio pie a que se postulara la hipótesis del origen común de ambas lenguas. Dicha similitud -vista a la luz de tales variedades únicamente- se disipa un tanto sin embargo cuando se traen a cuento los dialectos del quechua centro.peruano y aún más cuando se toman en consideración el jaqaru y el cauqui. Pero incluso comparando, a la manera tradicional, solo el cuzqueño-boliviano y el aimara, más allá de sus simples inventarios de sonidos se advierten diferencias en la organización de sus respectivos componentes fonológicos… Desde el punto de vista gramatical, asombra igualmente el relativo isomorfismo entre ambos grupos idiomáticos, pues estructuralmente ambos participan de una misma clase de raíces… De ordenamiento similar de sufijos, así como de una distribución paralela de los elementos que conforman la oración. De acuerdo con esto último, tanto el quechua como el aru constituyen ejemplos cuasi ideales de lenguas del tipo SOV, caracterizadas por la colocación del objeto antes del verbo. Ambos grupos son postposicionales (sufijantes), en ambos el adjetivo precede al nombre, la oración relativa a la principal, el posesor al objeto poseído, etc. Desde el punto de vista morfológico, sin embargo, los grupos presentan una marcada diferencia tipológica: al par que el quechua es básicamente una lengua aglutinante (caracterizada por una relativa identidad constante de sus morfemas dentro de la concatenación de sufijos), el aru tiene claros visos de una lengua polisintética, pues los sufijos están sujetos a una serie de procesos morfofonémicos de modo tal que la identidad de los mismos resulta difícil de descubrir… Balance final. En las secciones precedentes se desarrollaron las distintas hipótesis que buscan explicar las similaridades estructurales que presentan las familias lingüísticas quechua y aru. De las dos hipótesis revisadas, quedó demostrado que los intentos por establecer una relación genética entre los grupos idiomáticos mencionados no resiste una confrontación seria con los datos empíricos… Asimismo, el recurso a la comparación tipológica tendente a la probanza del origen común queda descartado por razones de orden estrictamente teórico metodológico. Superados tales defectos, sin embargo, las similaridades observables se desvanecen, dando pie a la otra alternativa de interpretación, o sea la de la difusión areal… Queda la teoría de la convergencia como la más probable, por lo menos mientras los estudios sincrónicos y diacrónicos de los dos grupos idiomáticos en mayor profundidad, sobre todo en el lado aru, permitan probar lo contrario”.
Antes comenta el autor un artículo de Proulx (1987) sobre listas lexemáticas de ambas lenguas, muy similares entre sí, lo que apuntaría a una relación muy cercana entre ambas familias, tan estrecha como la que se daría entre dialectos o subdialectos de una misma lengua. Sin embargo « tan pronto como se comparan determinadas estructuras gramaticales (como la de la flexión de la persona o la del sistema numérico) la relación aparentemente estrecha entre ambos grupos se desvanece totalmente, pues las diferencias resultan imposibles de ser explicadas a partir de una forma común. De manera que si la evidencia léxica parece denunciar vinculaciones cercanas, lo esperable sería que tales semejanzas se advirtieran igualmente en los subsistemas gramaticales. Como quiera que esto no ocurre, las similaridades léxicas deben obedecer más bien a una difusión, antes que a la preservación de rasgos comunes heredados« . Por todo ello concluye que « las semejanzas formales y léxicas pueden muy bien explicarse en términos tipológicos y areales, estos últimos a partir de contactos que se habrían dado a partir de contactos desde cuando los ancestros idiomáticos (Pv.Q. y Pv.A.) constituían troncos originarios”. No obstante, a Palomino le parece « prematuro” aseverar (como Proulx) que ambos grupos no pudieron haber estado emparentados en una dimensión temporal mucho más profunda. Pensemos, añado yo, sin necesidad de llegar a la hipótesis de una única lengua originaria de los humanos, en una proto lengua común a muchas de las poblaciones que cruzaron Beringia o hablada en el espacio euroasiático de Siberia lo que nos lleva al magnífico estudio de la gran uralista, prematuramente desaparecida, Angela Marcantonio « The uralic language family”, 2002.
La autora, que argumenta que los lenguajes urálicos no forman una familia y que el proto urálico no es un nudo válido (afirmación con la que no es necesario estar de acuerdo) dice: « we found that the vast majority of the reconstructed etymologies… are in reasonably good statistical agreement with the expected rate of false matches. At this point I would like to emphasize that this does not mean that all those etymologies are false matches. What this does mean is that one cannot rely on these etymologies to prove a linguistic relationship, because this number are likely to have occurred by chance alone… These words… Their explanation remains open. They might be understood as Wanderwörter, as widely represented ancient Eurasiatic words, as an artefact of the metod or -I believe less likely- as truly U words”.
« Personally, I am attracted to the concept that these words are part of a wide lexical stock, spanning the whole Eurosiatic area, but with the exclusion of the Indoeuropean languages… I am convinced that a fuller analysis of the parallels involving all the language groups in question, avoiding the bias imposed by the assumption of separate uralic altaic and yukaghir nodes, may well yield interesting results. If it were eventually demonstrated that such an Eurosiatic lexical stock did exist, and if I were allowed further speculation, I would speculate that the relationship between these lexical items is to some extent of genetic nature… Obviously, language contacts too must have played an important role. However -and this is my the central point- at this stage it is impossible to distinguish borrowed features from inherited features within this wide linguistic context… Supposing that genetic relations are indeed involved within this lexical stock, I would certainly not interpret them in « nostratic terms »… By « nostratic terms » I mean an interpretation based on the traditional model of an ancient p. language, which develops through the traditional, ordered, binary splits. The family tree model and the comparative method are simply not applicable in this linguistic context; instead I believe I have shown that these languages are best analysed using the methods of Dialectology« .
Más Adelante, A. Marcantonio señala que « we find that there are strong isoglosses that intersect the conventional boundary of the uralic area. For example, in the north there are isoglosses encompassing tungusic languages and some northern u. languages; in the south there are isoglosses encompassing hungarian, chuvash, mongolian and common turkic languages; and in the north-east there are isoglosses encompassing Samoyed and Yukaghir… They are not considered as evidence of a genetic relationship, since such an interpretation would contradict the a priori established families. Instead they are interpreted as the result of « convergent development » or of regular « direct borrowing« .
Finalmente -y por lo que a nuestro tema atañe- la autora examina el isomorfismo de determinadas construcciones sintácticas que se dan en el área, en los diversos grupos lingüísticos. Menciona una « hierarchy of borrowability » (léxico → fonología → morfología → estructuras sintáctico-tipológicas) y añade: « it is therefore appropriate to take into consideration some isomorphic constructions and, very briefly, some typological features, for the purpose of assessing relations in this linguistic area… The mathematical analysis reveals that the uralic, altaic languages and yukaghir share a stock of formants whose number becomes significant if they are taken into account and analysed together… That appears to better account for the picture, is to regard the modern forms as stemming from a <pull> of common material, spanning throughout a vast dialectal area, from which each language has picked up building material independently, although, probably, in parallel. This material in turn has been utilised and combined… In a way which is specific for each language involved… This interpretation fits better with the evidence from areas of language that are traditionally disregarded within the comparative method. For example, several isomorfic constructions, whose similarity in syntactic structure and lexical components is quite striking, form again an intersecting set of isoglosses spanning the whole area”.
¿Qué decir, a la vista de lo consignado, sobre las similaridades entre el turco y el quechua? En mi opinión esas correspondencias es preciso tratarlas con prudencia extrema, sobre todo si se trata de lenguas tan alejadas en el tiempo y en el espacio. La historia lingüística del homo sapiens se remonta, como mínimo, al momento de la aparición de la especie, ciento cincuenta o doscientos mil años A.N.E.. Y ello sin computar las posibles lenguas del homo erectus, y la(s) seguras) del neanderthal que tuvo intercambio sexual con la especie humana y, en consecuencia, lingüístico. Es decir, hay una historia lingüística que desconocemos totalmente. Si se acepta la hipótesis de que hubo una lengua inicial de la humanidad para la mayoría de las lenguas, la afirmación de parentesco para sus actuales descendientes no dice mucho ni explica gran cosa pues en un espacio de tantas decenas de miles de años, en el que parcialmente coincidieron varias especies de homo sapiens (y quizás alguna especie no sapiens), pudo pasar de todo (convergencias, préstamos, lenguas mixtas, pidgins, etc.) Las proto lenguas de las actuales familias o grupos tuvieron también sus protolenguas o antecesores y ello en grado N. En definitiva una historia hoy por hoy desconocida e inalcanzable con la tecnología lingüística actual, incluso con la ayuda de otras disciplinas. Por ello la hipótesis más convincente y que privilegian las investigaciones actuales, es la existencia de espacios de convivencia milenaria de lenguas, en los que surge una riquísima fenomenología areal. Tal es, v.g., el espacio andino (quechua, aru, mapuche, pukina, uru…) y el espacio euroasiático, especialmente Siberia y alta Asia central (lenguas siberianas, urálicas, altaicas y las habladas por las poblaciones que cruzaron Beringia). Espacios de interacción que duraron miles de años.
Es probable, como hipotiza Marcontonio, que muchas de las construcciones isomórficas que estudia sean de origen o tengan un componente genético, ya que habrán sido recibidas por herencia de una lengua antecesora en algún momento. Pero la historia posterior pudo haber sido muy compleja y la distancia, en tiempos tan reculados, entre herencia, préstamo y fenómenos areales se desvanece.
El progreso científico en el futuro vendrá determinado no solo por los avances en el estudio de las lenguas particulares y en los de la propia ciencia lingüística sino también por los avances en otras ciencias (biología, física, prehistoria, arqueología…) y en el imprescindible trabajo interdisciplinario de todas ellas.
Y finalizo recordando que las semejanzas tipológicas, descontando “paquetes” tipológicos banales, tienen relevancia para la comparación lingüística, es decir, para la historia y no solamente para la teoría general de la lingüística. Es el caso de las construcciones sintácticas isomórficas, la hipotaxia o la parataxia en la vinculación de oraciones, la fuente de datos, etc, etc. Como tampoco se puede descartar la onomatopeya para la comparación pues el componente onomatopéyico está sujeto a una variable configuración fonológica o morfológica, según las lenguas.
- Miscelánea
- Cuestiones de género
« Los indoeuropeos y los orígenes de Europa » pgs 240-1 19 (de Fr. Villar)
“Cuando una posición se establece… opera como término no marcado la variedad considerada más natural. Y suele considerarse más natural la variedad más frecuente o la que actúa como fondo frente a figuras o… la considerada principal por cualquier razón… La perífrasis que dio lugar al surgimiento del femenino fue la de hembra de lobo… De haberse impuesto la perífrasis de macho de loba hubiera surgido como marcado el género masculino. Pero el hecho es que sucedió lo contrario, y ello implica que los indoeuropeos en la oposición macho/hembra tenían por más natural al macho y por lo tanto, cuando el animal de que se hablaba era macho, no había por qué indicarlo o, al menos, su indicación era menos frecuente. En cambio era necesario especificar el sexo menos natural.
No es difícil comprender que en una sociedad patriarcal, como era la indoeuropea (descendencia patrilineal, transmisión de la herencia a los hijos varones, posición subordinada o dependiente de las mujeres) sea el sexo masculino el considerado como más natural. En ello tienen razón las feministas. Aunque en otros aspectos sus quejas probablemente tengan menos fundamento. …El comportamiento de los géneros masculino/femenino en nuestras lenguas no refleja la ideología machista de nuestra sociedad del siglo XX sino la de la sociedad de nuestros remotos antepasados… » pero “una vez establecido el mecanismo operará inexorablemente igual durante milenios” (independientemente de las conquistas de las mujeres). “Y cualquier intento de alterar artificialmente de manera finalista ese mecanismo está condenado al fracaso”. “…Las posiciones feministas creen encontrar en el lenguaje todo un filón de discriminaciones sexistas que tendrían su máximo exponente en la manera de operar los géneros masculino/femenino e incluso en la propia existencia de dos categorías morfológicas diferentes para distinguir a los hombres de las mujeres. Sobre todo, la mayor discriminación a juicio de los feministas es el hecho de que, cuando una forma plural engloba a hombres y mujeres, prevalezca el masculino. Se trata de un mero tecnicismo sin trascendencia ideológica (sincrónica). El género masculino opera como término no marcado en la oposición masculino/femenino y es una ley general en el funcionamiento del lenguaje que cuando se produce la neutralización de una oposición… Es el término negativo el que aparece”. A la objeción feminista « por qué es precisamente el masculino y no el femenino, el género no marcado? Y en realidad no les falta una parte de razón ».
- Acerca de la verdad y de la mentira.
« …Para considerar hermosa la mentira, según ocasiones o, por el contrario, afear la verdad en otros, adjudicando a franqueza y falsía un mismo rango y poniendo a ambas en idéntica posición, puesto que el vulgo sería injusto con la mentira al olvidar deliberadamente sus virtudes, recordando solo sus tachas y complaciéndose en la sinceridad con el mero recuerdo de sus ventajas y el buscado olvido de sus perjuicios, y, sin embargo, si se sopesan los servicios que las dos cumplen, acordando un equilibrio junto a sus cualidades, no harían esta distinción discriminatoria ni verían a ambas con esos ojos”. En Al ŷāн̣iẓ « Libro de los avaros », ed. Serafín Fanjul, p. 18-19, 1984.